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Adiós a la gran duquesa, hola a la abuela María Teresa: las lágrimas por el trono y más detalles del día histórico en Luxemburgo
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CAMBIO DE TRONO

Adiós a la gran duquesa, hola a la abuela María Teresa: las lágrimas por el trono y más detalles del día histórico en Luxemburgo

El juramento del nuevo gran duque ante la Cámara de Diputados ha estado marcada por las lágrimas de María Teresa y la presencia de su nieto y nuevo heredero, Charles

Foto: Enrique y María Teresa de Luxemburgo, en su adiós al trono. (Cordon Press)
Enrique y María Teresa de Luxemburgo, en su adiós al trono. (Cordon Press)

Comienza una nueva era este viernes en Luxemburgo con un cambio de trono que ha estado marcado por el protocolo, pero mucho más por las emociones. Los primeros actos de la mañana han supuesto el adiós a María Teresa como gran duquesa, pero su bienvenida como abuela, faceta a la que se va a dedicar en cuerpo y alma a partir de ahora. Sus lágrimas por despedirse del trono han sido uno de los detalles que han marcado este día histórico en Luxemburgo.

La jornada comenzaba a las 10 de la mañana, con unos grandes duques salientes que recibían en la puerta del palacio ducal a los que hasta hoy han sido sus homólogos. Por un lado, Guillermo Alejandro y Máxima de Holanda. Por otro, Felipe y Matilde de Bélgica, también, como los anteriores, acompañados de su heredera. Y precisamente, otro de los detalles más regios de la cita ha sido esa reverencia que Amalia y Elisabeth han hecho al saludar a María Teresa y Enrique de Luxemburgo.

Ya en el interior del palacio ducal otro nombre se llevaba un gran protagonismo. Alexandra de Luxemburgo, hermana del nuevo gran duque, lucía su avanzado embarazo con un vestido que le marcaba las curvas propias de su estado. Pero más allá de las formas, también su rostro -y cierta incomodidad- decía que no queda mucho para que María Teresa y Enrique sumen uno a su lista de nietos.

Y de nietos tenemos que seguir hablando porque tras la ceremonia de abdicación, llegaba el juramento del gran duque Guillermo ante la Cámara de Diputados, un acto en el que ya participaba Charles, hijo mayor de Guillermo y Stéphanie y nuevo heredero. Y claro, a sus cinco años, no se le podía pedir que se ciñera a los protocolos, por lo que su espontaneidad marcó completamente ese juramento.

El niño entró en la sala de la mano de su abuela, que ya deja de ser gran duquesa para dedicarse a la que es su gran pasión, sus nietos. Son de momento ocho los que tiene, con uno más en camino. Y en esta jornada no perdió ojo de todo lo que hacía Charles, que comenzó con él intentando subirse a saltos a su silla, arrancando las carcajadas de su abuela.

Eso sí, su corta edad ha hecho que el ruido le molestara un poco, por lo que se cubría las orejas cuando la banda de música interpretaba los temas correspondientes. Uno de ellos, el himno de Luxemburgo; otro, el de la Unión Europea. Los acordes de este último hacía que muchos de los presentes se emocionaran hasta el punto de que la reina Máxima tenía que limpiarse con un pañuelo.

placeholder Los grandes duques salientes, junto a Guillermo, Máxima y Amalia de Holanda. (EFE)
Los grandes duques salientes, junto a Guillermo, Máxima y Amalia de Holanda. (EFE)

Pero para emoción, la de la propia María Teresa, que salía de la Cámara de Diputados sin poder evitar las lágrimas, siempre con su nieto Charles de la mano. A partir de este viernes, la cubana puede disfrutar de un placentero retiro junto a su marido, que ha decidido dejar el trono tras 25 años al frente de la institución. De ahí que, aunque haya sido una elección libre y meditada, la jornada fuera agridulce para ambos, entre la pena por decir adiós a una era y el orgullo por sus herederos.

El momento es tan importante que no han dudado en estar acompañados por los reyes de Bélgica y de Países Bajos, con los que la relación es estrecha, además de familiar. Guillermo, Máxima y Amalia de Holanda firmaban en el libro oficial del acto, al igual que Felipe, Matilde y Elisabeth, que también acaparaban todos los focos cuando salían al balcón del palacio ducal.

También en este momento que echaba el cierre a los actos de la mañana, nos encontrábamos con otros de esas anécdotas para recordar. Ante una plaza abarrotada y en la que había banderas de varios países, incluyendo españolas, María Teresa no dudaba en saludar en su lengua materna, el castellano, dirigiendo varios "hola" al público mientras saludaba.

Los detalles de la jornada, también a través de los looks

Y claro, si normalmente los looks de las dos reinas y las dos princesas dan que hablar, en un acto como el de este viernes, lo han hecho aún más. Los cuatro outfits han sido los protagonistas, tanto por los diseños elegidos como por los complementos. Aunque uno de ellos daba algún que otro quebradero de cabeza a su propietaria. Hablamos del bolso Dior de la reina Matilde, en el que buscaba insistentemente durante el acto de abdicación, sin éxito.

placeholder Matilde y Felipe de Bélgica, junto a Elisabeth, llegando al palacio ducal. (Cordon Press)
Matilde y Felipe de Bélgica, junto a Elisabeth, llegando al palacio ducal. (Cordon Press)

Otro detalle interesante ha sido el elaborado recogido de la reina Máxima, en el que colocaba tres pequeñas estrellas de diamante que pertenecen a su tiara nupcial. No le faltaba detalle a su majestuoso look, con guantes de piel del mismo color verde que su diseño. Y su hija tampoco se quedaba atrás, ya que daba un toque a su look monocolor con un enorme broche de citrinos que destacaba sobre su vestido en tono burdeos.

Por supuesto, mención aparte merecen los looks de las dos protagonistas del día. María Teresa ha querido elegir un tacón muy bajo para afrontar la larga jornada, combinando el color del calzado con su vestido en color burdeos, coincidiendo en la elección tanto con la princesa Amalia como con la reina Matilde.

Y su nuera, la nueva gran duquesa, ha elegido un vestido vaporoso, de estilo imperio con el cuerpo salpicado de bordados y pedrería, muy parecido al escogido para los primeros retratos oficiales, que se distribuían este jueves. Pero también ha sufrido un percance con el largo, ya que Claude Wiseler, presidente de la Cámara de Diputados, le ha pisado sin querer el bajo.

Por su parte, el gran duque Guillermo ha cumplido con el protocolo luciendo el reconocido uniforme de gala del Soberano de su nación. Se trata de un conjunto militar azul marino, cuya pieza central es una casaca abrochada con botonadura dorada y realzada por un cuello alto adornado con bordados. Sus hombros exhiben charreteras rojas y oro, marcando su rango como Jefe de las Fuerzas Armadas, y a las que acompañaban sus diferentes condecoraciones.

En definitiva, una jornada agridulce para los grandes duques que dejan el trono, feliz y emocionante para los nuevos, y llena de esos pequeños detalles que hacen de este tipo de citas algo más cercano y emocional que protocolario.

Comienza una nueva era este viernes en Luxemburgo con un cambio de trono que ha estado marcado por el protocolo, pero mucho más por las emociones. Los primeros actos de la mañana han supuesto el adiós a María Teresa como gran duquesa, pero su bienvenida como abuela, faceta a la que se va a dedicar en cuerpo y alma a partir de ahora. Sus lágrimas por despedirse del trono han sido uno de los detalles que han marcado este día histórico en Luxemburgo.

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