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¿hasta qué punto fue cierto?

La verdad (con datos) tras el romance entre Marilyn Monroe y Kennedy

La revista 'Pop Sugar' ha recuperado varios de estos testimonios para demostrar que las pruebas en torno al posible romance son bastante escasas

Foto: Marilyn Monroe en una imagen de archivo. (Gtres)
Marilyn Monroe en una imagen de archivo. (Gtres)

"Ningún biógrafo serio puede mantener la existencia de un romance entre Marilyn y Kennedy. Lo único que podemos decir con certeza es que la actriz y el presidente se han reunido cuatro veces, entre octubre de 1961 y agosto de 1962". La frase es de Donald Spotto, resucitador de la memoria de las estrellas y también biógrafo de Norma Jean Baker, la mujer que se ocultaba tras el 'disfraz' (y el nombre) de la rubia platino más famosa de Hollywood.

La revista 'Pop Sugar' ha recuperado varios de estos testimonios para demostrar que las pruebas en torno al posible romance entre el que fuera presidente de los Estados Unidos a principios de los 60 y la rubia platino que le cantó el 'Cumpleaños feliz' se redujo a una sola noche de pasión.

Recorramos las evidencias que existen. La primera noche de la que existen evidencias de un encuentro entre ambos tiene lugar en el hotel Waldorf-Astoria de Nueva York el 11 de abril de 1957. Marilyn está acompañada por su marido en ese momento, Arthur Miller. JFK, que aún no es presidente, acude al evento de la mano de Jackie, su mujer. A ellos se suma Eunice Kennedy Shriver, familiar del brillante joven. No existe una sola evidencia de que los dos matrimonios se cruzasen en ningún momento. La segunda noche en la que los destinos de la actriz y el político se cruzan tiene lugar en 1961. Peter Lawford, buen amigo de Frank Sinatra, organiza una cena a la que acude John Fitzgerald Kennedy y en la que también se encuentra la protagonista de 'Con faldas y a lo loco'. Hay un encuentro, pero no parece que vaya más allá de las simples presentaciones.

No ocurre lo mismo, según mantienen el propio Spotto y otros historiadores, el 24 de marzo de 1962. En ese momento es otro actor (y cantante), el inefable Bing Crosby, el que celebra una fiesta multitudinaria en Palm Springs. Y es entonces cuando entra en escena un masajista de la actriz. Se llama Ralph Roberts y recibe una llamada de ella. Marilyn le pregunta por técnicas de masaje para la espalda y él se queda atónito. De fondo, escucha un acento de Boston y ella le confiesa, días más tarde, que se trataba del mismísimo Kennedy y que ha tenido un escarceo sexual con el presidente. Ni más ni menos. El de Roberts fue el único testimonio que pudo recopilar Donald Spotto a lo largo de su incesante rastreo de una aventura presidencial. El 'affaire', por tanto, queda sin confirmación absoluta. Prueba de ello son otros testimonios aledaños.

El presidente John Fitzgerald Kennedy.
El presidente John Fitzgerald Kennedy.

Hasta la propia Susan Strasberg, hija del fundador del American Film Institute y buena conocedora de la vida de la estrella, aseguró al biógrafo que "estuvo bien acostarse con un presidente carismático" en referencia a aquella noche en la que Marilyn y JFK se dejaron llevar por la pasión. Seguramente fue también en aquella velada cuando Kennedy le pidió a la estrella que le cantase el celebérrimo 'Happy Birthday' en el Madison Square Garden un par de meses más tarde. Pese a la rumorología, 'Pop Sugar' asegura que la cosa se queda ahí, en una noche. Ni documentos oficiales ni ningún tipo de escrito más han podido demostrar de forma fidedigna que hubiese algo más que un encuentro sexual entre la rubia y el mandatario. Entonces, ¿qué es lo que ha alimentado la leyenda?

Seguramente, el mito forma parte del imaginario colectivo y del rosario de dudas que aún planean sobre la trágica e inesperada muerte de la actriz en agosto de 1962, cuando tenía 36 años y nadie esperaba que un día apareciese boca abajo, muerta y con un bote de barbitúricos en su mesita de noche. Como su propia imagen de rubia oxigenada, de ingenua sexy maltratada por todos aquellos que la idolatraron hasta erosionar su verdadera personalidad, lo de Marilyn y su amor por John Fitzgerald Kennedy sigue siendo, a estas alturas, un cuento de hadas que seguramente nunca existió.

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