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Ignasi Coll, médico experto en geriatría, sobre la negativa a usar bastón: "Hay miedo a aceptar que las cosas han cambiado"

El especialista explica que el rechazo a una ayuda para caminar puede estar relacionado con la dificultad de asumir una pérdida de autonomía y aconseja acompañar antes que imponer

Foto: Ignasi Coll aborda la importancia de acompañar a las personas mayores cuando necesitan empezar a utilizar ayudas como el bastón. (Instagram / doctor_geriatra)
Ignasi Coll aborda la importancia de acompañar a las personas mayores cuando necesitan empezar a utilizar ayudas como el bastón. (Instagram / doctor_geriatra)

Aceptar que algunas capacidades han cambiado con la edad no siempre resulta sencillo. Una caída, una marcha menos estable o la necesidad de empezar a utilizar una ayuda para caminar pueden vivirse como algo mucho más profundo que una cuestión práctica. Para algunas personas, introducir un bastón en su día a día significa también enfrentarse a una nueva imagen de sí mismas.

Ignasi Coll aborda precisamente esta situación a partir de un caso habitual en consulta. El médico cuenta el ejemplo de una mujer de 89 años, cognitivamente preservada pero con una marcha inestable, cuyo hijo insiste en que utilice bastón ante el temor de las consecuencias que podría tener una nueva caída.

placeholder El acompañamiento puede ayudar a que el uso del bastón se afronte como un apoyo para mantener la movilidad y la seguridad. (Magnific / pressfoto)
El acompañamiento puede ayudar a que el uso del bastón se afronte como un apoyo para mantener la movilidad y la seguridad. (Magnific / pressfoto)

El conflicto aparece cuando ella se niega. Coll recoge una respuesta que, según explica, escucha con frecuencia en consulta: "El bastón es para viejos". Pero detrás de esa negativa, señala, muchas veces no hay simplemente obstinación. "Hay duelo. Hay miedo. Miedo a perder autonomía, a aceptar que las cosas han cambiado, a sentir que ya no se es la misma persona".

En el vídeo, el especialista explica que la mujer está viviendo precisamente ese proceso. "Ella no acepta esta situación de dependencia y es rebelde ante el uso de utilizar el bastón", señala. Para Coll, la respuesta de la familia no debería pasar únicamente por imponer su utilización, sino por ayudar a que la persona entienda por qué puede necesitar ese apoyo.

"No imponer que tiene que utilizar el bastón, sino hacerle ver esa realidad que es por su bien, por su seguridad", explica el médico. También insiste en que recurrir a esta ayuda no tiene por qué significar una pérdida de libertad: "No por ello pierde libertad, pero sí que es una ayuda que le puede beneficiar".

El problema, por tanto, no se limita al bastón en sí, sino a lo que puede representar para quien empieza a necesitarlo. Asumir determinados cambios físicos puede resultar difícil cuando se perciben como una señal de dependencia o como una renuncia a la autonomía que se ha mantenido durante años.

placeholder El bastón puede convertirse en un apoyo para desplazarse con mayor seguridad cuando aparecen dificultades de equilibrio o movilidad. (Magnific)
El bastón puede convertirse en un apoyo para desplazarse con mayor seguridad cuando aparecen dificultades de equilibrio o movilidad. (Magnific)

Coll pone por eso el foco en acompañar ese proceso y en intentar comprender qué hay detrás de la negativa. "Proteger a quien queremos es importante. Pero también lo es escucharle y respetar su forma de vivir", resume. Encontrar ese equilibrio no siempre es fácil, pero su propuesta pasa por acompañar a la persona en lugar de convertir la ayuda técnica en una imposición.

Aceptar que algunas capacidades han cambiado con la edad no siempre resulta sencillo. Una caída, una marcha menos estable o la necesidad de empezar a utilizar una ayuda para caminar pueden vivirse como algo mucho más profundo que una cuestión práctica. Para algunas personas, introducir un bastón en su día a día significa también enfrentarse a una nueva imagen de sí mismas.

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