Brad Pitt y la nueva masculinidad en Hollywood: de sex symbol inalcanzable a su vulnerabilidad en Alcohólicos Anónimos
El actor ha utilizado la promoción de su nueva película, 'F1', para sumergirse de nuevo en su experiencia en Alcohólicos Anónimos
Durante décadas, Brad Pitt ha sido algo más que un actor: ha sido un símbolo. El del hombre perfecto, deseado, exitoso. El del rostro de anuncio que parecía no quebrarse jamás, ni en pantalla ni fuera de ella. Pero en los últimos años, ese mito ha empezado a resquebrajarse, o mejor dicho, a transformarse. Hoy, tras el estreno de 'F1', su nueva película como protagonista y productor, Pitt se presenta como un hombre que ha aprendido a convivir con sus sombras. Uno que ha tenido que tocar fondo, arrodillarse —literalmente— y pedir ayuda. Y que ahora, desde esa vulnerabilidad, ayuda a reescribir el imaginario masculino de Hollywood.
“Estaba prácticamente de rodillas”, ha contado recientemente en el podcast 'Armchair Expert', donde ha hablado abiertamente de su paso por Alcohólicos Anónimos. Lo hizo junto a Dax Shepard, a quien conoció en una de esas reuniones que comenzaron, según relata, tras su divorcio de Angelina Jolie. “Fue una época difícil. Necesitaba un reinicio. Necesitaba despertar en algunos aspectos. Y significó mucho para mí”.
El actor de 'Leyendas de pasión' o 'El club de la lucha', que ya confesó su alcoholismo en una entrevista en 2019, reconoce que se sintió tímido al principio. Pero después, esperaba con ganas cada sesión. “Me pareció que eran hombres increíbles compartiendo sus experiencias, sus debilidades, sus tropiezos, sus deseos, sus dolores, y con mucho humor”, resume. Y al hacerlo, enuncia algo inédito hace apenas una década: que la vulnerabilidad masculina no solo es posible, sino que transitarla públicamente es reveladora.
El sex symbol que aprendió a tambalearse
Para entender el impacto de estas palabras, hay que situarlas en contexto. El intérprete forjó su popularidad al inicio sobre el mito de la imagen del éxito sin grietas. En los noventa y los dos mil fue el referente masculino por excelencia: guapo, atlético, carismático, con una vida amorosa de película (literalmente) y una carrera siempre al alza. Pero también, en esa misma construcción, hubo silencio. Poco espacio para la duda, para el error, para el colapso emocional.
Óscar Gómez, semiólogo especializado en celebridades, lo resume: “Una estrella no es solo el trabajo que hace en su vida profesional, sino su vida privada o incluso su vida íntima, a la que muchas recurren para mantener su imagen". En el caso de Pitt, su confesión sobre el alcoholismo funciona como una especie de clímax en esa narración de redención tan presente en la cultura americana. "No se trata solo de mostrarse vulnerable: se trata de gestionar estratégicamente esa vulnerabilidad para mantenerse relevante”, remata el experto.
La fama del actor ha evolucionado con los años, gracias en parte a esa bajada a los infiernos a raíz del divorcio del matrimonio más deseado de Hollywood. En la industria del cine americana, las celebridades tienen que saber pedir perdón. "¿Qué tiene que hacer la estrella para mantenerse ante un error? Cambiar su estrategia de comunicación: reconocer sus fallos y apuntarse a Alcohólicos Anónimos", explica Gómez. Por tanto, mostrar vulnerabilidad se convierte en una forma de adhesión de su público.
Brad Pitt sigue manteniendo ciertos cánones estéticos —"además de ser un actor y un productor increíble", añade el semiólogo—, pero va a mantenerse siempre dentro de la idea de deseable para las masas. Eso no quita que en sus décadas de trayectoria, ha demostrado que no es solo un chico guapo y haya luchado contra esa imagen.
Sin embargo, en este sentido, el experto señala una paradoja: “Puede mostrarse vulnerable mientras está totalmente arropado por la normatividad de su cuerpo”. Aunque esta reivindicación y la confesión pública de su fragilidad se interprete como un movimiento hacia un modelo menos rígido, "no es que haya decidido ser representativo de esas nuevas masculinidades, sino que la propia cultura le ha obligado a ese giro”.
¿Una nueva masculinidad?
¿Estamos, entonces, ante un nuevo modelo de hombre en el cine y fuera de él? No del todo, según el semiólogo. “Brad Pitt no es la persona más representativa de las nuevas masculinidades, lo que no significa tampoco que las haya rechazado. Es usar la vulnerabilidad para hacerse dueño de su propio relato y recibir la aprobación de la opinión pública”.
“Muchas veces, con la promoción de una película, surge la confesión y eso también forma parte del guion”, apunta Gómez. No se trata de cinismo, sino de entender que las estrellas no solo actúan en la ficción. Su identidad pública es también una narración. Y como tal, necesita conflicto, giro, y redención.
Un hecho que no está reñido con ser una avanzadilla para las nuevas generaciones: "En el lado positivo, sus confesiones permiten sacar a la esfera pública temas tabú o controvertidos y normalizarlos". En el caso que nos ocupa, la masculinidad tradicional ha impedido que los hombres se mostraran vulnerables en público, por lo tanto, cuando las figuras públicas hablan, como en este caso de Alcohólicos Anónimos, rompen estigmas relacionados con la salud mental.
Óscar Gómez menciona otros nombres que sí están marcando esa ruptura con el modelo hegemónico: Harry Styles, Timothée Chalamet o Pedro Pascal. Todos ellos tienen un discurso que “cuestiona sus propios estereotipos, vistiendo falda o hablando abiertamente de emociones".
Pero el experto incide sobre todo en que el cambio no es solo por parte de los actores, sino que está en las tramas y sus personajes, que les obligan a abordar los papeles masculinos de una manera distinta. Porque en las nuevas historias lo masculino ya no es invulnerable, sino sensible, cuidador o frágil.
Pitt, mientras tanto, aprende a soltar el traje de icono para vestirse con ropa más liviana. En 2019 ya confesaba en una entrevista al New York Times que fue “liberador exponer el lado feo”. Y hoy, a los 60 años, parece haber asumido que no tiene que ser perfecto, ni eterno, ni salvador. Solo presente.
El guapo de Hollywood lo ha comprendido. Su belleza ya no es su principal argumento. Su vulnerabilidad, sí. Y eso, en un Hollywood que también busca nuevos héroes, puede ser el mayor papel de su carrera.
Durante décadas, Brad Pitt ha sido algo más que un actor: ha sido un símbolo. El del hombre perfecto, deseado, exitoso. El del rostro de anuncio que parecía no quebrarse jamás, ni en pantalla ni fuera de ella. Pero en los últimos años, ese mito ha empezado a resquebrajarse, o mejor dicho, a transformarse. Hoy, tras el estreno de 'F1', su nueva película como protagonista y productor, Pitt se presenta como un hombre que ha aprendido a convivir con sus sombras. Uno que ha tenido que tocar fondo, arrodillarse —literalmente— y pedir ayuda. Y que ahora, desde esa vulnerabilidad, ayuda a reescribir el imaginario masculino de Hollywood.