"Te sueltan el comentario en mitad de la reunión, te interrumpen, te corrigen ante el resto y tu cuerpo reacciona antes que tu cabeza: te tensas, sonríes para suavizar o te quedas en blanco", explica la experta en comunicación.
"Dos horas después, en el coche, se te ocurre exactamente lo que tenías que haber dicho. Que no te vuelva a pasar, la próxima vez usa estas frases. La primera es la de '¿qué quieres decir exactamente con eso?', con ella le devuelves la pelota y le obligas a desarrollar lo que ha dicho a la ligera, porque mucha gente que provoca no tiene ningún argumento detrás", explica Manula Ortiz.
"La segunda es la de '¿en qué te basas?', con ella le pides datos y, si no los tiene, queda mal él solo sin que tú tengas que defenderte. Por último, la tercera frase es la más poderosa 'lo voy a pensar y te respondo'.
Si lideras equipos o estás en reuniones de alto nivel, ya sabes que cada reacción tuya en la sala se mide, y no se trata de tener la respuesta más rápida, se trata de no perder tu posición", afirma y sostiene la experta en comunicación y añade que las personas inteligentes no responden mejor porque lo sean, sino porque han entrenado su comunicación.