En una sociedad en la que estamos permanentemente conectados, la sensación de soledad parece, paradójicamente, más presente que nunca. Redes sociales, mensajes constantes y estímulos continuos no siempre logran acallar ese vacío interior que muchas personas describen como una falta difícil de explicar. No es ausencia de compañía, sino algo más profundo que tiene que ver con la relación que mantenemos con nosotros mismos.
El pionero del yoga en España, Ramiro Calle, aborda esta cuestión desde una mirada introspectiva en su participación en 'ConPdePodcast. Durante la conversación, el maestro habló de lo que denomina "agujeros psíquicos", una imagen con la que describe ese vacío interno que, según él, no se resuelve acumulando bienes ni distracciones. "No basta con tener tres neveras, tres televisiones o dos coches", señala, subrayando que intentar llenar ese malestar con consumo ya ha demostrado no funcionar.
La introspección ayuda a comprender las emociones y fortalecer el equilibrio interior. (Freepik / pikisuperstar)
Frente a esa tendencia a huir del malestar, Calle propone otra actitud: "La soledad es un sentimiento que debemos atravesar". No plantea la soledad como un fracaso ni como un defecto personal, sino como una experiencia que puede ayudarnos a comprendernos mejor si dejamos de evitarla o taparla con ruido exterior.
Para el experto, el trabajo no está fuera, sino dentro. "Cada uno es su propio refugio, su propio maestro, su propio terapeuta", afirma, defendiendo la idea de que el equilibrio emocional comienza cuando dejamos de buscar soluciones externas y aprendemos a observar lo que ocurre en nuestro interior con honestidad.
Detenerse y observar el propio mundo interior favorece el bienestar emocional. (Freepik)
En un contexto en el que el silencio y la introspección generan incomodidad, su mensaje invita a detenerse. Atravesar la soledad, en su planteamiento, no significa aislarse del mundo, sino aceptar ese sentimiento para entenderlo y transformarlo. Solo así, sostiene, es posible construir una relación más sólida con uno mismo y, desde ahí, con los demás y con la vida cotidiana.
En una sociedad en la que estamos permanentemente conectados, la sensación de soledad parece, paradójicamente, más presente que nunca. Redes sociales, mensajes constantes y estímulos continuos no siempre logran acallar ese vacío interior que muchas personas describen como una falta difícil de explicar. No es ausencia de compañía, sino algo más profundo que tiene que ver con la relación que mantenemos con nosotros mismos.