Hildegarda de Bingen, filósofa medieval: "El entendimiento se halla en el alma como el verdor de las ramas"
Fascinante figura de la cultura en la Edad Media, más allá de su labor eclesiástica, fue compositora musical, escritora, botánica, curandera y madre de la cerveza moderna
Ilustración de Hildegarda de Bingen, de W. Marshall, fechada en 1642. (Fundación Wellcome Trust)
Nos referimos a Hildegarda de Bingen, una de las figuras más importantes del pensamiento medieval. Nacida en Alemania, vivió entre 1098 y 1179; se convirtió en abadesa, mística, compositora, escritora, filósofa, botánica y figura geopolítica de renombre. De hecho, dejando de lado su influencia en la religión, su trabajo fue clave para el conocimiento de numerosas materias.
'Códice de Lucca, Liber divinorum operum', datado entre 1220‑1230. (Biblioteca Statale de Lucca, Italia)
Aunque en esta ocasión ponemos el foco en sus escritos, como una de sus frases más conocidas: "El entendimiento se halla en el alma como el verdor de las ramas y las hojas en el árbol; la voluntad, como las flores; y la memoria, como los frutos". Una traducción actual de su libro 'Scivias', (abreviatura de 'Scito vias Domini', Conoce los caminos del Señor), escrito en latín antiguo, donde reflexiona sobre el ser humano y la vida espiritual.
Así, más allá de lo religioso, el libro propone un camino de conocimiento interior en el que entendimiento, voluntad y acción deben armonizarse para alcanzar la plenitud y el sentido. Una visión del ser humano, en la que cuerpo, mente, alma y naturaleza forman una totalidad viva. Hildegarda de Bingen no vería a la persona como un conjunto de partes aisladas, sino como un organismo en constante desarrollo.
De ahí que usara la naturaleza de un árbol para hablar de las diferentes partes del alma. Sus analistas reflexionan sobre cómo el entendimiento, comparado con el verdor de las hojas, representa la capacidad de comprender, discernir y dar sentido a la experiencia. La voluntad, simbolizada por las flores, es la manifestación externa de ese proceso interior: la decisión, el acto, la dirección que toma la vida.
Mientras, los frutos del árbol simbolizan para Hildegarda de Bingen las consecuencias o resultados de la integración entre entendimiento y voluntad. Es decir, las acciones, logros o frutos de la vida ética y espiritual. Así como un árbol solo produce fruto si sus hojas y flores están sanas y nutridas, el alma humana solo genera resultados plenos y significativos cuando el entendimiento (hojas) y la voluntad (flores) trabajan en armonía.
Una concepción que se vincula, casi mil años después, con la psicología contemporánea. Así, el humanista Carl Rogers estudió cómo la salud psicológica se define por la congruencia entre la experiencia interna, la comprensión consciente y la conducta. De modo similar, Abraham Maslow sitúa la autorrealización como un proceso en el que la comprensión de uno mismo se traduce en elecciones coherentes con los propios valores.
Portada de 'Hildegarda', de Anne Lise Marstrand-Jørgensen. (Editorial Penguin)
Ejemplos a los que sumar reflexiones de pensadores existencialistas como Viktor Frankl, psiquiatra que subrayó cómo el ser humano necesita comprender el sentido de su vida y, al mismo tiempo, elegir actuar de acuerdo con él. Además, la metáfora vegetal de Hildegarda de Bingen resulta especialmente cercana a las corrientes actuales de bienestar psicológico y mindfulness, donde se concibe el desarrollo personal como un proceso gradual que requiere atención, cuidado y coherencia.
Unas reflexiones donde se aboga por que el crecimiento interior no es inmediato ni forzado; se busca la armonía entre comprenderse y elegirse a uno mismo en cada acción. Por ello, sin sustituir la valoración de un profesional sanitario, conocer los libros de filósofos, tanto antiguos como modernos, puede ayudarnos a mejorar nuestra salud mental, comprensión y estado de ánimo.