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La huella económica de Philippe Junot en España: casa en Marbella y empresas inmobiliarias
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La huella económica de Philippe Junot en España: casa en Marbella y empresas inmobiliarias

Al margen de su fama en la crónica rosa, el primer marido de Carolina de Mónaco fue un inversor internacional y promotor inmobiliario con una sólida carrera financiera

Foto: Carolina de Mónaco y Philippe Junot, en los 70. (Cordon Press)
Carolina de Mónaco y Philippe Junot, en los 70. (Cordon Press)

Philippe Junot, fallecido a los 85 años en Madrid, fue un caballero de otra época. Bon vivant, cosmopolita y profundamente familiar en sus últimos años, quienes le conocieron destacan que se fue "en paz" y rodeado de los suyos. Padre orgulloso y muy querido por sus hijos, había ido reduciendo su exposición pública hasta refugiarse en una vida tranquila entre Cannes, Madrid y Marbella, sin renunciar nunca a ese aire de dandi que le acompañó hasta el final.

Su nombre quedó fijado para siempre en la crónica social a raíz de su matrimonio con la princesa Carolina de Mónaco, pero reducir su trayectoria a ese episodio sería injusto. Junot supo disfrutar de la vida (y de otros romances muy mediáticos) mientras construía una sólida carrera como inversor internacional y promotor inmobiliario, con intereses repartidos entre Madrid, Marbella, París, Cannes y Estados Unidos. Durante décadas fue presentado como un playboy, aunque esa etiqueta apenas explicaba una parte del personaje: detrás había un abogado de formación, capitalista de riesgo y hombre de negocios con una notable visión internacional.

placeholder Junot, en una imagen de archivo. (Gtres)
Junot, en una imagen de archivo. (Gtres)

Hijo del político y millonario Michel Junot y descendiente directo de Jean-Andoche Junot, duque de Abrantes y general de Napoleón cuyo apellido figura inscrito en el Arco del Triunfo de París, Philippe Junot se movía con naturalidad entre la aristocracia europea y los círculos financieros. Cuando conoció a Carolina de Mónaco en 1977, él era ya un habitual de las fiestas más glamurosas del continente. La boda de 1978, una de las más comentadas del año, fue tan fulgurante como breve: dos años después llegaría la separación, marcada por las infidelidades de Junot y por la imposibilidad de encajar en el rígido corsé monegasco.

Paralelamente, su carrera como inversor seguía avanzando. Junot participó en inversiones tempranas en Estados Unidos (como la cadena de comida rápida Jack in the Box) y diversificó después entre Europa y Norteamérica. Fue socio del financiero Thierry de La Villehuchet, fundador de Access International Advisors, una plataforma especializada en la gestión de grandes patrimonios. La Villehuchet era conocido en los círculos adinerados como un encantador bon vivant. Cultivó su red de contactos de club en club, con especial cariño por la realeza. Se dice que los Grimaldi, en particular, confiaron en él. Philippe Junot, de hecho, fue su socio en Londres, mientras que en Nueva York trabajó con el príncipe Miguel de Yugoslavia. La firma acabó gravemente afectada por el fraude de Bernard Madoff, La Villehuchet se suicidó y Junot sufrió un durísimo golpe, aunque logró recomponerse apoyándose en una cartera inmobiliaria sólida y bien distribuida.

España fue uno de los escenarios clave de esa trayectoria económica, en la que tuvo amigos y aliados como el matrimonio formado por Carlos Goyanes y Cari Lapique. Durante años mantuvo despacho abierto en Madrid y participó en distintas operaciones inmobiliarias con promotores franceses y españoles. Fue propietario de la empresa inmobiliaria Duende Real Estate SL, hasta que en 2017 la dejó en manos de otros inversores. Su nombre también figura vinculado a Alvis Gestiones SL, una sociedad con sede en Marbella y fundada en 2009 que estaba dedicada a la gestión de bienes inmobiliarios y al sector asegurador. Llevaba tiempo sin mostrar actividad.

Marbella, de hecho, fue mucho más que un lugar de ocio. Desde los años sesenta, Junot entendió que la Costa del Sol podía ser en realidad un gran mercado financiero y como punto de encuentro de las fortunas europeas. Fue habitual de las reuniones del Marbella Club y del círculo de Alfonso de Hohenlohe, integrándose en una jet set que mezclaba aristocracia, negocios y placer. Allí consolidó relaciones, afinó su olfato inmobiliario y reforzó una presencia que mantendría durante décadas. En una entrevista con Hola tras la boda de su hija Isabelle con Álvaro Falcó, al empresario francés le preguntaron si seguía teniendo casa en Marbella y seguía yendo todos los veranos: "Sí, casi cada verano. Voy mucho a Marbella, pero vivo también en el sur de Francia. Nací en París, aunque viví gran parte de mi juventud en Cannes, tengo algo especial con Cannes y además tengo familia muy cerca", explicaba.

placeholder Philippe Junot y su ex mujer Nina, padres de Isabelle Junot, en Madrid. (Gtres)
Philippe Junot y su ex mujer Nina, padres de Isabelle Junot, en Madrid. (Gtres)

Junot repartió sus útimos años entre esa localidad del sur de Francia y España. Vivía "a caballo entre Cannes, Madrid y Marbella", como él mismo contaba, y fue en Málaga donde protagonizó una de sus últimas apariciones públicas, en la inauguración de El Pimpi de Antonio Banderas, fiel a su estilo impecable. En la citada charla con 'Hola' definía España como su "segunda patria". En los últimos tiempos residió largas temporadas en Madrid junto a su hija Isabelle, quien se ha ocupado personalmente de su cuidado, aunque distintas informaciones no contrastadas por Vanitatis apuntan a que será enterrado en Niza.

Según fuentes cercanas a la familia, Philippe Junot "se ha ido en paz" y "ha sido un hombre feliz". No habrá una gran despedida pública: sus hijos han optado por la intimidad, con una misa funeral que se celebrará más adelante. Una decisión coherente con los últimos años de un hombre que, tras haberlo vivido todo, eligió bajar el telón con discreción, rodeado de los suyos.

Philippe Junot, fallecido a los 85 años en Madrid, fue un caballero de otra época. Bon vivant, cosmopolita y profundamente familiar en sus últimos años, quienes le conocieron destacan que se fue "en paz" y rodeado de los suyos. Padre orgulloso y muy querido por sus hijos, había ido reduciendo su exposición pública hasta refugiarse en una vida tranquila entre Cannes, Madrid y Marbella, sin renunciar nunca a ese aire de dandi que le acompañó hasta el final.

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