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GRAN APUESTA EDITORIAL

Marie-Chantal, leemos su libro en primicia: las intimidades de su familia al descubierto

La socialite estadounidense, casada con Pablo de Grecia, ha publicado 'Los modales comienzan en el desayuno'

Foto: Marie-Chantal Miller. (Getty)
Marie-Chantal Miller. (Getty)

Cuando publicas un libro titulado 'Manners Begin at Breakfast' ('Los modales comienzan en el desayuno'), tienes que predicar con el ejemplo. Por eso, la socialite Marie-Chantal Miller, que lo firma como princesa Marie-Chantal de Grecia, ha cuidado hasta el más mínimo detalle de su edición en tapa dura, con el título en huecograbado, un diseño en tonos pastel y unas exquisitas ilustraciones de la inglesa Lydia Starkey, que ejercen de perfecto complemento para los diez capítulos de este manual de "etiqueta moderna para familias" que verá la luz el 10 de marzo en formato físico y digital.

Antes de adentrarnos en el contenido de la publicación, conviene recordar que Marie-Chantal Miller es hija del multimillonario Robert Warren Miller y de la ecuatoriana María Clara Pesantes, quien inculcó a sus hijas (la ya mencionada mujer del príncipe Pablo de Grecia, Pia Getty, actual pareja del cónsul de Bélgica en Sevilla José A. Ruiz-Berdejo, y Alexandra von Füirstenberg, exnuera de la diseñadora Diane von Fürstenberg) un acusado gusto por la estética, la moda, la pulcritud y el saber estar que perfectamente puede considerarse el germen de esta obra publicada por Vendome Press, una editorial especializada en libros de arte, arquitectura, viajes y lifestyle.

Foto: J.D.
Foto: J.D.

Para dar más fuste a sus consejos, la mujer del sobrino de la reina Sofía ha contado con la colaboración de dos prologuistas de prestigio, la diseñadora de complementos y filántropa Tory Burch, quien asegura que "su elegancia [de Marie-Chantal] y su fortaleza son algo a lo que podemos aspirar y sé que hay valiosísimas lecciones que podemos aprender bajo su guía", y la pediatra Perri Klass, quien hace una muy buena síntesis de la pretensión del título: "Cada día debería comenzar con un esfuerzo para tratarnos unos a otros con educación. Es también decir que pensar en los modales y la conducta comienza cuando los niños son muy pequeños, en los primeros pasos de sus vidas, y que los padres tienen la gran alegría y responsabilidad de estar ahí desde el principio para ayudar a sus hijos a aprender y crecer".

Una vida privilegiada

Una pregunta razonable que puede surgir antes de empezar a leer este libro es si Marie-Chantal puede haber caído en el solipsismo de creer que su mundo privilegiado es el mismo que el del común de los mortales. O que aplican los mismos códigos y valores. Pues sorprendentemente (o no tan sorprendentemente) no. Los consejos son tan básicos y de sentido común que muchos padres se sentirán reflejados en sus afirmaciones. Bien es cierto que a veces hace alusión a realidades que se pueden escapar a ciertas capacidades adquisitivas o ámbitos sociales, pero, en definitiva, habla de los retos cotidianos y las pequeñas 'crisis' a las que tienen que hacer frente casi a diario todo tipo de padres.

Aún así, el origen de este libro ya parte de una situación a la que muy pocos van a tener acceso. Pongámonos en situación: Marie-Chantal se encontraba en 2013 en una producción fotográfica para la revista 'Vanity Fair' con su hija Olympia, ahora una prometedora modelo, y le hicieron por enésima vez la pregunta de cómo educaba a sus cinco hijos. Se le ocurrió entonces la idea de un blog que es el germen de este trabajo con vocación didáctica: "En mi primer post, detallaba lo que pasaba en un día normal de una madre de cinco, contando que a las seis de la mañana me levantaba, mientras dejaba a dos de los menores viendo algo de tele antes de desayunar, y cómo les llevaba a cinco colegios distintos (el pequeño llegaba tarde con bastante frecuencia)".

Marie-Chantal deja muy claro que su intención no es pontificar ni establecer lo que está bien o no, sino más bien "recordarnos a todos, incluida yo misma, todos los modales que quizás hemos olvidado". Una educación cuyos resultados aprecia en sus propios hijos: "Hace poco fui a cenar con mi hijo adolescente y cuando salíamos del restaurante, sujetó la puerta para una mujer que entraba con un andador. Pude ver en su cara que estaba gratamente sorprendida de que un adolescente hiciera algo tan simple y cortés como sujetar la puerta a un desconocido".

1.- En la mesa

"Siempre he creído firmemente que las comidas familiares son la mejor manera de establecer lazos con nuestros hijos. Algunos de mis recuerdos más tempranos son sentados alrededor de una mesa con mis padres y mis hermanas". Sin embargo, no siempre es factible, como ella misma admite: "Aunque me encanta cocinar, sé que no es realista preparar una cena casera cada noche. Y no tienes que servir una de tres platos para que sea un éxito o beneficiosa. El mero hecho de comer juntos genera felicidad en la unidad familiar, como ha quedado científicamente probado".

Otra cuestión de gran calado es ir a un restaurante con niños, así que Marie-Chantal afirma que "a nadie le gusta sentarse con niños gritones y maleducados, especialmente con padres a los que no parece importarles lo más mínimo. Si has sentado un precedente en casa y si las comidas familiares están regidas por la buena educación, no tendrás nada de lo que preocuparte cuando salgas a cenar".

2.- Hablemos de la tecnología

"Es un hecho que los niños de hoy en día pasan demasiado tiempo con los smartphones, ordenadores, tabletas y consolas de videojuegos. Con una tendencia creciente a depender de los ordenadores, estamos criando una generación de niños que se sienten más cómodos mirando a una pantalla que a una persona a los ojos y teniendo una conversación a la antigua usanza", manifiesta Marie-Chantal Miller, quien no niega su predilección por la tecnología: "Debo confesar que me encantan mis aparatos electrónicos y que me emociono tanto como mis hijos cuando sale a la venta un juego o un gadget nuevo. Se me conoce por unirme a mis hijos en sus juegos y por haber llevado gafas de realidad virtual en más de una ocasión".

Sobre los riesgos de las redes sociales mantiene que "es importante enseñar a tus hijos a ser cuidadosos con quiénes les siguen. Muchos chicos dejan a amigos de amigos que les sigan en sus cuentas. Puede ser complicado saber si todos los seguidores son legítimos, pero revisa los contactos de tus hijos en las redes sociales de manera regular para asegurarte de que no permiten que les sigan gente que no conocen".

Foto: J.D.
Foto: J.D.

3.- Llevar o no llevar

Una de las cuestiones clave del libro es si dejar a tus hijos que elijan su propia ropa cuando son niños: "Cuando mi hija era muy joven, tenía un temperamento fuerte. Esta afirmación era especialmente verdadera cuando llegaba el momento de elegir lo que quería ponerse, que tenía que ser un vestido. Al principio solía elegir uno con el que parecía estar contenta, pero esa fase acabó pronto y se convirtió en una guerra. Tenía solo cinco años y me frustraba cómo solventar este problema cada mañana". Por eso, consultó a su pediatra, que buscó una solución de consenso, que eligiera tres y de esos su hija escogiera uno, que si la batalla continuaba y ella cedía a las pretensiones de la niña, nunca aceptaría ningún tipo de norma. Pero al mismo tiempo mantenía que si siempre elegía la ropa de su hija, acabaría creándole problemas de autoestima.

Además de dar una serie de recomendaciones sobre cómo debe vestirse un niño en cada ocasión, sin caer en el dogmatismo, hay un 'don't' que tiene muy claro, salir a la calle en pijama: "Aunque se está convirtiendo en una tendencia que crece cada vez más, especialmente entre los adultos, no creo que sea de buena educación llevar tu pijama fuera de casa, así que no lo recomendaría, porque sienta un precedente que no es saludable".

4.- Consejos para viajar

Una de las grandes pasiones de Marie-Chantal es viajar, por lo que es muy consciente de la importancia de gestionar cómo se tienen que comportar los niños: "Recuerdo en particular un vuelo nocturno cuando uno de mis hijos estaba echando los dientes. Lloraba y lloraba y no había forma de tranquilizarle, así que me puse a caminar en círculos, pasillo arriba, pasillo abajo, para intentar calmarle. Una vez que el avión aterrizó y después de seis horas sin dormir, un caballero se me acercó y me hizo una sarcástica apreciación de qué maleducada y desconsiderada había sido".

Por su vida cosmopolita, ella presume en el libro de predicar con el ejemplo: "Me considero afortunada por haber crecido en el extranjero, en Hong Kong. Me ayudó a tener mi propia visión del mundo y quise proporcionar a mis hijos una vida similar llena de experiencias globales. Cuando era joven, mi familia viajaba una gran distancia para visitar a mis abuelos que vivían en América. Este viaje no era fácil, porque mis padres lo hacían con tres hijas, pero esos recuerdos pasando tiempo con mi familia y conociendo nuevos países y culturas son algunos de los mejores que tengo".

5.- Citas para jugar

"En una cita para jugar, un niño puede aprender cómo ser un anfitrión o un invitado. (...) Cuando tu hijo se hace mayor, harán sus propios amigos en el colegio y les mandarás a sus casas o a las de personas a las que solo conoces por sus labores escolares. Este el comienzo del viaje hacia la independencia de un niño, así que darle unos cimientos sobre cómo socializar pronto es vital para ayudarles a comprender cómo ser un buen amigo", dice la mujer de Pablo de Grecia.

"A mis hijos les hemos enseñado a preguntarme antes de aceptar una cita para jugar o para convocar una en casa", manifesta Marie-Chantal, quien da todo tipo de tips para que este tipo de encuentros salgan perfectos.

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6.- Básicos para una fiesta

En este capítulo subraya la influencia de su madre en cómo ha educado a sus hijos: "Mi madre siempre fue muy creativa para nuestras fiestas de cumpleaños. Le encantaban las fiestas temáticas y era la anfitriona para muchas de nuestros familiares. (...) Echando la vista atrás me doy cuenta de que he heredado de mi madre su pasión por ser anfitriona. Confieso que las dos nos obsesionamos con los detalles, pero, sobre todo, queremos que todo el mundo se lo pase genial. Aprendí de mi madre lo que es ser generosa de corazón y dar una fiesta no es malcriar a tu hijo, sino un gesto de consideración hacia los demás".

Marie-Chantal revela un ilustrativo ejemplo de mi infancia: "Pasaba los últimos días de verano en la casa de mi abuela a las afueras de Boston cuando era niña. Mi cumpleaños es en septiembre, así que organizaba una fiesta para mí e invitaba a algunos niños del barrio. Al final de la fiesta me decía que tenía que elegir uno de los regalos. Todavía estaban envueltos y no sabía lo que contenían. Una vez que elegía uno, distribuía el resto entre los invitados presentes. (...) Me explicó que tenía mucha suerte por disponer de todo lo que necesitaba y que debía pensar en los demás y ser generosa".

7.- Ser un buen deportista

"Cuando mis dos mayores eran pequeños, tuve la suerte de que me diera un buen consejo de un amigo nuestro que era un atleta. Me sugirió elegir un deporte de equipo y un arte marcial. El razonamiento de esta combinación era que un deporte de equipo enseña a un niño a ser un buen jugador de equipo, mientras que el arte marcial sirve para desarrollar la disciplina personal", aconseja Marie-Chantal.

Otra recomendación para los niños es una mascota: "Una forma valiosa para aprender a cuidar a otros seres humanos es tener una mascota. Soy una amante de los animales, tengo cinco perros y una carpa dorada. Creo que tener una mascota ayuda a desarrollar la empatía. No tienes que salir corriendo a comprarte un gran danés, nuestra carpa enseña a un niño a ser responsable y a cuidar de un ser vivo".

Marie-Chantal incide en este capítulo en un contexto como el español en el que está en debate el polémico pin parental sobre la importancia de que los niños aprendan a respetar la diferencia: "Esperemos que nuestros hijos crezcan en una sociedad en la que la gente sea aceptada por lo que es, en lugar de ser juzgados por sus creencias, sus estilos de vida, sus preferencias de género, o si tienen o no las mismas habiliddes que los demás".

8.- El motivo por el que la familia es importante

"Cuando fui madre, tuve la suerte de tener una relación fuerte y feliz con mis hermanas, padres y padrinos. Durante mi infancia, estar con nuestra familia era un desafío, ya que estábabamos viviendo muy lejos, en Hong Kong, pero mis padres invitaban a nuestros abuelos cada año y cada verano íbamos a su casa en Cape Cod y Boston. (...) Conforme fui creciendo, vi lo importante que los lazos familiares eran y estoy tratando de inculcar esta misma consciencia en mis hijos".

Marie-Chantal desvela una de sus costumbres más arraigadas para conseguir este fin: "En casa intentamos tener una noche para la familia cada semana. Y, por supuesto, cualquier actividad que tiene lugar esa noche es una oportunidad para fortalecer los buenos modales. Un niño puede aprender un montón mientras espera su turno para un juego de mesa o sentándose tranquilamente con un abuelo.

 Foto: J.D.
Foto: J.D.

9.-Organizando las celebraciones navideñas

"Desde que era una niña, las dos semanas previas a Navidades siempre han sido el momento más emocionante para mí. (...) Aunque la Navidad es una festividad cristiana, más allá de tu religión, las vacaciones deberían estar en tu espíritu familiar. Me esfuerzo lo mismo para Halloween o Acción de Gracias. Y es de sobra conocido que me encanta decorar como una loca", asegura Marie-Chantal.

Una manera de ser que también ha inculcado a sus hijos: "Cuando soy la anfitriona de un evento, trato de involucrarles. Les pido ayuda con la decoración o con la preparación de la comida. Incluso con los menús. Es una manera de enseñar a un niño a formar parte de la organización de un evento formal y de que se acostumbren a participar de fiestas de adultos y a comportarte entre ellos".

10.-Etiqueta para bebés

Marie-Chantal creó su propia firma para niños en 2010 y desde entonces ha tenido entre sus clientes a la alta sociedad inglesa. Una labor empresarial que comenzó tras su largo aprendizaje como madre de familia numerosa: "No hay manera de describir el sentimiento de ver a tu bebé por primera vez. Después de haber tenido cinco, una hija y cuatro hijos, puedo decir honestamente que la alegría no disminuye. Con cada bebé, me volvía a enamorar. Una y otra vez. Incluso ahora que ya han pasado algunos años desde que cambié un pañal por última vez, continúo muy conectada con el mundo de ser padres".

Un mundo en el que su madre ha sido su máximo referente: "Me enseñó a ser agradecida y a tener tacto. Siempre mandaba el regalo perfecto, decía las palabras adecuadas y se esforzaba por ayudar a los demás. La recuerdo haciendo un precioso moisés para la hija de su mejor amiga, cuya hija ahora es mi ahijada".

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