Séneca, filósofo estoico, sobre cómo entender el presente: "La vida se divide en tres tiempos: lo que fue, lo que es y lo que será"
A pesar de haber transcurrido más de 2.000 años, las enseñanzas del filósofo de la Roma Clásica sirven como punto de partida para entender mejor nuestra vida
Lucio Anneo Séneca, en su estatua de Córdoba. (Turismo de Córdoba)
A menudo la vida moderna hace que nos perdamos en una vorágine de deberes autoimpuestos, carreras por objetivos, preocupaciones laborales y demandas sociales. Una presión hacia el presente, pero también una ansiedad por lo que está por venir, que se ha vuelto una sombra constante.
Retrato de Séneca del siglo XVII, autor desconocido. (Biblioteca de Artes Decorativas)
Allí nació Lucio Anneo Séneca, filósofo de la Roma Clásica, en lo que actualmente sería Córdoba. Una de las figuras más destacadas del pensamiento romano y del estoicismo, sus estudios se centran en una mente serena, racional y en armonía con la vida tal como es. Así, a través de sus diferentes obras reflexionó sobre cómo malgastamos el tiempo.
Una de las más reconocidas es 'De Brevitate Vitae' ('Sobre la brevedad de la vida'), donde Séneca escribió: "La vida se divide en tres tiempos: lo que fue, lo que es y lo que será. De ellos, el que vivimos es breve; el que vamos a vivir, incierto; el que hemos vivido, seguro". Una reflexión que, aunque escrita hace más de 2.000 años, sigue resonando con fuerza en la actualidad.
El filósofo tocó una preocupación humana universal, cómo vivir de manera plena y consciente en medio de la fugacidad de la vida. Así, para Séneca, el pasado es irrevocable; lo que ya ocurrió no puede cambiarse, y dedicar energía a lamentarlo es perder tiempo precioso. El futuro, por su parte, es incierto, y preocuparse por él genera ansiedad y postergación. Solo el presente es verdaderamente nuestro, y la vida auténtica consiste en aprovecharlo con atención y propósito.
De una manera muy resumida, estas palabras enlazan con su filosofía estoica, donde se nos invita a reconocer el valor del tiempo como el recurso más precioso y, al mismo tiempo, más frágil, recordándonos que no se trata de cuánto tiempo tenemos, sino de cómo lo usamos.
Ideas tienen eco en pensadores contemporáneos como el filósofo y ensayista Alain de Botton. El suizo ha señalado en diferentes obras que gran parte de nuestra infelicidad proviene de vivir atrapados entre recuerdos del pasado y expectativas del futuro, y que aprender a valorar el presente es un acto de liberación.
La estatua de Séneca en Córdoba, su ciudad natal. (Turismo de Córdoba)
Mientras, desde la psicología, el estadounidense Jon Kabat-Zinn, médico pionero en estudiar el mindfulness, sostiene que la atención plena al momento presente, estar consciente de lo que ocurre aquí y ahora, reduce el estrés, aumenta la satisfacción y permite actuar de manera más ética y reflexiva.
Así, la enseñanza de Séneca no solo pertenece a la filosofía de la Roma Clásica, sino que encuentra correspondencia en la ciencia y el pensamiento contemporáneo. Nos recuerda que el pasado y el futuro solo cobran sentido si el presente se aprovecha. La vida no es inherentemente corta, sino que aparenta serlo porque vivimos distraídos, preocupados por el futuro y descuidando el presente, como se puede leer en 'Epístolas morales a Lucilio'.
A menudo la vida moderna hace que nos perdamos en una vorágine de deberes autoimpuestos, carreras por objetivos, preocupaciones laborales y demandas sociales. Una presión hacia el presente, pero también una ansiedad por lo que está por venir, que se ha vuelto una sombra constante.