El misterioso asesinato de Sam Cooke, la voz de la conciencia de Estados Unidos
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El misterioso asesinato de Sam Cooke, la voz de la conciencia de Estados Unidos

El llamado 'padre del soul' recibió un disparo que acabó con su vida. La versión oficial aseguró que había sido en defensa propia, pero hoy en día se apunta a la mafia de las discográficas como culpable

placeholder Foto: El artista, en una imagen de principios de los 60. (CP)
El artista, en una imagen de principios de los 60. (CP)

El cuasi ficticio encuentro entre Sam Cooke, Cassius Clay, Malcolm X y Jim Brown protagoniza una de las películas del año, ‘One night in Miami’. La cinta ha vuelto a poner de relieve la música combativa y visionaria del primero de ellos. Cooke cumpliría 90 años este viernes si la desgracia no se hubiese cebado con él tan pronto y de forma tan trágica.

Cada vez que alguien interpreta ‘A change is gonna come’, el himno del cantautor que metaforizaba el avance de los derechos civiles, sigue dándole una interpretación actual. Como los grandes emblemas de la música, la canción sigue siendo (por suerte o por desgracia) pertinente. El reciente asesinato de George Floyd y la polarización de la sociedad norteamericana dan buena cuenta de ello.

Nacido en Misisipi en 1931, Cooke fue un pionero, un hombre del Renacimiento en pleno siglo XX, que se arriesgó a tener si propia discográfica, SAR Récords, y a ir más allá de la música góspel con la que empezó a destacar siendo un adolescente. Pese a todos estos logros, es su triste final, un misterio que aún resuena en la crónica negra de Estados Unidos, el que sigue destacando en todas y cada una de las crónicas de su vida.

placeholder Muhammad Ali y Sam Cooke. (Cordon Press)
Muhammad Ali y Sam Cooke. (Cordon Press)

El 11 de diciembre de 1964, el ‘padre del soul’ celebró una reunión entre amigos en Los Ángeles. Aquel día, Cooke estaba acompañado por una jovencita llamada Lisa Boyer. Aunque en aquel momento dijo ser artista, muchos la tomaron por una prostituta por su apariencia. La cena, cordial y desenfadada, apenas duró un par de horas, tras las cuales ella y el cantante se fueron a pasar la noche al motel La Hacienda. Era un procedimiento habitual: allí habían pedido habitación por tres dólares en otras muchas ocasiones. Temeroso del qué dirán, Cooke siempre la había registrado como a su esposa y aquella noche no fue una excepción. Sin embargo, la estancia de los dos amantes en el lugar fue bastante breve, ya que a la media hora tuvo lugar una tragedia; un drama que comenzó con una llamada de teléfono.

Boyer telefoneó a la policía para pedir ayuda, asegurando que estaba retenida en el motel en contra de su voluntad. Según la versión oficial, salió corriendo de la habitación, Cooke la persiguió durante unos minutos, semidesnudo, y Bertha Lee Franklin, la recepcionista del motel, acabó disparando contra él. “He sido yo la que le ha disparado... Tenía que hacerlo, creí que me atacaba…”, dijo cuando se personó la policía en el lugar de los hechos.

placeholder Sam Cooke, durante una de sus actuaciones. (Cordon Press)
Sam Cooke, durante una de sus actuaciones. (Cordon Press)

En principio, no hubo cargos contra ella o contra Boyer. Pero el paso de los días demostró no pocas contradicciones en lo que ambas mujeres habían declarado. La recepcionista llegó a cambiar su versión de los hechos en unas cuatro ocasiones. Lisa, por su parte, no fue examinada a conciencia para saber si realmente había sido atacada o no.

El que sí tenía golpes y un disparo demasiado certero como para ser obra de una simple recepcionista de hotel era Cooke, que murió en el acto con apenas 33 años. Pocos días más tarde, un jurado determinó, tras un juicio rápido, que Bertha Lee Franklin había matado a Sam Cooke en defensa propia. Sin embargo, una agencia de detectives contratada por la familia del cantante averiguó varios datos escalofriantes: aquella noche, Sam llevaba encima 3.000 dólares. Cuando se encontró su cadáver no había un solo céntimo en sus bolsillos. Como dato adicional, Boyer fue detenida semanas después por prostitución (y tiempo más tarde por asesinato a mano armada) y la propia Franklin murió más de un año después asesinada en extrañas circunstancias.

¿Qué había ocurrido realmente aquella noche? Muchos especularon con la posibilidad de que todo fuese una venganza orquestada por J. W Alexander, el representante al que acababa de despedir de forma fulminante. También se dijo que algunos miembros de la Nación del Islam tenían ganas al artista por el poco apoyo económico que les había brindado pese a ser amigo de Malcom X, miembro de la misma. La amistad entre los dos hombres también se refleja en la mencionada película de Regina King. Alexander, además, también era asesor económico del conocido activista.

En cualquier caso, el misterio del asesinato de Sam Cooke acabó por engrandecer una leyenda que ha sobrevivido al siglo XXI. Obama recitó, en su toma de posesión celebrada en 2009, parte de ‘A change is gonna come’ en alusión a lo mucho que los afroamericanos habían tardado en aterrizar en la Casa Blanca. Y no son pocas las leyendas de la música que han reconocido la influencia de su música. Una admiración que se extiende al público: cualquiera que ha soñado alguna vez con ese ‘wonderful world’ al que cantaba Cooke ha dado las gracias a un cantautor cuya vida acabó de una forma nada maravillosa.

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