Tim Spector, doctor y científico: "No sólo hay que centrarse en huevos y carne para las proteínas, es importante cuidar los microbios intestinales y darles fibra”
Tim Spector, doctor y científico: "No sólo hay que centrarse en huevos y carne para las proteínas, es importante cuidar los microbios intestinales y darles fibra”
El científico habla sobre la importancia de comer proteínas y de cuidar la microbiota
El epidemiólogo Tim Spector, investigador del microbioma y fundador de Zoe.(YouTube: Dr. Darshan Shah)
La obsesión actual por aumentar el consumo de proteínas ha llevado a muchas personas a llenar su dieta de huevos, carne y batidos proteicos. Sin embargo, para el epidemiólogo británico Tim Spector, uno de los investigadores más influyentes en el ámbito de la microbiota y profesor del King’s College de Londres, esa visión resulta demasiado limitada y puede dejar de lado un aspecto clave de la salud: alimentar correctamente a las bacterias intestinales.
Durante una reciente intervención en el pódcast The Diary of a CEO, el científico insistió en que la mayoría de la población no tiene un déficit real de proteínas, pero sí una carencia importante de fibra. Y ahí es donde, según explica, comienza buena parte del problema.
Las proteínas son los nutrientes que más calman nuestra hambre, por lo que deben estar siempre presentes en nuestra dieta. “La proteina no sólo permanece más tiempo en nuestro estómago y provoca una sensación de saciedad, además tiene un efecto supresor del apetito”, asegura Rumsey. La mujeres deben tomar al menos 46 gramos de proteína al día y los hombres 56 gramos. (Foto: Corbis)
“La mayoría se centra en los huevos y la carne cuando piensa en proteínas. Pero hay muchas otras fuentes de proteína de buena calidad, como legumbres, alubias, champiñones o cereales integrales, que además aportan fibra”, sostiene Spector. Para el experto, esta combinación es esencial porque los microorganismos que habitan en el intestinonecesitan fibra para sobrevivir y funcionar correctamente.
El investigador recuerda que el microbioma intestinal —el conjunto de bacterias, hongos y otros microorganismos presentes en el sistema digestivo— influye mucho más de lo que se pensaba hace unos años. No sólo participa en la digestión o en la absorción de nutrientes, sino también en procesos relacionados con la inflamación, el sistema inmunitario e incluso la salud mental.
De hecho, Spector señala que muchas investigaciones recientes relacionan el estado de la microbiota con alteraciones como la fatiga, los cambios de humor o la falta de energía. Según explica, cuando la alimentación se basa en productos ultraprocesados y pobremente nutritivos, las bacterias beneficiosas disminuyen y proliferan otras asociadas a inflamación y peor salud metabólica.
Por eso insiste en que no basta con alcanzar una determinada cantidad de proteína diaria. También importa de dónde procede. “Si sólo consumes carne, huevos o bebidas proteicas, estás dejando sin alimento a tus microbios intestinales”, advierte.
Para cuidar esa microbiota, el científico británico propone aumentar la diversidad vegetal de la dieta. Su recomendación pasa por intentar consumir unas 30 plantas diferentes cada semana, incluyendo frutas, verduras, legumbres, frutos secos, semillas, especias y cereales integrales. Cuanta mayor variedad exista, mayor será también la diversidad bacteriana del intestino.
Otro de los pilares que destaca es el consumo habitual de alimentos fermentados como yogur natural, kéfir, kimchi, chucrut, miso o kombucha. Según explica, estos alimentos ayudan a modular la inflamación y favorecen un ecosistema intestinal más equilibrado.
Las tostadas con huevo pueden aportar más proteína y saciedad en el desayuno. (iStock)
Spector también cuestiona algunas ideas muy extendidas sobre la alimentación moderna, especialmente la demonización de las grasas o la obsesión por las calorías. A su juicio, el verdadero problema está en los ultraprocesados ricos en aditivos, emulsionantes y azúcares refinados, productos diseñados para ser hiperpalatables y que alteran tanto el apetito como la microbiota.
“El 90% de las personas tiene déficit de fibra”, recalca el especialista. Y esa falta, explica, no sólo afecta al tránsito intestinal, sino también a la producción de compuestos beneficiosos para el organismo, como los ácidos grasos de cadena corta, relacionados con una menor inflamación y una mejor salud metabólica.
El dolor abdominal o cambios en los hábitos intestinales alertan de problemas en el colon (iStock)
Además de la alimentación, el investigador insiste en que existen otros factores que condicionan el equilibrio intestinal: dormir mal, sufrir estrés crónico o comer a horas muy tardías también pueden perjudicar al microbioma. Por ello, defiende una visión más amplia de la salud digestiva, entendiendo que el bienestar intestinal depende tanto de lo que se come como del estilo de vida en general.
La obsesión actual por aumentar el consumo de proteínas ha llevado a muchas personas a llenar su dieta de huevos, carne y batidos proteicos. Sin embargo, para el epidemiólogo británico Tim Spector, uno de los investigadores más influyentes en el ámbito de la microbiota y profesor del King’s College de Londres, esa visión resulta demasiado limitada y puede dejar de lado un aspecto clave de la salud: alimentar correctamente a las bacterias intestinales.