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EN EL PUNTO DE MIRA

Patronatos, hospitales y barcos: doña Cristina, casi tan infanta como siempre

Mientras su marido sigue cumpliendo su pena en la prisión de Brieva, la hermana menor de Felipe VI es protagonista por su labor profesional

Foto:  La infanta Cristina, en una imagen de archivo. (Cordon Press)
La infanta Cristina, en una imagen de archivo. (Cordon Press)

El pasado 18 de junio se cumplía el primer año en prisión de Iñaki Urdangarin, quien ha aprovechado este tiempo para cursar un máster de Psicología del Coaching de la UNED, como adelantó 'Mujer Hoy'. Previsiblemente logrará acceder al tercer grado penitenciario en diciembre y tendrá que plantearse entonces cómo reenfocar su vida en unas circunstancias muy delicadas. En una situación muy distinta se encuentra su mujer, la infanta Cristina, quien una vez absuelta en el caso Nóos comenzaba un proceso de rehabilitación pública que tenía, quizás, su punto cumbre en noviembre del año pasado, en la fiesta del 80 cumpleaños de su madre, la reina Sofía, en la que posó con la familia del Rey al completo en una imagen de gran valor simbólico, pero que en realidad, aparte de eso, no cambiaba en exceso su situación, más allá del reconocimiento público y familiar.

Este proceso se culminaba, de alguna forma, con su presencia esta semana en un acto de marcado carácter cultural en Mónaco, pero no podemos pasar por alto que, además, sigue estando presente en patronatos de organizaciones de gran relevancia y ya no trata de pasar inadvertida en España como en los momentos más complicados del proceso judicial en el que su marido y ella situaron a la monarquía española en una situación muy delicada.

Debemos recordar que ya la infanta Cristina, al igual que su hermana Elena, quedaron excluidas de la familia real en 2014, con la llegada al trono de su hermano, Felipe VI, quien al año siguiente revocaba su título de duquesa de Palma de Mallorca en un real decreto firmado por el presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, y por él mismo que salía publicado en el BOE. Ambas decisiones eran parte de una estrategia de 'cordón sanitario' para que el escándalo de corrupción en el que se había visto involucrada no salpicara a la institución.

Sigue en sus dos puestos de trabajo

En febrero de 2017 se produjo un punto de inflexión cuando ella era declarada inocente mientras que su marido era condenado por el mencionado caso. Comenzaba entonces un proceso de reversión de la situación de (relativo) aislamiento que había vivido, aunque, tal como se ha podido cotejar, no ha sido tanta como podría parecer a primera vista.

De hecho, la infanta Cristina siguió manteniendo los dos puestos de trabajo que tenía antes de que estallara el escándalo. La absolución evitó que la Fundación La Caixa y la Fundación Aga Khan tuvieran que pronunciarse sobre su situación o incluso tener que prescindir de sus servicios, por los que, según publicaba El Confidencial, cobraría un salario superior al medio millón de euros anuales.

Alberto de Mónaco y la infanta Cristina. (Vanitatis)
Alberto de Mónaco y la infanta Cristina. (Vanitatis)

De momento y pese a que su marido siga encarcelado en Brieva, la Infanta sigue viviendo en la ciudad suiza de Ginebra, aunque viaja con cierta frecuencia a Barcelona para atender sus compromisos profesionales, con una periodicidad de una o dos veces al mes. Más allá de sus viajes a nuestro país, también a Madrid, donde, por ejemplo, estuvo apoyando a su amigo Lorenzo Caprile como responsable de vestuario del musical 'El médico', o de sus escapadas para ver a su hijo Pablo, que vive en la ciudad alemana de Hannover, donde da sus primeros pasos como jugador de balonmano, también cumple compromisos relacionados con su pertenencia a diversos patronatos. Esto explica su presencia el pasado viernes junto a Alberto de Mónaco en la inauguración de la exposición 'Dalí. Una historia de la pintura' en Montecarlo, organizada por la Fundación Gala-Dalí y el Fórum Grimaldi, junto al Museo Reina Sofía de Madrid y el Museo Dalí de San Petersburgo (Florida).

Los patronatos de la Infanta

En efecto, la infanta Cristina sigue siendo desde 1998 uno de los 12 patronos vitalicios, a los que hay que sumar otros nueve institucionales, que son nombrados por las administraciones públicas: debemos recordar que la CUP de Figueras pidió al ayuntamiento de la ciudad que la retirase el estatus de patrón y la apartase de cualquier otro cargo que pudiera desempeñar dentro de la fundación en 2013, pero su petición no prosperó.

La Infanta también es presidenta de honor de la Comisión Nacional Española de Cooperación con la Unesco, que fue creada en 1953 como un órgano de enlace, coordinación y canalización de las relaciones entre la mencionada organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura y la sociedad civil española. Su cargo, que ocupa desde 1991 y renovó en 2015, fue puesto en entredicho en pleno caso Nóos, por el que tuvo que pagar una sanción de 265.000 euros como partícipe a título lucrativo.

Carles Mulet, en una imagen de archivo. (EFE)
Carles Mulet, en una imagen de archivo. (EFE)

En marzo de 2017, el Gobierno mandaba una carta en respuesta a una pregunta del senador Carles Mulet de Compromís cuando la Audiencia Provincial de Palma aún no había emitido sentencia, en la que solicitaba información sobre la fecha de su nombramiento, la capacidad del Ejecutivo para solicitar su cese, las funciones que desempeñaba y el coste al erario público.

El Gobierno evitó pronunciarse sobre su capacidad para destituirla de este organismo adscrito al Ministerio de Asuntos Exteriores, pero sí destacaba que "no existe ninguna partida presupuestaria asignada a la Comisión Nacional". Asimismo se mostraba incapaz de precisar sus funciones ya que "no vienen reguladas ni establecidas estatutariamente en el instrumento normativo de la creación de la Comisión".

La hija de los Reyes eméritos también es presidenta del patronato de IS Global Barcelona, que está asociado a su cargo en la Fundación La Caixa y, como dejan constancia en su página web, "ha visitado y trabajado en más de 20 países de África, Asia y Latinoamérica".

Infanta Cristina, un nombre controvertido

Dos hospitales en España recibieron el nombre de Infanta Cristina, pero solo uno de ellos sigue conservándolo, el de Parla (Madrid), que fue inaugurado el 25 de febrero de 2008 y desde el 11 de abril de 2011 es Universitario. Sin embargo, el de Badajoz dejó de llevarlo por decisión de la Junta de Extremadura, que en su resolución argumentaba que "toda vez que la infanta Cristina de Borbón ha demostrado un comportamiento poco ético tras haber sido condenada al pago de una multa en calidad de corresponsable civil a título lucrativo (...) se considera más adecuado sustituir la actual denominación del 'hospital Infanta Cristina de Badajoz' por la de 'hospital Universitario de Badajoz".

El nombre de infanta Cristina ha estado vinculado a distintos lugares públicos, pero, en algunos casos, se ha ido rompiendo esa ligazón. En la memoria colectiva quedó cuando el ayuntamiento de Palma eliminó una placa de la rambla Duques de Palma, después Barcelona le retiró la medalla de honor de la ciudad y Torrevieja, el nombre de un pabellón deportivo. Son solo algunos ejemplos de cómo su figura pública resultó seriamente erosionada, pero todo parece indicar que en los últimos tiempos el proceso se ha revertido ligeramente, como quedó de manifiesto en la encuesta que realizó recientemente Vanitatis, en la que resultaba mejor valorada que su sobrino Froilán.

El patrullero Infanta Cristina. (EFE)
El patrullero Infanta Cristina. (EFE)

Por cierto que, como dato anecdótico, el próximo 13 de julio se podrá visitar en el puerto de Motril el patrullero Infanta Cristina, en una jornada de puertas abiertas para dar a conocer este buque que pertenece a la Armada Española desde noviembre de 1980. Este patrullero es el octavo en la historia que lleva este nombre y cuenta con una tripulación de 70 personas.

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