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Peluqueros y especialistas lo confirman: "El truco para espaciar los lavados empieza aplicando antes el acondicionador"
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Peluqueros y especialistas lo confirman: "El truco para espaciar los lavados empieza aplicando antes el acondicionador"

Muchas personas afirman que el pelo tarda algo más en ensuciarse. No porque el método modifique la producción de grasa, sino porque evita esa acumulación de producto que a veces genera la sensación de cabello pesado apenas unas horas después del lavado

Foto: El orden de los factores altera el producto (Wei Ding para Unsplash)
El orden de los factores altera el producto (Wei Ding para Unsplash)

Durante años nos dijeron que el orden correcto para lavarse el pelo era innegociable: primero champú, después acondicionador. Punto. Pero las rutinas capilares llevan tiempo atravesando una especie de revisión constante y, entre métodos virales, consejos de peluqueros y experimentos de TikTok, ha vuelto a ponerse sobre la mesa una técnica que promete más volumen, menos apelmazamiento y una sensación de limpieza más duradera. Se llama lavado inverso y, aunque el nombre suene algo dramático, consiste simplemente en hacer las cosas al revés.

La idea no es nueva, pero sí ha regresado con fuerza ahora que cada vez más personas buscan fórmulas para conseguir una melena con más cuerpo sin depender tanto de espumas, sprays texturizantes o herramientas de calor. Especialmente quienes tienen el pelo fino, lacio o con tendencia grasa.

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Según explica Álex Sestelo, estilista y director del salón que lleva su nombre, el procedimiento es bastante sencillo: “Consiste en invertir el orden del lavado. Primero se usa el acondicionador y después el champú”. No hay más misterio.

La técnica comienza aplicando el acondicionador sobre el cabello húmedo, insistiendo de medios a puntas y dejándolo actuar durante unos minutos. Después se aclara y se procede al lavado habitual con champú, masajeando bien el cuero cabelludo y las raíces. Incluso puede hacerse una segunda aplicación de champú si se considera necesario.

¿Por qué hay personas que notan tanto cambio? Principalmente porque el acondicionador deja de quedarse parcialmente adherido a la fibra capilar. Algo bastante habitual cuando se utiliza después del champú, especialmente en cabellos finos.

“El cabello resulta más fácil de peinar, aún estando húmedo. Y como se retiran por completo los residuos de acondicionador, aumenta su volumen al instante”, señala Sestelo.

placeholder Una forma sencialla de alargar lavados (Launchmetrics Spotlight)
Una forma sencialla de alargar lavados (Launchmetrics Spotlight)

La explicación tiene bastante lógica. Muchos acondicionadores contienen ingredientes que suavizan y sellan la cutícula, pero también pueden aportar peso. En melenas gruesas o secas esto suele ser una ventaja. En cabellos finos, sin embargo, ese extra de nutrición puede traducirse en raíces más pegadas, menos movimiento y sensación de suciedad antes de tiempo.

De hecho, una de las razones por las que el lavado inverso está funcionando entre quienes tienen el pelo graso es precisamente esa. Al eliminar completamente el acondicionador durante el lavado posterior, la raíz queda más ligera y el cabello conserva mejor el volumen durante más horas.

También existe otra ventaja interesante: muchas personas afirman que el pelo tarda algo más en ensuciarse. No porque el método modifique la producción de grasa, sino porque evita esa acumulación de producto que a veces genera la sensación de cabello pesado apenas unas horas después del lavado.

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Eso sí, no es una técnica universal.

Quienes tienen el cabello muy seco, muy dañado o extremadamente poroso quizá no noten grandes beneficios e incluso pueden echar de menos parte de la hidratación que proporciona el acondicionador cuando se utiliza al final de la rutina.

En el caso de los cabellos rizados, el asunto es algo más complejo. Sestelo considera que el método sí puede funcionar en determinadas melenas con textura porque facilita el peinado y ayuda a definir el rizo. Sin embargo, otros especialistas prefieren seguir apostando por fórmulas más nutritivas.

José Valle, director creativo de las peluquerías Backstage, se inclina por otra estrategia: “Prefiero optar por el orden tradicional, pero sustituyendo el champú habitual por otro en crema sin detergentes, ya que aporta todo tipo de nutrientes para que el cabello rizado, crespo por naturaleza y con la cutícula abierta, no se parta”.

Entender qué necesita cada tipo de cabello

De hecho, el lavado inverso ha servido también para abrir la puerta a otras técnicas que van un paso más allá. Una de ellas es el llamado método ACA, siglas de Acondicionador-Champú-Acondicionador. Una especie de versión evolucionada del lavado inverso.

placeholder El cuidado capilar no es estanco (Launchmetrics Spotlight)
El cuidado capilar no es estanco (Launchmetrics Spotlight)

Moncho Moreno, uno de los peluqueros que más ha hablado sobre este sistema, recomienda aplicar acondicionador sobre el cabello seco antes de entrar en la ducha. “Es tan sencillo como aplicar acondicionador en el pelo seco, siempre solo de medios a puntas, evitando la raíz, y dejarlo actuar entre 20 y 30 minutos. Después, se lava el cabello con champú y se vuelve a aplicar el acondicionador”, explica.

Según el estilista, este protocolo tiene sentido especialmente en cabellos teñidos o sometidos a procesos químicos porque protege la fibra capilar durante el lavado. “Cuando el cabello está mojado, es más frágil y propenso a sufrir roturas. Gracias al método ACA, el acondicionador recubre la fibra capilar y, de esta forma, la aísla y reduce la entrada excesiva de agua y champú en ella”.

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Eso sí, Moreno insiste en que no debe realizarse en cada lavado. “La frecuencia ideal es una vez a la semana o cada 15 días, según el nivel de daño de la fibra”.

Quizá lo más interesante de todo este fenómeno es que refleja un cambio bastante evidente en la forma en que entendemos el cuidado capilar. Durante años el champú fue el protagonista absoluto y el acondicionador un complemento casi secundario. Ahora las conversaciones giran alrededor de la salud de la fibra, la hidratación, el equilibrio del cuero cabelludo y la personalización de las rutinas.

Y ahí es donde el lavado inverso sigue teniendo sentido. No porque vaya a transformar mágicamente cualquier melena, sino porque ofrece una solución sencilla para uno de los problemas más comunes: ese pelo que parece limpio, pero que nunca termina de tener volumen.

A veces no hace falta comprar otro producto. Basta con cambiar el orden de los que ya tienes en la ducha.

Durante años nos dijeron que el orden correcto para lavarse el pelo era innegociable: primero champú, después acondicionador. Punto. Pero las rutinas capilares llevan tiempo atravesando una especie de revisión constante y, entre métodos virales, consejos de peluqueros y experimentos de TikTok, ha vuelto a ponerse sobre la mesa una técnica que promete más volumen, menos apelmazamiento y una sensación de limpieza más duradera. Se llama lavado inverso y, aunque el nombre suene algo dramático, consiste simplemente en hacer las cosas al revés.

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