El error que casi todos cometen con el aire acondicionado en verano y que puede hacer que el aire de casa sea de peor calidad
Encender el aparato durante semanas sin revisar los filtros puede hacer que enfríe peor, genere malos olores y devuelva al ambiente parte de la suciedad acumulada
La importancia de limpiar el aire acondicionado antes de usarlo. (iStock)
El aire acondicionado suele volver a la vida de golpe. Después de meses apagado, llega el primer día de calor, se enciende y empieza a funcionar durante horas sin que nadie se acuerde demasiado de lo que ha quedado acumulado en su interior. Mientras siga enfriando, parece que todo está bien.
Sin embargo, los filtros van reteniendo polvo y partículas del ambiente cada vez que el aparato está en marcha. Cuando llevan demasiado tiempo sin limpiarse, el aire pasa con más dificultad y el equipo empieza a dar señales bastante claras: tarda más en enfriar, el caudal pierde fuerza o aparece ese olor raro que muchas veces se atribuye a la humedad.
Los filtros del aire acondicionado deben revisarse y limpiarse periódicamente. (Magnific / senivpetro)
Mitsubishi Electric recomienda limpiarlos aproximadamente una vez al mes cuando el aparato se utiliza con frecuencia. En una casa con mascotas, obras cercanas o bastante polvo, probablemente habrá que revisarlos antes. No hace falta esperar a que el aire acondicionado empiece a fallar: basta con abrir la tapa y comprobar si la superficie está cubierta de suciedad.
Para retirarlos, el equipo debe estar apagado y desconectado. Si solo tienen una capa ligera de polvo, puede bastar con pasarles la aspiradora con cuidado. Cuando están más sucios, se pueden lavar con agua templada, sin frotar con fuerza ni utilizar productos que puedan dañar el material.
Los filtros del aire acondicionado acumulan polvo con el uso y conviene limpiarlos periódicamente. (Magnific)
La parte que más prisas suele dar es el secado. Volver a colocar los filtros húmedos no es una buena idea, porque puede favorecer la aparición de malos olores y humedad en el interior. Lo mejor es dejarlos secar a la sombra y volver a instalarlos cuando no quede rastro de agua.
A veces, ese olor extraño que aparece al encender el aire no tiene que ver con la calle ni con la habitación. Está dentro del propio aparato. Revisar los filtros lleva unos minutos y puede ahorrar días conviviendo con un equipo que enfría peor y mueve aire cargado de polvo.
El aire acondicionado suele volver a la vida de golpe. Después de meses apagado, llega el primer día de calor, se enciende y empieza a funcionar durante horas sin que nadie se acuerde demasiado de lo que ha quedado acumulado en su interior. Mientras siga enfriando, parece que todo está bien.