Mary de Dinamarca, reina de las nieves de blanco y dorado con una valiosa pulsera del joyero real
Las tradicionales recepciones de Año Nuevo han terminado este martes en Christiansborg, en una jornada marcada por un recorrido muy especial de los reyes daneses sobre la nieve
La Casa Real danesa es, probablemente, la que más ajetreada tiene estos primeros días del año, institucionalmente hablando. Porque siempre celebran diferentes recepciones de Año Nuevo con distintos sectores del país. Y este martes ha tenido lugar la última de ellas, para la que Mary de Dinamarca ha elegido un estilismo 'reina de las nieves', apostando todo al blanco y el dorado y sacando del joyero real una histórica pulsera que tiene nada menos que 50 perlas y 128 diamantes.
Teniendo en cuenta cómo han amanecido las calles de Copenhague, completamente cubiertas de nieve, queda claro que la elección estilística no ha sido casual, ya que se trata de un vestido de gala, pero invernal y que estrenaba hace un año y medio en Groenlandia, un lugar muy conocido por sus bajas temperaturas. La manga larga y el cuello camisero le aportan ese toque más invernal, mientras que el brocado metálico en dorado le aporta el brillo necesario para una cita como esta.
Esta vez, a diferencia de otras que han tenido lugar en Amalienborg, la residencia oficial de los reyes daneses, ha tenido lugar en Christiansborg. Y hasta allí se han dirigido Federico y Mary de Dinamarca, montados en carruaje y escoltados por el Escuadrón de Caballería del Regimiento de Húsares de la Guardia. No se trata de cualquier vehículo, ya que este coche de caballos fue construido para el rey Christian VIII y está recubierto de pan de oro.
Una vez en el interior, podíamos comprobar cómo la reina Mary formaba una bonita composición cromática con el carruaje, ya que también ella se cubría casi por completo de dorado. Parece que es un tono con el que se siente cómoda, a pesar de que no es demasiado discreto, ya que también fue su elección para la tradicional cena de gala de Año Nuevo el día 1 de enero.
Y lo cierto es que en esta ocasión no le faltaba detalle para crear un look bicolor, con ese protagonismo absoluto del blanco y el dorado, incluyendo impolutos guantes, como manda el protocolo, clutch metalizado y unos altísimos stilettos. Además, para combatir el frío, la reina Mary se colocaba encima un abrigo blanco rescatado de su fondo de armario.
Y es que para esta cita ha seguido la línea de sostenibilidad que impera en los últimos años en los armarios de reinas y princesas, que optan por reutilizar sus prendas más frecuentemente de lo que lucen diseños de estreno. Y si el día 1 transformaba aun antiguo look, solo cambiando la parte de arriba, también ha querido lucir un vestido que ya había lucido, sin importar que ya lo hubiéramos visto.
Pero ha habido un detalle del look que, si bien, tampoco es nuevo, se ha llevado gran parte del protagonismo. Estamos hablando de la pulsera que Mary lucía en su muñeca derecha y que tiene nada menos que 175 años. Se guarda a buen recaudo en el joyero real desde entonces y se saca en contadas ocasiones, sobre todo para aquellas que son más especiales.
Es una pieza que forma parte del fondo de la Casa Real. No pertenece a la reina en cuestión, sino a la Danish Royal Property Trust, una especie de fideicomiso que crearon los reyes Christian VIII y Luisa para conservar dentro de la familia "el oro, la playa y los objetos valiosos", según explican desde la Casa Real. Y es, precisamente el caso de este brazalete, de valor incalculable, que regaló el citado monarca a su prometida con motivo de su compromiso.
Se trata de una pulsera ancha de oro, con ocho secciones cuadradas, con una perla rodeada de 16 pequeños diamantes en cada una de ellas. Así, las secciones están separadas a su vez, por cinco por seis pequeñas perlas. Así que estamos hablando, en total, de 50 perlas y 128 pequeños diamantes que la hacen altamente valiosa. De ahí que solo se saque del joyero real para ocasiones tan importantes como esta.
La Casa Real danesa es, probablemente, la que más ajetreada tiene estos primeros días del año, institucionalmente hablando. Porque siempre celebran diferentes recepciones de Año Nuevo con distintos sectores del país. Y este martes ha tenido lugar la última de ellas, para la que Mary de Dinamarca ha elegido un estilismo 'reina de las nieves', apostando todo al blanco y el dorado y sacando del joyero real una histórica pulsera que tiene nada menos que 50 perlas y 128 diamantes.