A sus 82 años, Ramiro Calle continúa siendo un referente indiscutible del yoga y la introspección en España. Con más de medio siglo dedicado a la enseñanza del autoconocimiento, el maestro insiste en algo que pocas veces se dice con tanta claridad, lo que pensamos no es inocente. “El pensamiento tiene una gran fuerza porque el pensamiento tiende a convertirse en un acto a través del hábito. Vamos pensando, creamos hábitos, creamos actos y al final los actos son los que hacen a un ser humano”, afirma.
Para Calle, lo mental no es solo el origen de lo que hacemos, sino también lo que moldea lo que llegamos a ser. Por eso sostiene que “hay que cuidar el pensamiento como si fuera la más delicada de las orquídeas”, una imagen que resume la necesidad de tratar con mimo y atención lo que sucede en nuestro mundo interior. Pensar no es solo un acto automático, sino una responsabilidad.
Además de cuidar el pensamiento, el maestro subraya la necesidad de aprender a discernir. “Hay que aprender a pensar y a dejar de pensar. Y hay que utilizar siempre esa facultad que es el discernimiento”, explica. Esta capacidad, según él, es la que permite “ver las cosas como son más allá de juicios y prejuicios”, lo que marca la diferencia entre reaccionar impulsivamente o actuar con sabiduría.
Y no se trata solo de claridad intelectual. Para Ramiro Calle, la mente clara está profundamente ligada a las emociones más nobles. “La claridad mental es absolutamente todo, porque incluso para muchos sabios el amor es el resultado de la claridad mental”, afirma. Desde su punto de vista, si viésemos con más nitidez, amaríamos de forma natural y sin esfuerzo. De esa lucidez, añade, nacen también “la compasión, la indulgencia, la paciencia y el sentido de cooperar con los demás”.
Escorpio vivirá un momento de introspección. (Pexels)
El camino hacia esa claridad no es instantáneo. Requiere voluntad, práctica y disciplina. Calle propone un trabajo constante que parte de “técnicas introspectivas, de la práctica de la acción, de la autoobservación incansable de la mente, de las emociones, de nuestros actos y de nuestras reacciones”. No basta con leer o saber, hay que observarse cada día, identificar automatismos y desmontar lo que él llama “el ego”.
El maestro también advierte del papel engañoso de los sentidos y de nuestras ideas preconcebidas. “Lo sensorial a todos nos engaña. No vemos lo que es, vemos lo que queremos ver, lo que nos han dicho que tenemos que ver, lo que tememos ver”, señala. Esta distorsión de la realidad nos aleja de una comprensión verdadera y, por tanto, de una acción justa.
Ante todo esto, hay que volver la mirada hacia dentro. “Hay que hacer este trabajo interior de autodesarrollo, autoconocimiento, autoperfeccionamiento”, afirma, convencido de que el verdadero bienestar no depende de lo que ocurre fuera, sino de la forma en que nos relacionamos con nuestra mente, nuestras emociones y nuestros actos.
A sus 82 años, Ramiro Calle continúa siendo un referente indiscutible del yoga y la introspección en España. Con más de medio siglo dedicado a la enseñanza del autoconocimiento, el maestro insiste en algo que pocas veces se dice con tanta claridad, lo que pensamos no es inocente. “El pensamiento tiene una gran fuerza porque el pensamiento tiende a convertirse en un acto a través del hábito. Vamos pensando, creamos hábitos, creamos actos y al final los actos son los que hacen a un ser humano”, afirma.