Los detalles de la boda real de Peter Phillips y Harriet Sperling: el vestido de la novia, tiara brillante y el look de la princesa Ana
La ceremonia ha dejado una de las imágenes más comentadas de los últimos meses dentro de la monarquía británica, con la presencia de casi toda la familia y varias ausencias imposibles de ignorar
Harriet Sperling a su llegada a la iglesia. (Getty Images)
Ha llegado el día. Peter Phillips, hijo de la princesa Ana y uno de los miembros más discretos de la familia real británica, se ha casadoeste sábado con Harriet Sperling en la iglesia de All Saints, situada en Kemble, Gloucestershire. Una boda elegante y muy británica que llega tan solo unos meses después de anunciar su compromiso, que se produjo tras algo más de un año de relación. Esta cita, además, ha conseguido reunir a buena parte de los Windsor en un mismo lugar, algo que no ocurría desde hace meses. Eso sí, la celebración también ha estado marcada por cuatro sonadas ausencias.
Para su gran día, Harriet Sperling ha apostado por un vestido de novia de manga larga completamente cubierto de encaje, con cuello alto y silueta recta. El diseño, de inspiración clásica, destaca por las transparencias en la parte superior y las mangas. También por el velo de tul, de gran ongitud, rematado con detalles bordados. La novia ha completado el look con un pequeño ramo de flores blancas y una discreta tiara brillante sobre el cabello recogido. Por su parte, las niñas que le han auidado, portaban vestidos marfil a juego con coronas florales.
Harriet Sperling a su llegada a la iglesia. (Gtres)
Peter Phillips y Harriet Sperling tras el 'sí, quiero'. (Getty Images)
Como era de esperar, otra de las grandes protagonistas de la jornada ha sido la princesa Ana, madre del contrayente. La hija de Isabel II ha acudido a la boda de Peter Phillips con un conjunto en tonos amarillos formado por chaqueta y falda midi floral, acompañado de un chal crema con flecos y sombrero a juego. También ha combinado el look con guantes azul marino, bolso del mismo tono y zapatos de tacón bajo. Una elección muy en la línea de la royal, que ha vuelto a apostar por prendas cómodas, estampados clásicos y accesorios sencillos para acompañar a su hijo en uno de los días más importantes de su vida.
La princesa Ana. (Getty Images)
Para Peter Phillips, además, se trata de sus segundas nupcias. El nieto de Isabel II estuvo casado durante más de una década con Autumn Kelly, madre de sus dos hijas, Savannah e Isla, de quien se separó en 2020. Su historia con Harriet Sperling comenzó tiempo después y, desde entonces, la pareja ha mantenido una relación discreta, aunque cada vez más presente en algunos actos relacionados con la familia real británica. De hecho, ella ya había sido vista junto a varios miembros de los Windsor en eventos como Ascot o Wimbledon antes de anunciar oficialmente sucompromiso.
La presencia de los Windsor
Como decíamos, esta boda ha reunido a buena parte de la familia real británica. Entre los invitados más destacados se encontraban los príncipes de Gales, Kate Middleton y Guillermo; Carlos III y la reina Camila; Zara y Mike Tindall; además de las princesas Beatriz y Eugenia de York y Sophie de Edimburgo. Una imagen poco habitual en los últimos meses y que ha dejado varias fotografías de reencuentros familiares a las puertas de la iglesia. Sin embargo, también ha habido cuatro ausencias muy comentadas: el príncipe Harry y Meghan Markle, instalados en Estados Unidos, y el príncipe Andrés junto a Sarah Ferguson, que, según los medios británicos, no han sido invitados.
Ha llegado el día. Peter Phillips, hijo de la princesa Ana y uno de los miembros más discretos de la familia real británica, se ha casadoeste sábado con Harriet Sperling en la iglesia de All Saints, situada en Kemble, Gloucestershire. Una boda elegante y muy británica que llega tan solo unos meses después de anunciar su compromiso, que se produjo tras algo más de un año de relación. Esta cita, además, ha conseguido reunir a buena parte de los Windsor en un mismo lugar, algo que no ocurría desde hace meses. Eso sí, la celebración también ha estado marcada por cuatro sonadas ausencias.