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Sandra Ferrer, psicóloga: "Nos atrae quien no nos conviene"
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Sandra Ferrer, psicóloga: "Nos atrae quien no nos conviene"

La psicóloga describe cómo tendemos a engancharnos a vínculos que no nos hacen bien cuando, en el fondo, hay una parte de ti que intenta cerrar una herida antigua

Foto: La psicóloga habla sobre porque las personas se sienten atraídas por personas que no nos hacen bien (Youtube)
La psicóloga habla sobre porque las personas se sienten atraídas por personas que no nos hacen bien (Youtube)

No siempre elegimos desde la conciencia. A veces sentimos una atracción intensa hacia alguien que, objetivamente, no encaja con lo que necesitamos. La psicóloga Sandra Ferrer propone mirar ese patrón con algo más de comprensión. Según explica, cuando nos enganchamos a perfiles que no nos hacen bien, no suele ser casual: “lo que busca la parte herida es reparar lo que se le resistió en el pasado”.

La idea no apunta al destino ni a la mala suerte, sino a la memoria emocional. Hay experiencias que dejan asuntos pendientes: vínculos donde faltó reconocimiento, seguridad o afecto. Esos “cabos sueltos” pueden influir en cómo elegimos después. Ferrer lo describe como algo que quedó abierto, inconcluso, y que intenta resolverse en una relación nueva.

placeholder Los motivos que nos empujan a caer en relaciones tóxicas. (Pexels)
Los motivos que nos empujan a caer en relaciones tóxicas. (Pexels)

Desde el punto de vista psicológico, también interviene un mecanismo básico: el cerebro tiende a preferir lo conocido. “El cerebro es predictivo”, recuerda. Repite rutas ya transitadas porque le resultan familiares. Eso no significa que busquemos conscientemente sufrir, sino que lo familiar genera una sensación de coherencia interna.

En ese contexto aparece una expectativa silenciosa: que esta vez el desenlace sea distinto. Elegimos dinámicas parecidas a las que ya vivimos, pero con la esperanza de que ahora sí funcionen. Ferrer utiliza una imagen sencilla para explicarlo: no cambiamos de película, solo esperamos que esta vez tenga otro final.

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Otro aspecto que menciona es la atracción por rasgos que no hemos desarrollado en nosotros mismos. Personas muy responsables pueden sentirse atraídas por perfiles más espontáneos; quienes han sido excesivamente complacientes pueden sentirse fascinados por alguien más dominante o decidido. “Busco en ti aquello que me falta”, resume. No se trata de complementariedad romántica, sino de una búsqueda interna de equilibrio.

El problema surge cuando esa polaridad no se integra, sino que se convierte en dependencia. Si necesito que el otro me dé seguridad, libertad o validación, la relación se convierte en el escenario donde intento resolver algo previo.

Ferrer plantea que el trabajo no está tanto en evitar determinados perfiles como en ampliar el propio repertorio emocional. Explorar qué parte de nosotros estamos proyectando fuera permite reducir la intensidad de ciertas atracciones. Cuando desarrollamos internamente aquello que buscamos, cambia el tipo de vínculo que nos resulta atractivo.

Entender este patrón no implica juzgarse ni desconfiar del enamoramiento, sino asumir que nuestras elecciones afectivas también están influidas por la historia personal. Elegir mejor, en muchos casos, pasa por conocerse mejor.

No siempre elegimos desde la conciencia. A veces sentimos una atracción intensa hacia alguien que, objetivamente, no encaja con lo que necesitamos. La psicóloga Sandra Ferrer propone mirar ese patrón con algo más de comprensión. Según explica, cuando nos enganchamos a perfiles que no nos hacen bien, no suele ser casual: “lo que busca la parte herida es reparar lo que se le resistió en el pasado”.

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