Cuando se habla de los efectos del alcohol sobre el organismo, el hígado suele ocupar buena parte de la conversación. Sin embargo, sus consecuencias pueden ir mucho más allá. La doctora Ana Pérez Ballesta ha querido poner el foco precisamente en esa idea y recordar que el consumo de alcohol también puede afectar al cerebro, al sistema cardiovascular, al descanso y al metabolismo.
"El alcohol no afecta solo a tu hígado. También actúa sobre tu cerebro y tu sistema cardiovascular", explica la especialista. Entre sus posibles efectos, señala que puede aumentar la presión arterial, favorecer la aparición de arritmias, alterar el sueño, perjudicar el metabolismo y aumentar el riesgo de desarrollar varios tipos de cáncer.
Uno de los puntos en los que insiste Pérez Ballesta es en que estos riesgos no deben relacionarse únicamente con la dependencia o con un consumo muy elevado. "El riesgo de todos estos problemas no aparece solo cuando existe dependencia o se beben grandes cantidades de alcohol", afirma. La especialista recuerda que incluso consumos bajos o considerados moderados pueden incrementar determinados riesgos para la salud, especialmente el de cáncer.
En este punto, la evidencia disponible respalda especialmente esa advertencia. La Organización Mundial de la Salud señala que no existe un nivel de consumo de alcohol que pueda considerarse completamente libre de riesgo y que, en el caso del cáncer, incluso cantidades pequeñas pueden aumentar la probabilidad de desarrollar algunos tipos de tumores.
El consumo de alcohol también está presente en muchos momentos de ocio y encuentros sociales. (Magnific)
La doctora también pone el foco en una idea frecuente: pensar que beber únicamente los fines de semana reduce de forma importante los riesgos. "Beber solo 'los fines de semana' concentra mucho alcohol en pocas horas, lo que aumenta de forma importante el riesgo de intoxicaciones, arritmias, accidentes y lesiones", explica. Este tipo de consumo concentrado puede ser especialmente problemático cuando implica ingerir una cantidad elevada en poco tiempo.
Además, Pérez Ballesta recuerda que repetir estos episodios no hace que el impacto desaparezca al terminar el fin de semana. "Repetir estos episodios también acumula daño a largo plazo", señala. Su mensaje, en definitiva, es que los efectos del alcohol no dependen únicamente de si existe o no dependencia, sino también de cuánto se bebe, con qué frecuencia y de qué manera se concentra el consumo.
Cuando se habla de los efectos del alcohol sobre el organismo, el hígado suele ocupar buena parte de la conversación. Sin embargo, sus consecuencias pueden ir mucho más allá. La doctora Ana Pérez Ballesta ha querido poner el foco precisamente en esa idea y recordar que el consumo de alcohol también puede afectar al cerebro, al sistema cardiovascular, al descanso y al metabolismo.