Mario Alonso Puig, cirujano: "La inflamación crónica afecta, entre otros, al cerebro y al sistema cardiovascular"
Las conexiones entre órganos y sistemas son más profundas de lo que creemos. Descubrir cómo se influyen mutuamente es clave para entender el origen de muchos problemas
Mario Alonso Puig en una de sus conferencias. (Cortesía/Mario Alonso Puig)
La inflamación crónica es uno de los procesos más peligrosos para el organismo, capaz de dañar órganos y sistemas de manera silenciosa, y de contribuir al desarrollo de enfermedades graves si no se controla a tiempo. Aunque muchas veces se asocia solo a dolores articulares o problemas digestivos, sus efectos pueden llegar mucho más allá.
En un vídeo compartido en Instagram, el cirujano y conferenciante Mario Alonso Puig advierte de que entre los órganos más afectados por la inflamación crónica se encuentra el cerebro, y entre los sistemas más vulnerables, el cardiovascular. Puig explica que “el aparato cardiovascular tiene que estar muy atento a las necesidades de oxígeno del cerebro”, y que ambos están profundamente conectados.
Según el experto, en cuadros de ansiedad y depresión se ha observado inflamación en el cerebro, algo que durante años no se tenía en cuenta, pues estos trastornos se consideraban exclusivamente psicológicos. “Cuando se ha visto que hay inflamación cerebral, entonces se ha generado una nueva pregunta: ¿de dónde surge esta inflamación?”, plantea Puig en su intervención.
El cirujano aclara que la respuesta a esa pregunta apunta directamente al tubo digestivo. Es el sistema digestivo el que, a través de procesos inflamatorios prolongados, puede desencadenar inflamación en el encéfalo y alterar así funciones clave del cerebro, el cerebelo, el tronco cerebral y su relación con el corazón.
La inflamación del intestino puede hacer que el cerebro se inflame. (Freepik)
La evidencia médica señala que la inflamación crónica del intestino puede estar relacionada con múltiples causas, como una dieta inadecuada, el consumo excesivo de ultraprocesados, el estrés mantenido, desequilibrios en la microbiota intestinal o ciertas intolerancias alimentarias no tratadas. Estas condiciones favorecen un estado de inflamación que, con el tiempo, se extiende a otros órganos.
Cuidar la salud digestiva, optar por una alimentación equilibrada y reducir el estrés son claves para prevenir la inflamación crónica y proteger no solo el sistema digestivo, sino también el cerebro y el corazón, dos de los órganos más vitales para el bienestar integral. En caso de presentar síntomas persistentes o dudas sobre la inflamación, es recomendable acudir a un experto en salud para un diagnóstico y tratamiento adecuados.
La inflamación crónica es uno de los procesos más peligrosos para el organismo, capaz de dañar órganos y sistemas de manera silenciosa, y de contribuir al desarrollo de enfermedades graves si no se controla a tiempo. Aunque muchas veces se asocia solo a dolores articulares o problemas digestivos, sus efectos pueden llegar mucho más allá.