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Tales de Mileto, sobre las personas sabias: "Muchas palabras nunca indican sabiduría"
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Tales de Mileto, sobre las personas sabias: "Muchas palabras nunca indican sabiduría"

En tiempos en los que la exposición constante parece sinónimo de conocimiento, la lección de Tales de Mileto resulta especialmente pertinente

Foto: Ilustración de Tales de Mileto basada en Las Fábulas de Esopo. (Edición de John Tenniel 1884)
Ilustración de Tales de Mileto basada en Las Fábulas de Esopo. (Edición de John Tenniel 1884)

Hace más de 2.600 años, Tales de Mileto dejó una afirmación que hoy resuena con fuerza renovada: “Muchas palabras nunca indican sabiduría”. En una época como la actual, marcada por la hiperconectividad, los mensajes instantáneos y los discursos interminables que a menudo dicen poco, la advertencia del pensador griego parece escrita para nuestros días. Donde abunda el ruido, escasea la reflexión; y donde sobran opiniones, falta profundidad.

Tales nació hacia el año 624 a.C. en Mileto, ciudad jónica situada en la costa de Asia Menor, en la actual Turquía. Fue matemático, astrónomo, ingeniero, legislador y comerciante, pero sobre todo filósofo. No era extraño que los sabios de su tiempo cultivaran múltiples disciplinas; sin embargo, en su caso, la columna vertebral de todo conocimiento era la reflexión filosófica. De hecho, Aristóteles lo señaló como el primer filósofo de la tradición occidental por haber sido el primero en buscar el principio de todas las cosas en la naturaleza y no en los dioses.

placeholder Los recursos personales e interpersonales fomentan el desarrollo de la sabiduría a partir de las experiencias de vida (Pexels).
Los recursos personales e interpersonales fomentan el desarrollo de la sabiduría a partir de las experiencias de vida (Pexels).

Integrante del grupo de los llamados Siete Sabios de Grecia, Tales destacó no solo por su agudeza intelectual, sino por su manera de entender el saber. A diferencia de otros pensadores centrados en consejos políticos o normas prácticas, él aspiraba a comprender el universo desde sus fundamentos. Su aproximación inauguró una nueva forma de pensamiento: racional, observadora y basada en causas naturales.

La célebre frase que se le atribuye no es una simple crítica a la palabrería vacía. Encierra una concepción profunda de la sabiduría como mesura. En la tradición griega, la sophía estaba ligada al equilibrio y la templanza. El sabio no solo domina conocimientos, sino que sabe cuándo y cómo expresarlos. Hablar mucho no equivale a saber mucho; la calidad del pensamiento se impone sobre la cantidad de palabras.

placeholder Descubre la filosofía kos, el secreto noruego de la felicidad. (Pexels/Mădălina Vlăduță)
Descubre la filosofía kos, el secreto noruego de la felicidad. (Pexels/Mădălina Vlăduță)

El propio Tales encarnó esa actitud. El historiador Heródoto relata que fue capaz de predecir un eclipse solar en el año 585 a.C., un acontecimiento que dejó atónito al mundo helénico. También se le atribuyen soluciones prácticas, como desviar el curso de un río para facilitar el paso de un ejército. Logros que no nacieron de discursos grandilocuentes, sino de la observación rigurosa y el razonamiento lógico.

Curiosamente, no se conserva ninguna obra escrita suya. Sus enseñanzas han llegado a través de discípulos y pensadores posteriores. Esta ausencia material refuerza la idea de que, para Tales, la sabiduría era ante todo una forma de vida. No buscaba impresionar ni ganar debates, sino comprender. Su pensamiento invita a desconfiar del ego intelectual y a valorar el silencio reflexivo frente al exhibicionismo verbal.

Hace más de 2.600 años, Tales de Mileto dejó una afirmación que hoy resuena con fuerza renovada: “Muchas palabras nunca indican sabiduría”. En una época como la actual, marcada por la hiperconectividad, los mensajes instantáneos y los discursos interminables que a menudo dicen poco, la advertencia del pensador griego parece escrita para nuestros días. Donde abunda el ruido, escasea la reflexión; y donde sobran opiniones, falta profundidad.

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