La idea aparece condensada en una de sus declaraciones más recientes: "Necesitamos una nueva forma de vida que nos redima del desenfrenado estancamiento". La frase apunta a un cansancio estructural que no se explica solo por el exceso de trabajo, sino por una manera de vivir atrapada en la repetición, la autoexigencia y la falta de sentido.
El filósofo y ensayista surcoreano Byung-Chul Han. (EFE)
La reflexión conecta directamente con 'La sociedad del cansancio', donde Han describe una época dominada por la autoexplotación. Ya no es necesario un poder externo que imponga disciplina, porque cada individuo se convierte en su propio supervisor.
Han ha señalado que este modelo erosiona incluso la capacidad de imaginar alternativas. Se sobrevive en una inercia productiva donde cambiar de ritmo parece un riesgo. La rutina se convierte en refugio, aunque esté vacía de sentido.
Byung-Chul Han, uno de los pensadores más innovadores en la crítica de la sociedad actual. (EFE)
Cuando Byung-Chul Han habla de una “nueva forma de vida”, no propone un programa cerrado, sino un giro cultural. Se trata de abandonar la obsesión por la eficiencia y recuperar dimensiones olvidadas como la contemplación, el cuidado y el tiempo no instrumentalizado. Solo ahí, sostiene, puede aparecer una vida que no se limite a funcionar.
Esta transformación implica también revisar la relación con uno mismo. Reducir la autoexigencia y aceptar límites no equivale a renunciar, sino a resistir un sistema que convierte a las personas en proyectos inacabables. La dignidad de la vida, en su pensamiento, empieza cuando deja de medirse solo en términos de rendimiento.
Byung-Chul Han, Premio Princesa de Asturias de Comunicación y Humanidades 2025. (EFE)
La propuesta final de Byung-Chul Han resulta tan sencilla como radical: cambiar la forma de vida para salir del estancamiento que produce la aceleración permanente. En una sociedad agotada, imaginar otra manera de vivir no es utopía, sino una necesidad urgente para recuperar el sentido y la posibilidad de una existencia verdaderamente humana.