De Máxima y Amalia de Holanda a Matilde y Elisabeth de Bélgica: las invitadas a la cena de gala de la proclamación de Luxemburgo
o gran duque y su esposa, la gran duquesa Stéphanie, han querido agasajar a los invitados y a los líderes de los países vecinos con una cena de gala en el palacio real
La Casa Gran Ducal ha celebrado por todo lo alto la abdicación de Enrique y la posterior proclamación de Guillermo. El nuevo gran duque y su esposa, la gran duquesa Stéphanie, han querido agasajar a los invitados y a los líderes de los países vecinos con una cena de gala en el palacio real, que nos ha dejado grandes imágenes y estilismos memorables, como los de la princesa Elisabeth de Bélgica o la princesa Amalia de Holanda.
La gran protagonista de la jornada, Stéphanie, ha optado por repetir el vestido que llevó por la mañana en la ceremonia de proclamación: un diseño en color lila con cuerpo bordado con pedrería y falda plisada con una pequeña cola. De las mangas nace una capa de gasa del mismo tono que aporta un toque más solemne al conjunto. Para la noche, ha coronado su cabeza por primera vez con la tiara belga, que hasta ahora solo había lucido su suegra, María Teresa.
La princesa Elisabeth de Bélgica ha confiado en una de las firmas favoritas de Kate Middleton, la británica Jenny Packham. Con silueta fluida y delicado drapeado, el modelo presenta intrincados adornos en el corpiño y una falda con ligera cola. Se trata del modelo Ernest, valorado en 4.244 euros, que ha combinado con salones y cartera a juego. La duquesa de Brabante ha elegido la tiara que sus padres le regalaron por su 18º cumpleaños, adquirida en una subasta. Con motivos florales y realizada en platino y diamantes, Elisabeth la estrenó durante la cena de gala celebrada en honor a la mayoría de edad de Ingrid Alexandra de Noruega.
Por su parte, Amalia de Holanda se ha decantado por el verde con un vestido de estilo princesa de Monique Lhuillier. El diseño destaca por los hombros descubiertos y las mangas largas de tul transparente, con corpiño tipo corsé que ajusta la cintura y realza la silueta. El bordado de lentejuelas se concentra en la parte superior y se dispersa hacia la falda ligera de tul. La espalda escotada y la amplia cola completan un look elegante y sofisticado. Ha coronado su cabeza con la tiara de la reina Emma, con tres piezas principales, la central rodeada por ocho diamantes pequeños.
Su madre, Máxima de Holanda, se ha convertido en una de las más elegantes de la velada con un vestido delicado en tono ocre, con guipur azul marino sobre la parte superior. Sin mangas y de corte sobrio, la falda de vuelo aporta movimiento. En cuanto a las joyas, ha elegido la tiara de zafiros que llevó en la investidura como rey de su marido, Guillermo Alejandro, en 2013, acompañada de un gran broche en forma de lazo con zafiro central y pendientes a juego.
La reina Matilde de Bélgica se ha sumado al color protagonista de la jornada, el burdeos, en sintonía con los estilismos que lucieron por la mañana la gran duquesa María Teresa de Luxemburgo y la princesa Amalia de Holanda. Para la ocasión, ha estrenado un sofisticado diseño de Armani Privé con pedrería, marcado por un profundo escote en V y delicados detalles de encaje en la parte superior con manga larga. El cuerpo, de efecto drapeado, realza la silueta, mientras que la falda plisada aporta movimiento y ligereza al conjunto. Como tiara, ha optado por la base de la de las Nueve Provincias, la más importante del joyero belga, y completó el look con un collar de diamantes de Graff.
La abdicación de Enrique y la proclamación de Guillermo como gran duque de Luxemburgo no solo marcaron un momento histórico para la Casa Gran Ducal, sino que también se convirtieron en un verdadero desfile de estilo y glamour. Desde la gran duquesa Stéphanie hasta las princesas Elisabeth y Amalia, pasando por las reinas Máxima y Matilde, la velada brilló con vestidos espectaculares, pedrería deslumbrante y tiaras históricas que evocan décadas de tradición real.
La Casa Gran Ducal ha celebrado por todo lo alto la abdicación de Enrique y la posterior proclamación de Guillermo. El nuevo gran duque y su esposa, la gran duquesa Stéphanie, han querido agasajar a los invitados y a los líderes de los países vecinos con una cena de gala en el palacio real, que nos ha dejado grandes imágenes y estilismos memorables, como los de la princesa Elisabeth de Bélgica o la princesa Amalia de Holanda.