Se vende Casa Carvajal, la joya arquitectónica de Somosaguas que habitaron múltiples famosos
La propiedad, con más de 4.500 m² de parcela, fue diseñada como un homenaje a La Alhambra por el arquitecto Javier Carvajal y ha servido de escenario para películas, vídeos y anuncios. El precio final ha alcanzado los 3.5 millones
El pasado 22 de junio, enfilando el verano, un grupo de amigos y familia se reunió por última vez en la Casa Carvajal, escenario de sus vidas: "Adiós a nuestra casa/templo y gracias por tantos encuentros, por construir dentro nuestro un decorado inolvidable por donde vaya. Aquí dentro mío la casa está conquistada y el tesoro son mis recuerdos", escribió la artista Cristina Rodríguez de Acuña en sus redes sociales junto a una foto de esa reunión. La familia propietaria decía adiós públicamente a una de las joyas arquitectónicas de la Comunidad de Madrid, ejemplo de la mejor arquitectura brutalista española de los 60, que han vendido después de cinco años en el mercado.
"Todos hemos tenido momentos de despedida", cuenta Rodríguez de Acuña en conversación con Vanitatis. "Aquel día, cuando ya no quedaba ningún mueble, pedimos una última paella, hicimos un fuego, cantamos y estuvimos en familia hasta la noche. Le hemos dado a la casa la oportunidad de despedirse también, y ha sido muy bonito", concede.
La casa fue proyectada por uno de los arquitectos más importantes de la segunda mitad del siglo XX, Javier Carvajal, a finales de los años 60 con la idea de albergar allí a su propia familia. La diseñó como un homenaje a La Alhambra de Granada, un lugar de refugio para él y su familia. Sin embargo, los Carvajal solo residieron allí unos años, después fue casa de la embajada de Chile hasta que acabó la dictadura. Entonces la compraron los Rodríguez de Acuña Martínez, una familia numerosa de seis hermanos que han podido vivirla hasta hace unos días.
La Casa Carvajal está construida en una sola planta de hormigón armado, sin embargo, está perfectamente "integrada en su entorno natural", como refleja un reportaje sobre el inmueble publicado por AD. Cuenta con dos patios interiores alrededor de los cuales se distribuyen las zonas comunes y privadas. Completan la ficha técnica, la piscina y alrededor de 1.000 metros cuadrados construidos en una parcela de más de 4.300. La residencia tiene tres habitaciones dobles y una habitación simple con baño así como dos habitaciones de servicio con baño. "La casa", como cuenta Cristina, "está diseñada para conectar unas zonas con otras y eso crea momentos y espacios muy bonitos".
Un lugar así no es fácil de mantener. En estos años, la casa se ha hecho famosa porque se ha alquilado regularmente para rodajes de películas, series, anuncios, reportajes y eventos de empresas. "Eso es lo que nos ha permitido mantenerla todo este tiempo", reconoce Cristina, "quiero expresar desde aquí mi agradecimiento a todos los que han contado con esta casa para sus producciones porque nos han dado cinco años más". Es posible que la nueva familia propietaria continúe con esa actividad de forma puntual.
El inmueble es escenario reconocible en varias películas, series de Netflix y producciones de revistas. Sus paredes de hormigón han aparecido en las principales portadas. En sus redes sociales se pueden rastrear los últimos rostros conocidos que la han habitado para rodar o dar alguna entrevista: Jude Bellingham, Penélope Cruz, David Bisbal, Milena Smit, C. Tangana (fue aquí donde rodó su conocido Tiny Desk), pero sobre todo Carlos Saura, que rodó aquí 'La Madriguera'. También se han ofrecido cursos de meditación, fotografía... un espacio así se presta para dar rienda suelta a la imaginación.
La familia la sacó al mercado en el año 2020 por 4,2 millones de euros. En 2022 denunciaron en 'El País' que el hecho de que el edificio hubiera sido declarado Bien de Interés Cultural no estaba ayudando. Cualquiera que quiera reformar o adaptar un BIC a su gusto tiene que presentar un proyecto de actuación que debe ser autorizado por la Dirección General de Patrimonio Cultural de la Comunidad, lo que no la hacía especialmente atractiva para los compradores. Finalmente, la transacción se ha cerrado en 3,5 millones de euros.
Cristina Rodríguez de Acuña, que es fotógrafa y autora del libro 'Miradas cruzadas: la Casa Carvajal", lleva semanas despidiéndose del que fue su hogar. "Hace 27 años que mis padres compraron esta casa. Ha sido el centro de nuestra vida familiar", explica. Su madre se enamoró de la casa desde el principio. Ya había rodado allí Carlos Saura la película 'La Madriguera' y se le ocurrió que podía ser una buena vía para rentabilizarla. Organizaron el rodaje de un anuncio para la televisión y el padre, profesor de universidad, no quiso que volviera a ocurrir nunca más. Mucho jaleo, mucha gente. "Cuando murió mi padre volvieron los rodajes", sonríe Cristina. Su madre se acostumbró y ha estado conviviendo con ellos hasta el final. "Si la cosa iba a ser muy larga, se hacía un viaje. Habilitamos un espacio para que pudieran trabajar y otro para poder vivir, y así ha sido prácticamente hasta el final".
También en el perfil de la propia casa se ha escrito este mensaje de despedida: "Nos despedimos con el corazón lleno. La vivimos, la amamos, la compartimos. Nos vamos en paz, sabiendo que supimos habitarla, que en sus muros quedaron risas, aprendizajes, presencia y mucho amor, el que nos tenemos. Hoy la soltamos con gratitud, como hacen los sabios: sin apego, con confianza, sabiendo que lo vivido ya es nuestro para siempre. Un poco de pena pero con la mirada en el horizonte, a la espera de la nueva aventura". Cristina reconoce que en el plano personal, además de la pena siente algo parecido a la liberación. "La casa necesitaba una actualización para poder ser cómoda, era algo que íbamos aplazando por el tema de la venta, pero que en el día a día era complicado, la calefacción, humedades, etc".
¿Qué es lo mejor y lo peor de vivir en una casa así? "Es una casa pensada para disfrutar en grupo, en familia, todo conecta y te abraza. Lo peor es también eso, la casa te atrapa y no te mueves de ahí. Tenemos ganas de encontrarnos en otros lugares, aunque te diré que en lo que va de mes aún no nos hemos visto y antes no perdonábamos los sábados en casa de mi madre".
El pasado 22 de junio, enfilando el verano, un grupo de amigos y familia se reunió por última vez en la Casa Carvajal, escenario de sus vidas: "Adiós a nuestra casa/templo y gracias por tantos encuentros, por construir dentro nuestro un decorado inolvidable por donde vaya. Aquí dentro mío la casa está conquistada y el tesoro son mis recuerdos", escribió la artista Cristina Rodríguez de Acuña en sus redes sociales junto a una foto de esa reunión. La familia propietaria decía adiós públicamente a una de las joyas arquitectónicas de la Comunidad de Madrid, ejemplo de la mejor arquitectura brutalista española de los 60, que han vendido después de cinco años en el mercado.