Silvia Severino, psicóloga, sobre la decepción: "Solo cuando dejas de esperar que el otro sea quien tú necesitabas, empiezas a ser tú la persona que te cuida"
Silvia Severino, psicóloga, sobre la decepción: "Solo cuando dejas de esperar que el otro sea quien tú necesitabas, empiezas a ser tú la persona que te cuida"
La psicóloga reflexiona sobre una forma de decepción menos visible, pero profundamente reveladora: esa que llega cuando se desvanece la esperanza de que el otro cambie
Silvia Severino en su vídeo de TikTok (@silviaseverinopsico)
La decepción no siempre llega de forma brusca ni con un momento concreto que lo cambie todo. A menudo aparece de manera más silenciosa, casi imperceptible, como un proceso interno que se va gestando con el tiempo. La psicóloga Silvia Severino pone el foco precisamente en esa forma de vivirla, más pausada y reflexiva, que tiene más que ver con aceptar una realidad que ya se intuía.
“A veces la decepción no es un estallido, es más bien un suspiro largo”, explica. Con esta idea, la especialista describe ese momento en el que la persona deja de sostener una versión de la realidad que ya no se sostiene por sí sola. No es tanto un descubrimiento repentino como el reconocimiento de algo que llevaba tiempo presente.
No es tanto un descubrimiento repentino como el reconocimiento de algo que llevaba tiempo presente (Pexels)
En consulta, Severino observa con frecuencia cómo muchas personas prolongan situaciones que les generan malestar por miedo a enfrentarse a lo que implicaría aceptarlas. Durante meses, incluso años, se mantiene una especie de negociación interna: se duda de la propia intuición, se minimizan señales o se mantiene la esperanza de que el otro cambie. “Nos convencemos de que estamos exagerando o nos agarramos al ‘quizás cambie’”, señala.
Ese proceso tiene un coste emocional importante. Según explica la psicóloga, la dificultad no está solo en lo que ocurre, sino en el momento en que desaparece la duda y ya no queda espacio para reinterpretar la situación. Es entonces cuando aparece una sensación más nítida: la certeza. Y aunque pueda resultar dolorosa, también es necesaria.
Hay decepciones que no te rompen el corazón, simplemente te devuelven la razón
“Tener razón es, a veces, una victoria muy triste”, apunta Severino, subrayando que reconocer lo que sucede no siempre trae alivio inmediato. Sin embargo, ese paso marca un cambio importante en la forma de relacionarse con uno mismo. Dejar de esperar que otra persona actúe como se necesita implica asumir una responsabilidad distinta: empezar a cuidarse desde dentro.
“Solo cuando dejas de esperar que el otro sea quien tú necesitabas, empiezas a ser tú la persona que te cuida”, afirma. Esta idea conecta con uno de los pilares del bienestar emocional: el autocuidado como respuesta activa, no como último recurso tras la frustración.
La psicóloga también insiste en que este tipo de experiencias no deben interpretarse como un final, sino como un punto de partida. “Reconocer lo que ha pasado no es el final de nada, es el principio de tu lucidez”, explica. Aceptar la realidad, por incómoda que sea, permite construir desde una base más sólida y coherente.
En este sentido, la decepción deja de ser únicamente una emoción negativa para convertirse en una herramienta de claridad. “Hay decepciones que no te rompen el corazón, simplemente te devuelven la razón”, concluye. Una forma de entender el proceso no como una pérdida absoluta, sino como una oportunidad para redefinir límites, expectativas y, sobre todo, la relación con uno mismo.
La decepción no siempre llega de forma brusca ni con un momento concreto que lo cambie todo. A menudo aparece de manera más silenciosa, casi imperceptible, como un proceso interno que se va gestando con el tiempo. La psicóloga Silvia Severino pone el foco precisamente en esa forma de vivirla, más pausada y reflexiva, que tiene más que ver con aceptar una realidad que ya se intuía.