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70 años del compromiso de Rainiero III de Mónaco y Grace Kelly: dos anillos para unir a la realeza con Hollywood
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UNA HISTORIA DE AMOR

70 años del compromiso de Rainiero III de Mónaco y Grace Kelly: dos anillos para unir a la realeza con Hollywood

Se comprometieron la segunda vez que se vieron en persona y se casaron un año después de conocerse. Así fue la historia del compromiso entre un príncipe y una aclamada actriz ganadora de un Oscar

Foto: Rainiero y Grace Kelly el día que anunciaron su compromiso. (Cordon Press)
Rainiero y Grace Kelly el día que anunciaron su compromiso. (Cordon Press)

Este 5 de enero de 2026 se cumplen 70 años del día en el que el príncipe Rainiero III de Mónaco anunciaba su compromiso con la oscarizada actriz de Hollywood Grace Kelly. Un momento para la historia de dos naciones, el principado y la meca del cine, uniéndose por primera vez y en plenos años 50 del siglo pasado dos universos aparentemente dispares y un tanto apuestos. Así fue como el amor traspasó fronteras, sociales y terrenales, en pro del amor para convertir en realidad una fantasía que solo parecía tener cabida en la gran pantalla.

Hay que remontarse al 6 de mayo de 1955, poco más de medio año antes del día de hoy hace siete décadas. Ese fue la fecha en la que el hijo de la princesa Charlotte y de Pierre de Polignac y la actriz se veían por primera vez (y no volverían a hacerlo hasta su compromiso). Grace Kelly se encontraba en el Festival de Cannes con motivo de la gira promocional de su nueva película, ‘La angustia de vivir’, de Georges Steaton, por la que había ganado su primer Oscar a mejor Actriz protagonista. El encuentro se produjo en el Palacio del Príncipe, en Mónaco, para una sesión de fotos de la actriz organizada por la revista 'Paris Match'. Por aquel entonces, ella tenía 25 años y él 31. Fue -como se suele decir- amor a primera vista. Al día siguiente de aquel esporádico encuentro ya comenzaron a escribirse cartas y llamarse por teléfono.

Así lo siguieron haciendo durante meses, consiguiendo a través de su puño y letra pasar de ser dos completos desconocidos a enamorados. Por ello, en diciembre de ese mismo año, Rainiero tomaba la firme decisión de cruzar el atlántico para celebrar la Navidad con Grace Kelly y su familia en su Filadelfia natal. Y no solo eso, sino que también iba convencido de pedir su mano. La pedida tuvo lugar el 28 de diciembre durante un paseo por Park Avenue, en Nueva York. Tras las fiestas, un cinco de enero de 1956, apenas cuatro meses antes de su boda, se anunció el comprimo ante la prensa y el mundo.

La imagen era inusual y llamativa: un príncipe europeo anunciando su compromiso en un país y en una casa que no eran suyas. Pero en realidad no se dejaba nada a la casualidad: el príncipe de Mónaco, cuya principal labor era reconvertir el minúsculo país de Mónaco en uno de los más ricos del mundo, se casaba no solo con una de las actrices más aclamadas de la meca del cine, sino también con la hija de un exitoso empresario que había sido medillista olímpico y campeón de remo (John Brendan Kelly) y una exmodelo, Margaret Katherine Majer, la viva imagen de una familia estadounidense acomodada.

Un compromiso con dos anillos

Ese día, Grace Kelly lució un anillo de compromiso creación de Cartier: un cintillo con rubíes y diamantes alternos en rojo y blanco como guiño a los colores de la bandera de Mónaco, el que más pronto que tarde se convertirían en su hogar hasta su muerte -que trágicamente tuvo lugar mucho antes de los que se esperaría, en 1982, a los 52 años-.

Aquella joya, aunque del gusto de muchos, no sería el anillo de compromiso de Grace Kelly que pasaría a la historia y que luego inspiraría el de otras muchas celebridades como Beyoncé, Amal Clooney o la mismísima Elizabeth Taylor. En cuanto el Rainiero se sumergió de lleno en el universo de Hollywood y vio los anillos que lucían las compañeras de profesión de su futura esposa, mandó fabricar una joya a la altura de una princesa.

placeholder Rainiero y Grace, junto a los padres de la actriz, el día que anunciaron su compromiso. (Cordon Press)
Rainiero y Grace, junto a los padres de la actriz, el día que anunciaron su compromiso. (Cordon Press)

Fue así como Cartier creó el famoso anillo con un enorme diamante central de talla esmeralda de 10,48 quilates flanqueado por un par de ‘baguettes’ de talla trapecio. Esta joya se acabó convirtiendo además en un ‘personaje’ secundario en ‘Alta sociedad’, la última película de Grace Kelly como actriz antes de abandonar su carrera para convertirse en princesa. En ella interpreta a una mujer rica de la alta sociedad que se ve obligada a elegir entre tres pretendientes.

placeholder Grace Kelly posando con su segundo anillo de compromiso. (Cordon Press)
Grace Kelly posando con su segundo anillo de compromiso. (Cordon Press)

Nada más terminar el rodaje de la película, un 4 de abril del 55, Grace Kelly embarcó en Nueva York rumbo a Mónaco para comenzar su nueva vida. Allí se casó con Rainiero un 18 de abril de 1956, cuando aún no se había cumplido ni un año desde la primera vez que se vieran. Esa fue la fecha de su boda civil en el palacio. Al día siguiente tendría lugar a boda religiosa que se esperaría de unos príncipes: en la Catedral de San Nicolás de Mónaco con 1600 reporteros, 600 invitados en la ceremonia y 1500 en la recepción.

A pesar de toda la pompa y glamour que cualquier producción hollywoodiense desearía, para Grace Kelly fue “una pesadilla”. “Fue tan caótica y frenética que no tenía ni tiempo de pensar”, confesó ella misma tiempo después. No obstante, este ‘papel’ la convirtió también en una de las novias del siglo y un referente para los vestidos de ahí en adelante hasta nuestros días. Había sido un regalo de la Metro y fue diseñadora por la también oscarizada diseñadora de vestuario Helen Rose. Está confeccionado con más de 100 metros de tul de seda y 25 de tafetán, con perlas bordadas y encaje de Bruselas.

placeholder Grace Kelly, el día de su boda. (Cordon Press)
Grace Kelly, el día de su boda. (Cordon Press)

Este enlace fue el golpe de gracia -o ‘grace’- que le hacía falta a Mónaco por acabar de convertirse en un lugar de perigrinación y residencia de las grandes fortunas de todo el mundo, un ‘status’ que todavía mantiene hoy en día. En cambio, este momento de princesa de cuento dejó de brillar para Grace Kelly en cuanto le tocó ocupar el último papel de su vida: el de princesa.

Tenía que vivir en un palacio, lejos de su familia y amigos, hablar un idioma -el francés- que no era el suyo y conocía a duras penas, caer en gracia a los monegascos -para quien no dejaba de ser una vulgar norteamericana, snob y actriz de Hollywood- y cumplir con un protocolo que nada tenía que ver con las normas que regían la meca del cine. 

Nueve meses después de la boda nació su primera hija, Carolina. Un año después, Alberto; y en el 65, Estefanía. Y a medida que la familia se volvía más y más perfecta a ojos del mundo, Grace Kelly se volvía más desgraciada. Una historia que se repetiría décadas después con Lady Di. “Nunca me gustó especialmente ser una estrella de cine. Pero incluso en Hollywood, mi vida privada seguía siendo mía. Cuando me casé, mi vida privada se volvió pública”.

placeholder Rainiero y Grace junto a sus tres hijos. (Gtres)
Rainiero y Grace junto a sus tres hijos. (Gtres)

La exactriz y princesa tuvo que aceptarlo, porque aceptó casarse con Rainiero. Pero sus hijos… “Ellos no sienten que tengan que ser figuras públicas a su edad (...) Stephanie ha acudido a clases de gimnasia durante dos años en el maletero de un coche para que no la siguieran; Carolyn ha vuelto a casa llorando tras una lección de tenis, porque no había podido tomarla porque los fotógrafos estaban allí”, confesaba Grace en una entrevista.

Hay biógrafos y biografías que hablan de una desgraciada vida de princesa e incluso infidelidades entre ellos a lo largo de su matrimonio. Grace Kelly pasaría a la historia para siempre marcada por una trágica muerte. El 13 de septiembre de 1982, cuando viajaba de Roc Agel a Mónaco en compañía de su hija pequeña, Estefanía, entonces de 17 años, su coche se precipitó por un acantilado de 30 metros.

La hermana de Alberto de Mónaco conseguía salir por su propio pie del vehículo que había quedado volcado. A Grace Kelly la rescataron los bomberos y posteriormente fue trasladada al hospital. Había sufrido un derrame cerebral y tuvo que ser operada de urgencia. Moría un día después.

Este 5 de enero de 2026 se cumplen 70 años del día en el que el príncipe Rainiero III de Mónaco anunciaba su compromiso con la oscarizada actriz de Hollywood Grace Kelly. Un momento para la historia de dos naciones, el principado y la meca del cine, uniéndose por primera vez y en plenos años 50 del siglo pasado dos universos aparentemente dispares y un tanto apuestos. Así fue como el amor traspasó fronteras, sociales y terrenales, en pro del amor para convertir en realidad una fantasía que solo parecía tener cabida en la gran pantalla.

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