Álvaro Morata nunca dejó de referirse a Alice Campello como “mi mujer”: la intrahistoria, al completo
Álvaro Morata y Alice Campello nunca rompieron del todo sus lazos durante la separación. Sin divorcio de por medio, mantuvieron una estrecha relación familiar y el futbolista siguió refiriéndose a ella como "mi mujer"
Álvaro Morata y Alice Campello en los Premios Vanitatis. (Mario García)
Alice Campello ha querido ser ella misma la que contara su reconciliación con Álvaro Moratatras dos separaciones complicadaspor lo mediáticas que fueron. La primera sorprendió al ser una pareja de la que se desconocía que no se entendían. En apariencia, era el matrimonio ideal.
Alice, una mujer inteligente, empresaria, económicamente independiente y que había vivido desde que nació en una familia estable, con capacidad para dirigir sus propias iniciativas laborales, no es una WAG al uso. El acrónimo que se utiliza para referirse a las esposas de los deportistas de élite alude a aquellas que se dedican al cuidado exclusivo de la pareja y a promocionar sus lujos. La empresaria se salía de ese perfil. Tenía y tiene asegurada su independencia económica.
Alice Campello y Álvaro Morata, en la primera edición de los Premios Vanitatis. (Vanitatis)
Además,. En este sentido hubo un cambio, como adelantó Vanitatis, en Tamora 2011, la principal patrimonial en la que la italiana ocupaba el cargo de administradora solidaria. El mismo puesto que ocupaba en Tamora Housing Investments SL, pasando Morata a ser administrador único de ambas.
En esas fechas Campello aseguró que nada tenía que ver ese cambio con el supuesto futuro divorcio que nunca llegó en ese primer distanciamiento. Tampoco en la segunda separación. El tema económico no afectaba a la pareja. El que fuera capitán de la selección es un futbolista con una estabilidad económica potente, unos ingresos como deportista elevadísimos y unas inversiones empresariales sin riesgo.
Desde el principio, y por la información que yo iba recibiendo de amistades muy cercanas de ambos, que me aseguraban que no habría divorcio, que volverían y que esa sería la realidad, me he mantenido en esa línea cada vez que aparecían historias referentes a que cada uno había solucionado su vida sentimental por su lado. Nunca hubo coqueteos de ninguno de los dos. Y, si existieron, fue entre ellos, como ha demostrado el tiempo.
Álvaro Morata y Alice Campello, en una imagen de archivo. (Gtres)
Me dicen que se quieren y que no imaginan la vida uno sin el otro, aunque los dos tienen carácter y son cabezotas en sus propuestas de vida. Hasta que se han dado cuenta de que los enfrentamientos por cosas simples no merecen la pena.
Cuando se separaron por primera vez vivían en Madrid, en una casa recién estrenada en La Finca que no llegaron a compartir como matrimonio. Tenían prevista una inauguración importante en septiembre de 2024, como conté en Vanitatis en esa fecha. Pero hubo un cambio del que, según decían, se arrepintió. Dejó el Atlético de Cerezo y fichó por el Milán. Se instaló en Italia, pero ya la separación era un hecho.
Y ahora viene la historia bonita. Durante estos dos años de separación nunca se planteó el divorcio. Hubo una especie de acuerdo económico, sin abogados por medio, para el tema de los hijos, tanto de la manutención como de las visitas. En realidad no hubo que establecer días porque el padre podía estar con los niños siempre que quisiera, como así ha sido. No había horarios ni días concretos de visita y, si Morata quería cenar en la casa de los hijos, lo hacía y, a la inversa, lo mismo cuando dormían en la vivienda del futbolista. Alice fue quien decoró el domicilio de su marido.
Álvaro Morata y Alice Campello, en nuestra fiesta. (Vanitatis)
Me dice uno de los periodistas que más conoce a Morata que se veían casi a diario. “Por una cosa o por otra estaban juntos. Y siempre que hablaba de Alice se refería a ella como ‘mi mujer’”. Tampoco es cierto el mal rollo con el suegro. Alfonso, el padre, cuando habla de su nuera siempre tiene palabras muy bonitas. Y había que esperar a que las aguas turbulentas se volvieran calmadas para volver a afirmar la familia unida que siempre han sido. Y quieren vivir en Madrid, donde tienen la imponente mansión que no llegaron a estrenar”.
Este cambio de paisaje estaría pendiente de la oferta que pueda recibir el futbolista para jugar en el Getafe. Tienen una buenísima relación con el presidente, Ángel Torres, que lleva tiempo detrás de él. El periodista deportivo Roberto Gómez me da las claves de lo que parece que es una realidad: “Morata es azulón (en referencia a la equipación) y pronto veremos cuál es su decisión”.
Alice Campello ha querido ser ella misma la que contara su reconciliación con Álvaro Moratatras dos separaciones complicadaspor lo mediáticas que fueron. La primera sorprendió al ser una pareja de la que se desconocía que no se entendían. En apariencia, era el matrimonio ideal.