Su gran atractivo está en la floración. La lantana produce pequeñas flores agrupadas en ramilletes que pueden combinar tonos amarillos, naranjas, rosas, rojos o lilas en una misma planta. Ese efecto multicolor aporta una sensación muy mediterránea y convierte cualquier balcón sencillo en un espacio mucho más cuidado.
Gracias a sus ramilletes de flores esta planta es ideal para dar vida a tu balcón. (iStock)
Además, soporta muy bien las altas temperaturas. Mientras otras especies se marchitan con rapidez en los días de más calor, la lantana agradece el sol directo y mantiene una imagen luminosa durante buena parte de la temporada. Por eso, es una apuesta segura para quienes buscan una planta bonita, duradera y poco delicada.
Su floración abundante la convierte en una aliada perfecta para dar alegría sin recargar el espacio. En balcones pequeños, basta una sola maceta bien situada para crear un punto focal lleno de color, especialmente si se combina con muebles de fibras naturales o textiles claros.
Otro punto a favor es que apenas requiere cuidados complicados. Necesita sol, riegos moderados y retirar las flores secas para favorecer nuevas floraciones. Con esos gestos básicos, la planta mantiene un aspecto fresco y decorativo durante semanas.
La lantana es una planta muy fácil de cuidar y que necesita la luz directa del sol. (iStock)
El gran error con la lantana es regarla en exceso. Aunque resiste el calor, no tolera bien los encharcamientos. Lo ideal es dejar que el sustrato se seque ligeramente entre riegos y asegurarse de que la maceta tenga agujeros de drenaje.
También conviene colocarla en una zona muy luminosa. Cuantas más horas de sol reciba, más generosa será su floración. Si está en sombra, puede sobrevivir, pero perderá intensidad y tendrá menos flores.