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A PUNTO DE TERMINAR EL VERANO

Federico y Mary de Dinamarca acuden a la boda de su ahijado: rescata un vestido de su armario y una tiara de 4.000 euros de su joyero personal

La reina danesa ha recuperado para la celebración un diseño floral de Mikael Aghal que ya había lucido en dos ocasiones y lo ha combinado con una tiara de rubíes, diamantes y espinelas

Foto: La reina Mary de Dinamarca, de gala en Nigeria. (Det Danske Kongehus)
La reina Mary de Dinamarca, de gala en Nigeria. (Det Danske Kongehus)

La vuelta a la rutina de Mary y Federico de Dinamarca tendrá que esperar un poco. La pareja real disfruta de los últimos coletazos de vacaciones con un evento que gusta a la monarquía y sus seguidores: una boda noble. Los afortunados son Gregers Carl Preben Ahlefeldt-Laurvig-Bille, el hijo mayor del conde Michael Ahlefeldt-Laurvig-Bille, y Cecilie Juhl. La presencia de los reyes de los daneses se explica por la intensa y cercana relación de ambas familias, puesto que el novio es el ahijado del monarca.

Entre los numerosos invitados se encuentran varios representantes de la nobleza, así como los novios y sus familiares, que han llenado la pequeña iglesia de Kværndrup (Fionia), con capacidad para 250 personas. Pero sin duda han sido Mary y Federico los que han acaparado todas las miradas. La prueba es el vídeo embebido en esta noticia perteneciente a Billed Bladet, que ha cubierto la boda en directo.

Para la ocasión, ha escogido un vestido de gala de la firma neoyorquina Mikael Aghal, fundada en 2007. Se trata de un diseño confeccionado en gasa, con un discreto estampado floral, mangas acampanadas, escote cerrado y un delicado detalle de encaje blanco en la parte superior. La falda, plisada y de silueta fluida, aporta movimiento a una pieza especialmente pensada para una celebración de verano. Además, su corte fluido permite que la prenda estilice la figura sin ceñirse demasiado al cuerpo. Su precio, cuando se lanzó, era de 1.100 euros.

No es, además, la primera vez que Mary recurre a este diseño. La reina ya lo estrenó en Australia el 26 de octubre de 2024 y volvió a ponérselo el 25 de junio de 2025, durante la cena de Estado celebrada con motivo de su visita a Nigeria. Ahora recupera la pieza para una nueva celebración de gala, demostrando una vez más su apuesta por reutilizar prendas de su armario.

El vestido ha estado acompañado de una de las piezas de joyería más especiales del joyero real: una tiara que la reina adquirió en 2016 durante una subasta. La pieza está elaborada en oro y plata de 14 quilates y cuenta con pequeños rubíes redondos, diamantes y espinelas. Una de sus particularidades es que puede utilizarse también como gargantilla, lo que permite darle diferentes usos según la ocasión. El conjunto completo, formado por la tiara y los pendientes, salió a subasta por 30.000 coronas danesas, alrededor de 4.000 euros.

Mary compró además durante aquella subasta los pendientes a juego, completando así el conjunto de joyas que ha lucido durante el enlace. Pero no solamente en Fionia, también en citas tan importantes como la entronización del emperador Naruhito de Japón y, más recientemente, durante la visita de Estado de don Felipe y doña Letizia a Dinamarca.

Tras la ceremonia, los invitados se trasladarán al castillo de Egeskov, a solo tres kilómetros de la iglesia y perteneciente a la familia. Este enclave de ensueño, uno de los edificios renacentistas mejor conservados de Dinamarca, permanece cerrado al público durante este fin de semana para evitar miradas curiosas. Será su restaurante llamado Brasserie Rigborg el que se encargará de la cena. Una imagen ya conocida para los medios, pues este lugar acogió en 2019 la boda de la princesa Alexandra de Sayn-Wittgenstein-Berleburg –sobrina de la reina Margarita– con el conde Michael, en un enlace íntimo de 33 invitados que incluyó la asistencia de Marta Luisa de Noruega junto a Durek Verrett.

La vuelta a la rutina de Mary y Federico de Dinamarca tendrá que esperar un poco. La pareja real disfruta de los últimos coletazos de vacaciones con un evento que gusta a la monarquía y sus seguidores: una boda noble. Los afortunados son Gregers Carl Preben Ahlefeldt-Laurvig-Bille, el hijo mayor del conde Michael Ahlefeldt-Laurvig-Bille, y Cecilie Juhl. La presencia de los reyes de los daneses se explica por la intensa y cercana relación de ambas familias, puesto que el novio es el ahijado del monarca.

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