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El pazo de Meiras y sus fantasmas: noche de bodas con sangre, marihuana y una traición
El pazo de Meiras fue durante años el lugar de veraneo de la familia Franco. Tras un largo litigio judicial iniciado el 10 de diciembre del 2020, finalmente el Supremio ratificó este 12 de marzo del 2026 la sentencia que lo convierte en lugar publico
El pazo de Meirás fue durante años el lugar de veraneo de la familia Franco. Tras un largo litigio judicial iniciado por el ayuntamiento de Sada el 10 de diciembre del 2020, los herederos tuvieron que entregar las llaves del recinto. Hubo alegaciones y recursos y finalmente, por unanimidad, la sentencia del Tribunal Supremo los desestimó todos y ratificó el 12 de marzo del 2026 la sentencia definitiva que lo convierte en un edificio público.
Este lugar ha sido el centro de celebraciones y reportajes varios de los nietos del dictador. Peticiones de mano, bodas y hasta reportajes únicos como fue el de Carmen Martínez-Bordiu anunciando su separación de Luismi Rodríguez. Una exclusiva de la revista '¡Hola!' que dio mucho de sí. No solo porque Carmen nunca había confirmado ese noviazgo al estilo del príncipe Felipe y Eva Sanum sino también porque fue motivo de polémica en las tertulias políticas. Nunca se había utilizado el pazo públicamente para esos menesteres.
La que no quiso ser duquesa de Cádiz descubría que el amor de su vida era el dueño de Desguaces La Torre y daba las claves de ese distanciamiento sin vuelta atrás. Con la querencia del empresario a la socialización afectiva al margen, la repercusión fue máxima en todos los ambientes periodísticos por esa doble vertiente del corazonéo y de reivindicación histórica. Carmen volvió a ser soltera y las críticas se volvieron hacia la familia por mostrar un escenario que ya en esa fecha, 2014, el ayuntamiento de Sada reclamaba como un bien que debía revertir al pueblo soberano.
Antes de esta polémica ya hubo otras muchas que sucedieron en el pazo y se mantuvieron en secreto por aquello de no dar que hablar. Incluso se escondió el fantasma que decían aparecía en fechas diferentes y sin ninguna periodicidad concreta. No hay constancia de que siga allí, aunque Jimmy Giménez-Arnau me aseguraba, en una de nuestras conversaciones cuando viajábamos a Málaga para un programa de televisión, su interpretación.
“Creo que solo salía cuando hay fiesta. En mi boda, Merry tenía un amigo que era un experto liando porros y se dedicó a repartir en el grupo durante el convite y después. Todos esos invitados con un colocón del quince fueron los que me contaron la historia del fantasma. Y Pilar Franco también”. El olor a porro fue captado por el abuelo Franco, que lo tenía controlado de su época militar en Marruecos. Según Jimmy, no dijo nada y fue Manuel Fraga quien quiso intervenir.
Además de la anécdota de los porros y el fantasma, en el reducto gallego que ahora ya es del dominio público hubo una boda con sangre. Lo más surrealista era que Carmen Polo, la abuela de Merry, pensaba que su nieta era virgen cuando llegó al matrimonio. Y al novio no se le ocurrió otra cosa que pincharse con un alfiler para dejar constancia en la sábana nupcial de lo que se suponía era su primera noche de amor. La sábana desapareció. Nunca se supo (al menos eso contaba Jimmy) si fue la prueba para enseñar a la abuela de la virginidad de la nieta o para la lavadora.
Y como en las películas, en el Pazo también hubo un familiar desleal. Jimmy Giménez Arnau llamó traidor a su cuñado Francis en una entrevista con Mercedes Milá. En su boda con Merry, su cuñado Francis Franco fue el que negoció la exclusiva con la revista '¡Hola!'. Oficialmente el intercambio fue de un millón de pesetas de 1977, que fue la cantidad que recibieron los recién casados. Tiempo después el escritor y colaborador televisivo se enteró que el coste final de la exclusiva había sido de seis millones de pesetas. ¿Donde se había quedado esa cantidad que tuvo como decorado el Pazo de Meirás? El cuñado nunca desmintió el dato y tampoco la ex mujer.
Todas estas anécdotas han vuelto a actualizarse con el cambio de titularidad del recinto gallego que con el tiempo formarán parte de la leyenda.
El pazo de Meirás fue durante años el lugar de veraneo de la familia Franco. Tras un largo litigio judicial iniciado por el ayuntamiento de Sada el 10 de diciembre del 2020, los herederos tuvieron que entregar las llaves del recinto. Hubo alegaciones y recursos y finalmente, por unanimidad, la sentencia del Tribunal Supremo los desestimó todos y ratificó el 12 de marzo del 2026 la sentencia definitiva que lo convierte en un edificio público.