El cielo y el infierno: así fueron los dos grandes amores de Stephen Hawking
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El cielo y el infierno: así fueron los dos grandes amores de Stephen Hawking

Películas como 'La teoría del todo' han acercado la vida sentimental del científico al gran público

Foto: Stephen Hawking y su segunda esposa, Elaine Mason. (Gtres)
Stephen Hawking y su segunda esposa, Elaine Mason. (Gtres)

En 2014 todo el mundo conoció su historia más privada. Stephen Hawking acaba de fallecer este miércoles, pero no cabe duda de que muchos 'millennials' conocerán su nombre gracias a la película 'La teoría del todo', que le dio el Oscar a Eddie Redmayne.

La historia de amor y dificultades que narraba el film estaba basada en el libro 'Hacia el infinito', escrito por la mujer que mejor conoció a Hawking, Jane Wilde, que en el cine tuvo el rostro ingenuo y sorprendido de Felicity Jones. Pese a su tono edulcorado, 'La teoría del todo' es bastante fiel a lo que sucedió realmente entre el astrofísico y su primera mujer, con la que estuvo más de treinta años.

placeholder Hawking con Jane, su primera mujer, y sus hijos en el estreno. (Gtres)
Hawking con Jane, su primera mujer, y sus hijos en el estreno. (Gtres)

Jane quiso contar su historia de amor antes de que “dentro de cincuenta o cien años alguien se inventara nuestras vidas”. En 1962, siendo aún muy joven, conoció a Stephen. Aquello sucedió cuando ambos eran unos estudiantes en Oxford. El flechazo fue tan grande que incluso fue invitada por la familia de él a celebrar su 21 cumpleaños. Ella era una cristiana convencional que no encajaba demasiado bien en la parafernalia elitista del clan. Poco les duró la tranquilidad, ya que nada más iniciar una relación propia de jovencitos, sobrevino el gran problema. En 1963, Diana, una amiga de Jane, le comunicó que el ya talentoso Stephen llevaba dos semanas ingresado en el hospital. Le habían diagnosticado esclerosis múltiple. Ella decidió seguir a su lado pese a que los médicos no le daban más dos años de vida. “Éramos lo suficientemente jóvenes como para ser inmortales”, decía ella.

Foto: Stephen Hawking, en el festival Starmus en 2016 | EFE

La productividad científica de Hawking continuó durante años pese a que tuvo que padecer los envites de la ELA, a la que sobrevivió décadas. Jane estuvo a su lado día sí y día también. Se casaron en 1965, cuando la enfermedad ya empezaba a hacer estragos, y tuvieron tres hijos: Robert (en 1967), Lucy (en 1970) y Tim (en 1979). Su binomio fue muy especial. En tiempos de neofeminismo puede sorprender que la joven educadora (y años más tarde escritora) se dedicase en cuerpo y alma a él, anulando gran parte de su vida. Consciente de la genialidad de su marido, hizo todo lo posible para que pudiese continuar con su trabajo. En 1990 no pudo tirar más del carro y se separó.

placeholder Eddie Redmayne y Felicity Jones en 'La teoría del todo'. (Gtres)
Eddie Redmayne y Felicity Jones en 'La teoría del todo'. (Gtres)

Los maltratos de la segunda esposa

Cuando parecía que Hawking no ampliaría su vida sentimental, apareció en escena Elaine Mason, con la que se casó en 1995. “Controladora, manipuladora y mandona” son los calificativos que se siguen usando para describirla cuando aparece en alguna conversación entre los amigos del científico. Mason fue denunciada por una de las hijas de Hawking. Según ella, maltrataba a su padre hasta el punto de que, en una de las ocasiones en las que fue ingresado en el hospital, el científico estaba lleno de moratones. Hasta su propio equipo reconocía que la segunda esposa era propensa a los ataques de ira y los abusos físicos, que solo se quedaron en presuntos porque la víctima, el propio Hawking, nunca quiso colaborar para denunciarla.

placeholder Hawking en los Príncipe de Asturias.(Gtres)
Hawking en los Príncipe de Asturias.(Gtres)

Dos años después de la investigación, en 2004, la pareja se separó en mitad de un silencio sepulcral sobre los maltratos. A partir de ese momento, fue Jane la que volvió a la vida del astrofísico, célebre por su voz artificial, su silla de ruedas y las consecuencias de su enfermedad. Tan popular fue durante un tiempo que hasta 'Los Simpson' lo amarillearon y lo convirtieron en uno de los suyos. Aunque Jane ya había rehecho su vida junto a otro hombre y se dedicaba a enseñar lenguas romances en una universidad, colaboró profesionalmente con el padre de sus hijos y en 2008 escribió un libro que ha demostrado al mundo que, por cursi que suene, el amor puede superar casi todas las barreras. Aunque a veces sea bastante difícil.

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