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ES PROPIETARIO Y PRESIDENTE DEL MARBELLA CF

Alexander Grinberg, el ruso que se ha comprado Marbella

Ruso, multimillonario y residente en Marbella. Así es Alexander Grinberg, el dueño y presidente del Marbella Fútbol Club que está ampliando sus inversiones en la capital de la Costa del Sol y al que algunos ya denominan “el mecenas”. Fue el protagonista de la fiesta más impresionante que ha vivido la primavera marbellí.

Este nuevo mecenas marbellí –mitad judío, mitad ruso– celebró hace unos días su cumpleaños. Para albergar la fiesta, Grinberg cerró el antiguo Billonaire de Briatore, ahora Malavida, para él y sus amigos. Allí sopló 46 velas entre un amplio abastecimiento de botellas de vodka y champagne francés. Para amenizar la fiesta no tuvo reparo en contratar y sufragar el viaje de la banda de moda de Moscú, Bi2, una de las más importantes del rock ruso con varios premios de la MTV de su país de origen. Junto a sus compatriotas e invitados, bailó y cantó hasta la madrugada.

Grinberg es propietario de Terminal Group, un grupo empresarial con intereses en el sector inmobiliario y de la construcción, y con distintos negocios dedicados a la restauración y el ocio, como la Finca Besaya y su club de playa. “Soy el primer ruso que ha comprado un club de fútbol en España. Me siento un ruso muy andaluz y, sobre todo, marbellí”, asegura en conversación con Vanitatis. Además, está creando la Ciudad del Deporte en el Club de Golf de la Dama de Noche. "Quiero seguir invirtiendo en esta maravillosa ciudad y en Andalucía, construir una ciudad deportiva y un centro de alto rendimiento futbolístico que sea líder en Europa, con instalaciones de primer nivel y a su vez tener sinergias para todo el sector hotelero, de restauración, de servicios…".

No se ajusta al perfil de ruso en Marbella

Alexander se sale del estereotipo de rusos al uso. Hay quien dice que media Marbella ya es suya; sin embargo, no le gusta hacer alarde de nada; de hecho, vive en la zona de Bahía de Marbella y no en La Zagaleta, como otros de sus compatriotas que rayan el lujo extremo. Tampoco se considera un devoto de las boutiques y joyerías de Puerto Banús ni de El Corte Inglés. Es vegano (no come ningún producto animal y la verdura la suelen comer cruda) y va a abrir un restaurante en San Pedro de Alcántara de comida vegana: “No hay ningún negocio de productos crudos en la ciudad y lo voy a hacer yo, que me gusta mucho la comida sana”.

"Me encanta España, y en especial Andalucía. Es una tierra donde la gastronomía tiene un altísimo nivel y el carácter de su gente es amable, alegre y vitalista, que les hace ser muy parecidos a nosotros”, señala a Vanitatis. Desde el año 2008 vive en Marbella con su mujer y sus dos hijas. “Vine a esta ciudad por primera vez hace siete años de vacaciones con mi familia. ¡Me enamoré de Marbella! Me compré una casa. Son solo siete años, pero parece que llevo toda la vida”.

Alexander Grinbeg celebrando su cumpleaños (Vanitatis)

A Grinberg le apasiona el fútbol y es un gran entusiasta del Spartak de Moscú. De ahí le llegó el deseo de querer tener su propio club de futbol. "Entiendo el fútbol como deporte, pensando en la afición y en que quiere ver un espectáculo de alto nivel, pero no a cualquier precio. Mis valores son el sentido común y tener los pies en la tierra. Que nadie espere grandes derroches ni dispendios. He construido todo siempre desde la sensatez y el trabajo duro y constante, que son los que al final te dan resultado seguro". Alexander se toma muy en serio su presidencia en el club marbellí, que actualmente milita en Segunda División B. “Soy de los que sufro en el palco. Siempre estoy nervioso cuando juega el Marbella. Nunca sabes qué va a pasar. Me pongo a temblar y por eso empecé a fumar cigarrillos grandes, puros”, declara a este medio.

“Marbella es un paraíso en la tierra”

El Marbella estaba llamado a desaparecer cuando apareció la figura de Grimberg y salvó al club. Su objetivo más inmediato: llevarlo a Segunda División. De hecho, está profesionalizando y transformando al club en Sociedad Anónima Deportiva para dotarlo de estructura jurídica adecuada con el fin de poder emprender importantes retos de presente y futuro.

"Marbella es un paraíso en la tierra y hago bandera de este lugar dondequiera que vaya por mis múltiples viajes. Son muchos los amigos y compañeros rusos que la han conocido y se han afincado aquí por mi recomendación, y me siento orgulloso de ello. Entre todos debemos conseguir que esta ciudad sea conocida por todo lo mucho y bueno que tiene, dejando atrás todos los escándalos o problemas que sucedieron en el pasado. Creo que estamos en el camino correcto", sentencia para Vanitatis Alexander Grinberg.

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