Hacer ejercicio sigue siendo una de las recomendaciones más repetidas cuando se habla de salud, pero no siempre se cuenta igual de bien otra cuestión importante: si sus efectos se expresan del mismo modo en mujeres y hombres. Esa pregunta, que durante mucho tiempo apenas se ha planteado en la divulgación general, vuelve ahora con más fuerza al centro de la conversación.
Un estudio publicado en 'Journal of the American College of Cardiology' analizó datos de 412.413 adultos en Estados Unidos y observó diferencias claras en la asociación entre actividad física en el tiempo libre y mortalidad según el sexo. En ese análisis, las mujeres obtuvieron mayores reducciones del riesgo de mortalidad total y cardiovascular que los hombres con niveles equivalentes de ejercicio.
El estudio analiza cómo se asocian la actividad física y la reducción del riesgo de mortalidad en mujeres y hombres. (Freepik)
En el caso del ejercicio aeróbico, los autores encontraron que la práctica regular se asociaba con una reducción del 24% en el riesgo de muerte por cualquier causa en mujeres, frente al 15% en hombres. También en la mortalidad cardiovascular aparecieron diferencias, con un beneficio más marcado en ellas dentro de los niveles de actividad observados en el estudio.
Uno de los hallazgos más útiles tiene que ver con el tiempo. Según los datos del trabajo, alrededor de 140 minutos semanales de actividad moderada o vigorosa ya se asociaban en mujeres con beneficios comparables a los que los hombres alcanzaban con unos 300 minutos. Es decir, ellas parecían llegar antes a un efecto similar en términos de reducción de riesgo.
El entrenamiento de fuerza en mujeres también forma parte del análisis sobre ejercicio físico y salud. (Freepik)
El patrón se repitió también en el entrenamiento de fuerza. La investigación observó una reducción del 19% en la mortalidad total en mujeres que realizaban este tipo de ejercicio, frente al 11% en hombres. En la mortalidad cardiovascular, la reducción fue del 30% en mujeres y del 11% en hombres, siempre dentro del marco observacional del estudio.
Eso no significa que los hombres se beneficien poco de moverse ni que haya que cambiar de golpe las recomendaciones generales. Los propios autores recuerdan que se trata de un estudio observacional basado en actividad física declarada por los participantes, así que no prueba causalidad directa. Aun así, sí deja una idea útil para la conversación sobre bienestar: el ejercicio importa en todos los casos, pero sus beneficios no siempre se expresan igual.
Hacer ejercicio sigue siendo una de las recomendaciones más repetidas cuando se habla de salud, pero no siempre se cuenta igual de bien otra cuestión importante: si sus efectos se expresan del mismo modo en mujeres y hombres. Esa pregunta, que durante mucho tiempo apenas se ha planteado en la divulgación general, vuelve ahora con más fuerza al centro de la conversación.