El nuevo capítulo en torno a la propiedad de la que disfrutan Pippa Middleton y su marido, James Matthews, ha reavivado la polémica en el entorno de West Berkshire. La pareja, instalada en una exclusiva finca valorada en varios millones de libras, habría tratado en su momento de restringir el acceso a un sendero que durante décadas había sido utilizado por vecinos de la zona, lo que derivó en un choque directo con residentes que defendían su uso histórico como camino público. La instalación de carteles de “propiedad privada” fue entendida como el inicio de un conflicto que, con el paso de los años, ha ido intensificándose en el ámbito administrativo hasta desembocar en la decisión de poner el inmueble en el mercado, según ha adelantado el Daily Mail
La controversia ha terminado por resolverse en favor de los habitantes locales, después de que las autoridades respaldaran la solicitud para reconocer oficialmente el trazado como sendero de uso público. Este giro llega en un contexto en el que la pareja también ha tenido que ajustar otras inversiones inmobiliarias en la zona, tras varios proyectos que no habrían alcanzado la rentabilidad esperada.
En un intento por revertir la delicada situación financiera de su proyecto rural, Pippa Middleton y James Matthews apostaron por transformar su finca en una experiencia de ocio de corte familiar, con una propuesta que combinaba granja interactiva y safari en unas 29 hectáreas.
El espacio llegó a incluir zonas para el contacto directo con animales, áreas de juegos infantiles, cafetería y hasta alojamientos tipo tienda de campaña, además de una programación estacional pensada para atraer público, con iniciativas tan llamativas como eventos temáticos en Pascua o actividades navideñas dirigidas a los más pequeños. Pese a este despliegue de oferta y a los esfuerzos por dinamizar el negocio, las cifras acabaron imponiéndose: la explotación acumuló una deuda que superó las 800.000 libras en 2025, evidenciando las dificultades de la pareja para consolidar el proyecto.
Pippa Middleton en Wimbledon. (Gtres)
Ahora, el Daily Mail ha confirmado el desenlace de este proyecto con la venta de la propiedad, valorada en torno a 1,3 millones de libras y adquirida en 2021 con la idea de convertirla en un negocio. Según ha trascendido, un portavoz de la pareja ha confirmado además que ya no tienen vinculación alguna con el proyecto ni con su página web, cerrando así definitivamente su etapa en la gestión del negocio. La finca, que en su día formaba parte de un entorno más amplio dentro de Bucklebury, también ofrecía a la pareja la posibilidad de residir cerca de Carole Middleton y de la familia Middleton, en una zona muy próxima a su círculo más íntimo.
El nuevo capítulo en torno a la propiedad de la que disfrutan Pippa Middleton y su marido, James Matthews, ha reavivado la polémica en el entorno de West Berkshire. La pareja, instalada en una exclusiva finca valorada en varios millones de libras, habría tratado en su momento de restringir el acceso a un sendero que durante décadas había sido utilizado por vecinos de la zona, lo que derivó en un choque directo con residentes que defendían su uso histórico como camino público. La instalación de carteles de “propiedad privada” fue entendida como el inicio de un conflicto que, con el paso de los años, ha ido intensificándose en el ámbito administrativo hasta desembocar en la decisión de poner el inmueble en el mercado, según ha adelantado el Daily Mail