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El día en que Soraya Sáenz de Santamaría y el Rey conversaron bajo la tormenta
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El día en que Soraya Sáenz de Santamaría y el Rey conversaron bajo la tormenta

En las memorias que acaba de publicar Mariano Rajoy, el expresidente cuenta con detalle cómo se llevó a cabo la sucesión en la Corona de una forma modélica

Foto: El Rey saluda en presencia de la reina Sofía y de Soraya Sáenz de Santamaría. (EFE)
El Rey saluda en presencia de la reina Sofía y de Soraya Sáenz de Santamaría. (EFE)

Mariano Rajoy no es José Bono. No encontrarán en su libro de memorias, 'Una España mejor' (Plaza & Janés), ninguna indiscreción y más bien pocos chascarrillos (esos los deja para las largas sobremesas entre amigos). Su forma de narrar los hechos que condujeron al relevo de Juan Carlos I al frente de la Corona de España es siempre elegante y sin estridencias. A ello dedica varias páginas por las que desfilan las personas e instituciones que hicieron posible que aquello se llevara a cabo de forma modélica: Soraya Sáenz de Santamaría, Alfredo Pérez Rubalcaba, el subsecretario Jaime Pérez Renovales, la Casa del Rey y él mismo.

"El 2 de junio de 2014 el coche me estaba esperando a la puerta de la residencia a las 8.40. Le había encargado a Ketty, mi secretaria, que lo pidiera para esa hora. Ni ella ni los servicios de seguridad sabían cuál era el destino, y no lo supieron hasta que ya estuve dentro del vehículo. Muy pocas personas sabían en ese momento que aquel era un día señalado para siempre en la historia de España", empieza el capítulo dedicado a la sucesión. El presidente se dirigía a Zarzuela, donde se encontró con un rey Juan Carlos firmemente convencido de lo que hacía. "Yo intenté, como siempre, mantener la templanza, pero en mi fuero interno estaba muy conmovido por la trascendencia histórica del momento".

placeholder El rey Juan Carlos, con los expresidentes González, Zapatero, Aznar y Rajoy. (EFE)
El rey Juan Carlos, con los expresidentes González, Zapatero, Aznar y Rajoy. (EFE)

En realidad, aquella historia había empezado casi un año y medio antes. "Fue a finales de 2012 cuando el rey Juan Carlos comenzó a plantearse la posibilidad de la abdicación con un horizonte temporal que permitiese prepararla con tranquilidad y abordar todas las cuestiones que un acontecimiento de estas características trae consigo. [...] Sin embargo, no fue hasta principios del año 2014 cuando el Rey tomó la decisión de renunciar al trono y abrir el proceso sucesorio. A mí me lo comunicó de manera oficial el 31 de marzo. No podría olvidar la fecha porque nuestra conversación se produjo justo después de la celebración en la Catedral de La Almudena del funeral de Estado por el presidente Adolfo Suárez".

No fue una sorpresa

Rajoy confiesa que no le pilló de sorpresa la decisión, pero cuando se despidió del Rey después de aquel despacho, "el más extraordinario que haya vivido nunca", pensó "en la persona que durante 39 años había encarnado el punto de encuentro de todos los españoles y el mejor símbolo de nuestra convivencia en paz y en libertad". "No es habitual tener la certeza absoluta de que uno está viviendo un momento realmente histórico, pero durante aquel breve trayecto de vuelta a Moncloa percibí con toda su rotundidad el peso de la historia", añade.

placeholder Los Reyes se abrazan después de abdicar don Juan Carlos, en presencia de las reinas Letizia y Sofía. (Getty)
Los Reyes se abrazan después de abdicar don Juan Carlos, en presencia de las reinas Letizia y Sofía. (Getty)

Al día siguiente, Mariano Rajoy convocó a Soraya Sáenz de Santamaría y le encargó preparar todo el proceso sucesorio, "tanto en sus aspectos legislativos como en los demás: seguridad, temas protocolarios u otros puramente materiales". Mientras el Gobierno preparaba el andamiaje de su abdicación, don Juan Carlos estaba muy pendiente. "Me llamaba con bastante frecuencia para interesarse por el avance de los preparativos". Rajoy relata una anécdota muy cinematográfica que ilustra ese interés del monarca por saber cómo iba lo suyo. "Recuerdo que también lo hizo en plena Semana Santa. No solo quería conversar conmigo, quería que la vicepresidenta le explicara en profundidad algún detalle concreto. Soraya estaba pasando un par de días en Roma cuando le comenté el deseo del Rey. Pocos minutos después de nuestra conversación recibía la llamada telefónica de Don Juan Carlos. Desde las escalinatas de la plaza de España y bajo una monumental tormenta, satisfizo las dudas del monarca".

Las elecciones europeas del 25 de mayo aceleraron la decisión de anunciarlo. PP y PSOE sufrieron "un severo castigo", Rubalcaba quería dimitir. "Cuatro días después, el 29 de mayo, el Rey nos convocó en su despacho en el Palacio de la Zarzuela al entonces Secretario General del Partido Socialista, a la Vicepresidenta, al Jefe de la Casa y a mí. A la reunión asistió también el Príncipe Felipe. Ese día se fijó para el lunes siguiente, 2 de junio, la fecha del anuncio de la abdicación. Para entonces todo estaba ya preparado".

placeholder Mariano Rajoy se inclina ante el rey Juan Carlos tras la abdicación. (EFE)
Mariano Rajoy se inclina ante el rey Juan Carlos tras la abdicación. (EFE)

El resto es historia conocida. Rajoy lo dice varias veces a lo largo del libro, pero sobre todo en este capítulo. El exlíder de los populares guarda un sincero aprecio por el rey Juan Carlos. "Don Juan Carlos tiene un extraordinario don de gentes y una simpatía natural; eso lo sabe todo el mundo. Pero tiene además otras cualidades que no son tan reconocidas y que yo he llegado a descubrir y admirar a raíz de nuestros despachos semanales. Entre ellas, su carácter y su férrea disciplina, y también una notable sabiduría política que sabe disimular bajo el manto del sentido del humor, las bromas y la campechanía. Hablando en términos castizos, a Don Juan Carlos no se le escapa una".

Rajoy conserva con cariño una foto de su último encuentro en la que figura esta dedicatoria: 'A Mariano Rajoy, con todo mi afecto y agradecimiento por tu lealtad a la Corona durante tantos años. ¡¡Último despacho!!'. Para él, asegura, "fue un honor" poder ayudar al Rey "a concluir con éxito su último servicio a España".

Mariano Rajoy no es José Bono. No encontrarán en su libro de memorias, 'Una España mejor' (Plaza & Janés), ninguna indiscreción y más bien pocos chascarrillos (esos los deja para las largas sobremesas entre amigos). Su forma de narrar los hechos que condujeron al relevo de Juan Carlos I al frente de la Corona de España es siempre elegante y sin estridencias. A ello dedica varias páginas por las que desfilan las personas e instituciones que hicieron posible que aquello se llevara a cabo de forma modélica: Soraya Sáenz de Santamaría, Alfredo Pérez Rubalcaba, el subsecretario Jaime Pérez Renovales, la Casa del Rey y él mismo.

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