Logo El Confidencial
guerra fría entre parientes

El secreto mejor guardado de Jackie Kennedy: la enemistad con su hermana Lee

Cuando ambas eran dos niñas. Lee era la favorita de su madre y continuamente sometía a Jackie a duros juicios de valor sobre su apariencia física. Aquel fue el principio de la rivalidad

Foto: Jackie y Lee en la década de los 60. (Getty)
Jackie y Lee en la década de los 60. (Getty)

Cain y Abel, Olivia de Havilland y Joan Fontaine, Bobby Ewing y JR… El historial de enemistades entre hermanos ha dado mucho de sí tanto en la ficción como en la realidad. A esa lista de nombres habría que sumar los de Jackie Kennedy y su hermana, Caroline 'Lee' Radziwill. Tal y como publica el 'Daily Mail' este miércoles, lo que empezó como una infancia idílica en los Hamptons acabó en una guerra fría que siempre amenazó con convertirse en batalla campal.

[LEER MÁS: Los secretos de John y Jacqueline Kennedy 65 años después de su boda]

Jackie y su hermana en 1961. (Getty)
Jackie y su hermana en 1961. (Getty)

Cuentan que Lee, que actualmente tiene 85 años, siempre estuvo algo resentida por el inevitable protagonismo de su hermana, mujer del presidente de Estados Unidos y una de las féminas más queridas de América. Quizá por eso, Lee peleó por labrarse su propio futuro y acabó ejerciendo varias profesiones a la altura: relaciones públicas de Armani, prestigiosa decoradora de interiores o ejecutiva de renombre. La fricción entre las dos hermanas es la protagonista de 'Las fabulosas hermanas Bouvier: las trágicas y glamurosas vidas de Jackie y Lee', un nuevo libro de Sam Kashner y Nancy Schoenberger que se publica este mismo otoño. “Tuvieron una relación cercana pero siempre amenazada por la rivalidad y la competitividad. Pese a todo, la suya fue, probablemente, la relación más importante de sus vidas”, reconocen los autores.

Lee en una imagen de archivo. (Getty)
Lee en una imagen de archivo. (Getty)

Según el libro, Jackie tenía una especie de lista negra en la que apuntaba el nombre de todo aquel que osase cruzarse en su camino. Su hermana no tardó en aparecer en ella. ¿La razón? El escarceo que Lee tuvo con Kennedy. Gore Vidal (cuyo nombre aparece más de una vez en el texto) siempre dijo que la joven hermana de Jackie había llegado “demasiado lejos” con sus comentarios en algunas ocasiones. La peor de todas fue cuando presumió de haberse acostado con el marido de su hermana en una habitación contigua a la del escritor.

El secreto mejor guardado de Jackie Kennedy: la enemistad con su hermana Lee

Como buena estratega, Jackie se tomó la revancha años después. A finales de los 60, Lee conoció a un atractivo Aristóteles Onassis y cayó rendida a sus pies. Por aquel entonces, el magnate se debatía entre el amor a su esposa Tina y la pasión que sentía por María Callas. Pese a lo complicado que parecía, la joven tenía esperanzas de conquista sobre el millonario. Su hermana, la viuda oficial de América tras el terrible asesinato del presidente Kennedy en Dallas, le tomó la delantera y acabó convirtiéndose en su esposa; la nueva señora Onassis. Aunque jamás dejaron de hablarse, existen miles de fotos de ellas juntas y su relación fue fluida, en el fondo subyacía resentimiento. Y eso jamás se solucionó del todo.

Una historia de largo recorrido

La rivalidad fraternal no fue cosa de un día. Venía de tiempo atrás, cuando ambas eran dos niñas. Lee era la favorita de su madre y continuamente sometía a Jackie a duros juicios de valor sobre su apariencia física. Mimadas por el segundo marido de su madre, que les costeaba regalos caros y estudios en Europa, las dos hermanas recordarían esos años como una etapa feliz. Después vendrían los tiempos más duros: cuando Lee se casó con el polaco Stas Radziwill, un aristócrata polaco, quiso adoptar a toda costa el dudoso título de princesa para 'superar' a su hermana. El matrimonio que la convertía en una pseudoprincesa no duró demasiado. Sus infidelidades eran demasiadas como para que Radziwill las pasase por alto.

Jackie Kennedy fotografiada por un paparazzi en los años 60. (EFE)
Jackie Kennedy fotografiada por un paparazzi en los años 60. (EFE)

En 1963, cuando John Fitzgerald Kennedy murió, fue Lee la que invitó a Onassis al funeral e incluso le recomendó que se quedase unos días como invitado en la Casa Blanca. La invitación que en principio vio como una posibilidad de acercarse al hombre que amaba se convirtió en la semilla del romance entre el griego y su hermana Jackie. Aunque en aquellos días las hermanas superaron el duelo juntas (se fueron a vivir juntas a una casa de Georgetown, en Washington), el matrimonio de la viuda Kennedy con Aristóteles Onassis las acabó enfrentando para siempre.

La infelicidad de Lee, además, parecía crónica. Su tercer matrimonio, con el director y productor Herbert Ross ('Magnolias de acero'), y una batalla contra su propio alcoholismo demostraron que nunca había encontrado lo más importante: la paz consigo misma. Cuando Jackie murió en 1994, las ocho páginas de las que constaba su testamento mencionaban a Lee casi de refilón. “No he dejado ningún bien material en este testamento para mi hermana, Lee B. Radziwill, por la cual siento un gran afecto, porque ya lo he hecho durante mi vida”. La amargura tras aquellas palabras quizá esconde el secreto de un lazo que, si bien nunca se rompió del todo, tampoco fue lo suficientemente fuerte como para mantenerlas unidas. Ya dijo alguien que las victorias sobre enemigos merecen himnos, pero sobre hermanos y amigos, cantos fúnebres.

Celebrities

El redactor recomienda

Escribe un comentario... Respondiendo al comentario #1
0 comentarios
Por FechaMejor Valorados
Mostrar más comentarios