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Philippe Junot, un yerno incómodo para un Rainiero de Mónaco que se rindió ante la tozudez de su hija Carolina
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FALLECIDO A LOS 85 AÑOS EN MADRID

Philippe Junot, un yerno incómodo para un Rainiero de Mónaco que se rindió ante la tozudez de su hija Carolina

Fue considerado un auténtico 'playboy', todo un conquistador. La fama le precedía y tampoco la diferencia de edad agradaba mucho a Rainiero y Grace Kelly, que se opusieron al matrimonio de su hija

Foto: La boda de Philippe Junot y Carolina de Mónaco, en 1978. (Gtres)
La boda de Philippe Junot y Carolina de Mónaco, en 1978. (Gtres)

Se conocieron en 1977 en un club en París y ella cayó fulminada ante sus encantos de 'playboy'. Su fama le precedía y la diferencia de edad tampoco se lo pusieron fácil. Pero al final, Philippe Junot, fallecido este jueves a los 85 años, se convirtió en un incómodo yerno de Rainiero de Mónaco, que no tuvo otra que rendirse ante la tozudez de su hija mayor, Carolina, empeñada en casarse con el francés.

Pero antes de la boda, celebrada en 1978 tal y como manda la tradición monegasca, la oposición de los príncipes de Mónaco fue frontal. Conocían la fama de mujeriego que tenía Junot, al que no veían como el candidato más adecuado para su hija, para la que habían soñado una pareja mucho más cercana a la realeza que a los club nocturnos.

Años más tarde, se conoció incluso que Grace Kelly había manifestado sus dudas a su hermana Lizzane: "¿Qué haces cuando sabes que tu hija se dirige al desastre y no puedes detenerlo?". La respuesta de la hermana fue pragmática: "La dejas que se haga daño. Luego solo tienes que estar ahí para recoger los pedazos". Y es, precisamente lo que hicieron: ceder ante la testarudez de una Carolina a la que consideraban completamente cegada por amor.

placeholder Philippe Junot, en una imagen de archivo. (Gtres)
Philippe Junot, en una imagen de archivo. (Gtres)

No dudaron incluso en enviarla a Estados Unidos para alejarla del 'playboy' e intentar que cambiara de parecer, pero no funcionó. Es más, ella incluso cambió sus planes de estudiar en Princeton por la Sorbona de París para estar bien cerquita de su amor. Y no dudó en responder un "sí" cuando llegó la propuesta de matrimonio.

Como es habitual en el Principado, primero hubo una boda civil y, al día siguiente, otra religiosa. No faltaron estrellas como Ava Gardner, Frank Sinatra y Cary Grant, íntimo de Grace Kelly. Pero sí lo hicieron miembros de las casas reales europeas por la desaprobación familiar. La sonrisa de Philippe y Carolina, enfundada en un vestido diseñado por Marc Bohan de Christian Dior, constata con la seriedad de la familia de la novia.

No hizo falta que pasara mucho tiempo para que Carolina empezara a dudar de su relación. Dicen que fue en la propia luna de miel cuando empezó a pensar que igual no había sido lo más adecuado. Las exclusivas que organizaba él sin su consentimiento y ciertas actitudes de Junot comenzaron a sembrar la sospecha de infidelidades. Las mismas de las que ya le habían avisado.

placeholder Philippe Junot y Carolina, junto a Grace Kelly. (Gtres)
Philippe Junot y Carolina, junto a Grace Kelly. (Gtres)

Así que tampoco tuvo que pasar mucho para que se separaran. En 1980, una portavoz de la familia Grimaldi anunció la ruptura del matrimonio, formalizando el divorcio en octubre de ese mismo año. El Vaticano anuló el matrimonio en 1992 por "incapacidad de Junot para asumir obligaciones esenciales por causas psíquicas". Un argumento ante el que él no puso pegas, quizá compensando así los dos años de infidelidades que su exmujer había tenido que soportar.

Antes del divorcio, tanto Grace Kelly como Rainiero habían confesado a su entorno lo mal que lo estaba pasando su hija mayor. No sabemos si en privado le reprocharon ese "te lo dije" tan innecesario en ciertas ocasiones, pero ambos comprobaron con pesar que su intuición sobre Philippe Junot no había fallado y el tiempo y los hechos les habían dado la razón.

En una entrevista que concedió la propia Carolina de Mónaco dos años más tarde, admitió que no había sido la mejor idea. "Era joven e ingenua... Ninguno de los dos estaba hecho para el matrimonio. Tenía la ingenuidad de creer que podía cambiarlo. Esta experiencia me hizo entender que no se puede cambiar a nadie". Añadió: "Todo pasó demasiado rápido".

placeholder Carolina y Philippe, recién casados en una fiesta. (Getty)
Carolina y Philippe, recién casados en una fiesta. (Getty)

Las vidas de uno se separaron para siempre. Sin hijos en común, no tenían necesidad de compartir mucho más. Carolina se casó en el 83 con Stephano Casiraghi, el padre de sus tres hijos mayores. La mala suerte quiso que enviudara tras un accidente náutico del italiano en 1990. Tras la tragedia y quedarse sola con los tres niños pequeños, volvió a contraer matrimonio en 1999 con Ernesto de Hannover, del que formalmente no se ha divorciado, a pesar de que hacen vidas completamente por separado.

Por su parte, Philippe Junot también se casó y formó una familia junto a Nina Wendelboe-Larsen, madre de sus tres hijos mayores. Como su primera esposa, también tuvo un cuarto hijo de una relación posterior, ya que se divorció de la danesa en 1997, aunque la relación estaba rota de hacía tiempo. De hecho, fue sonado el efímero romance que vivió con Marta Chávarri en 1996.

Rainiero, sin suerte para los yernos

No podemos decir que Philippe haya sido el yerno más incómodo de Rainiero de Mónaco, porque la lista es generosa, pero sí fue el primero de los nombres con los que tuvo que lidiar y que conoció como parejas de sus hijas sin que fueran del todo de su agrado. Sin contar al malogrado Stephano Casiraghi por su prematura muerte, el otro marido de Carolina de Mónaco, Ernesto de Hannover, tampoco lo ha puesto fácil.

En el momento de morir el príncipe, la relación iba bien y era estable, más allá de alguna polémica como la ausencia del alemán en la boda de los Príncipes de Asturias. Pero Rainiero se ahorró muchos escándalos que vinieron después, habitualmente provocados por el mal genio de su yerno y sus malos hábitos, que incluso lo han llevado al banquillo recientemente.

placeholder Philippe Junot, en su última aparición pública. (Gtres)
Philippe Junot, en su última aparición pública. (Gtres)

Y tampoco es que Estefanía de Mónaco le diera a su padre menos disgustos con los elegidos. El primero, Daniel Ducruet, padre de sus hijos mayores, le fue infiel de forma pública, lo que supuso un auténtico escándalo. Después, la princesa se convirtió en madre de nuevo, esta vez fuera del matrimonio y sin querer revelar la identidad del padre hasta años más tarde. Y no podemos olvidar a Adans Peres o Franco Knie, trabajadores del mundo del circo.

Al final, todos hicieron su vida, desvinculándose todo lo posible de los Grimaldi. Así lo hizo también Junot, quien pasó de ser considerado un auténtico 'playboy' a ser un padre y abuelo entregado. Y así lo recuerdan sus hijos y nietos, mucho más como una persona familiar a la que adoraban que como ese mujeriego y yerno incómodo para Rainiero de Mónaco.

Se conocieron en 1977 en un club en París y ella cayó fulminada ante sus encantos de 'playboy'. Su fama le precedía y la diferencia de edad tampoco se lo pusieron fácil. Pero al final, Philippe Junot, fallecido este jueves a los 85 años, se convirtió en un incómodo yerno de Rainiero de Mónaco, que no tuvo otra que rendirse ante la tozudez de su hija mayor, Carolina, empeñada en casarse con el francés.

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