La marca de bikinis creada por dos hermanas gemelas que triunfa con sus tejidos metalizados y sus trajes de baño inspirados en Brasil
Reyes y Ángela Queraltó son las dos hermanas gemelas que se esconden detrás de la firma de bikinis llamativa que es una plaga en Instagram. Pero más allá de los colores, sus trajes de baño son un éxito por sus diseños y un 'fit' cuidado
Un bikini de Quelton, la marca creada por Reyes y Ángela Queraltó. (Cortesía)
Hay historias empresariales que nacen en despachos, con planes de negocio impecables y rondas de financiación bajo el brazo. Y luego están las de Reyes y Ángela Queraltó, dos hermanas gemelas que empezaron cosiendo bikinis en la máquina de su madre porque, sencillamente, no encontraban ninguno que les gustara ni les sentara bien. Lo que comenzó una tarde cualquiera, entre telas improvisadas y patrones descargados de internet, ha terminado convirtiéndose en Quelton, una marca de baño que ha hecho del 'fit perfecto' su principal obsesión y que hoy viste a nombres tan conocidos como Aitana, Elena Gortari, Carlota Marañón o Aitana Soriano.
Los bikinis de Quelton. (Cortesía)
Detrás de sus reconocibles bikinis metalizados hay mucho más que una estética llamativa. Hay años de pruebas, correcciones y una filosofía heredada de dos artesanos brasileños que les enseñaron los secretos de un país donde el bikini es casi una institución nacional.
Con tejidos fabricados a partir de fibras recicladas y una comunidad de clientas que participa activamente en la evolución de cada diseño, las hermanas Queraltó han construido una marca que reivindica algo tan difícil de conseguir como aparentemente sencillo: que una mujer se mire al espejo y sienta que ese bikini parece hecho para ella. De una máquina de coser prestada a convertirse en una de las firmas emergentes más deseadas del verano español, esta es la historia de dos gemelas que decidieron convertir una frustración personal en un negocio de éxito.
Reyes y Ángela Queraltó, las hermanas y fundadoras de Quelton. (Cortesía)
PREGUNTA. Quelton nació de una forma muy artesanal, con la máquina de coser de vuestra madre. ¿Cómo recordáis aquellos primeros días y en qué momento os disteis cuenta de que podía convertirse en una marca real?
RESPUESTA. Ser empresarias siempre fue nuestro sueño. De pequeñas jugábamos en el despacho de nuestra madre a escribir correos, organizar reuniones y firmar grandes contratos. Ella, junto a nuestro abuelo y nuestro tío Jorge, han sido tres referentes que nos han inspirado desde que tenemos uso de razón. Quelton nació de una tarde aburrida en la que nos dimos cuenta de que no teníamos ningún bikini que nos convenciera: o no nos quedaban bien o simplemente eran feos. Sin tener ningún conocimiento de patronaje, confección ni moda, cogimos la máquina de coser de nuestra madre, buscamos patrones por internet, elegimos telas que nos parecían bonitas y cosimos nuestros primeros bikinis. Cuando los subimos a nuestras cuentas personales de Instagram, la reacción de nuestras amigas fue inmediata. Todas se volvieron locas. Fue en ese momento cuando abrimos la cuenta que hoy es el Instagram de Quelton y empezamos a compartir todo lo que íbamos haciendo. Enseguida había chicas escribiéndonos por privado queriendo comprarlos.
Colores metalizados y un fit perfecto. (Cortesía)
Al principio hacíamos todo personalizado: cada clienta diseñaba su bikini con las telas que teníamos en casa. Pero eso generó un cuello de botella enorme y muchos errores. Nos dimos cuenta de que necesitábamos ayuda. Al año siguiente encontramos un taller en Madrid con dos chicos de Brasil que nos echaban una mano con la confección mientras nosotras seguíamos cortando. Así, poco a poco, fuimos creciendo. Hoy contamos con un gran taller, hemos perfeccionado el patrón y hemos mejorado muchísimo tanto la calidad de la confección como la selección de telas. Un camino que empezó con una tarde aburrida y una máquina de coser prestada.
P. Sois hermanas gemelas y además socias. ¿Cómo influye esa conexión tan especial en vuestro proceso creativo y en la toma de decisiones del día a día?
R. Dicen que en toda empresa tiene que haber un número uno, un pacto de socios y que toda la responsabilidad recae sobre el CEO. Nosotras no estamos de acuerdo con eso. En Quelton no hay número uno ni número dos. Juntas somos Quelton. Cada una se encarga de lo que mejor se le da, y creo que eso es precisamente lo que hace que funcione. Ángela siempre ha tenido una mente muy analítica y le encanta el mundo de los números, así que ella lleva toda la parte financiera. Es el motor que mantiene la empresa en pie. A mí (Reyes), en cambio, siempre me ha apasionado el arte y la creatividad. Mi papel es diseñar los productos y construir la identidad de la marca.
Ser gemelas añade una capa más a todo esto. Hay una conexión y una confianza que es difícil de explicar. No necesitamos convencernos la una a la otra de quiénes somos ni adónde queremos llegar, porque compartimos esa visión desde el principio. Eso, en el día a día de una empresa, vale mucho.
P. Siempre habláis de la importancia del 'fit perfecto'. ¿De dónde nace esa obsesión por el patrón y qué creéis que diferencia a un bikini Quelton de otros del mercado?
R. Todo nació de una frustración real: no encontrábamos bikinis que quedaran bien. Muchas marcas hablan del 'fit perfecto' como si fuera un sello de calidad, pero en la mayoría de los casos es solo una frase que no se sostiene cuando te lo pruebas. Nuestra obsesión por el patrón tiene un origen muy concreto. En los primeros años de Quelton conocimos a dos artesanos brasileños que se convirtieron en una pieza clave de la marca. Brasil es, sin duda, la capital mundial de la moda de baño. Allí el bikini no es solo una prenda, es una cultura, y existe un conocimiento artesanal muy profundo sobre cómo tiene que caer, cómo tiene que sujetar, cómo tiene que realzar. Ellos nos transmitieron esa filosofía y esa precisión.
Desde entonces, todos los años revisamos cada uno de nuestros patrones milímetro a milímetro. No damos nada por definitivo. El objetivo siempre es el mismo: que el bikini realce la figura de cualquier mujer y que cuando se lo ponga, sienta que está hecho para ella. Pero el patrón no lo trabajamos solo desde dentro. Escuchamos muchísimo a nuestras clientas. Estamos constantemente preguntando, probando, recogiendo feedback. Ellas son parte del proceso. Creemos que esa combinación (el conocimiento artesanal brasileño, la revisión constante y la escucha activa) es lo que de verdad diferencia a un bikini Quelton del resto.
Sus diseños están inspirados en Brasil. (Cortesía)
P. Contáis que unos profesionales brasileños os ayudaron a desarrollar los patrones iniciales. ¿Cómo han marcado la identidad de la marca?
R. Como hemos apuntado, en Brasil el bikini es una prenda que se toma muy en serio: hay toda una tradición y un saber hacer alrededor de cómo tiene que construirse para que realmente quede bien en el cuerpo. Ellos traían eso incorporado, era casi una forma de ver las cosas. El proceso era muy artesanal y muy honesto: probábamos en muchos cuerpos distintos hasta que quedaba bien de verdad. Sin atajos. Si no quedaba, se volvía a ajustar. Esa metodología es la que seguimos aplicando hoy, años después de que dejáramos de trabajar juntos. Nos la quedamos como parte del ADN de Quelton. Creo que ese es uno de los aprendizajes más importantes que nos llevamos: que un buen patrón no se hace en un despacho, se hace en el cuerpo de las mujeres reales. Y eso no lo hemos olvidado.
P. Desde el principio apostasteis por tejidos fabricados con fibras recicladas. ¿Cómo equilibráis la sostenibilidad con la calidad, el diseño y la durabilidad de las prendas?
R. Queremos ser honestas con esto, porque creemos que la honestidad también es parte de nuestra identidad. Quelton no nació siendo una marca sostenible. Como muchas marcas pequeñas que empiezan desde cero, los primeros años estaban llenos de aprendizajes y la sostenibilidad no era algo que tuviéramos incorporado desde el principio. Llegó de forma natural, como suelen llegar las cosas que de verdad te importan.
Hace un par de temporadas empezamos a colaborar con una ONG donando una parte de los beneficios para reforestar bosques quemados y generar huella de carbono negativa. Fue nuestro primer paso real hacia algo más grande, y nos hizo darnos cuenta de que queríamos ir más lejos. Desde entonces hemos incorporado tejidos fabricados con fibras recicladas en nuestras colecciones. Y la pregunta que nos hicimos antes de hacerlo fue exactamente esa: ¿podemos hacerlo sin sacrificar la calidad? Porque un bikini Quelton tiene que quedar bien, durar y sentirse bien en la piel. Si la sostenibilidad no cumplía esos estándares, no lo íbamos a hacer. Por suerte, hoy existen tejidos reciclados que son absolutamente competitivos en calidad y durabilidad. Siempre hemos querido aportar algo más que hacer bikinis. Creemos que todas las marcas tenemos una responsabilidad, y esta es la nuestra.
El 'fit' de los bikinis. (Cortesía)
P. Vestir a mujeres es mucho más que vender bikinis. ¿Qué sensación os produce recibir mensajes de clientas que se sienten más seguras, cómodas o guapas gracias a vuestros diseños?
R. Es de las partes del trabajo que más nos llenan. Cuando empezamos, el objetivo era hacer bikinis que quedaran bien de verdad, y recibir esos mensajes es la confirmación de que vamos por el buen camino. Nos llegan constantemente mensajes de clientas diciéndonos que son los bikinis más bonitos que han tenido, que son los que mejor les sientan, y hay algo que nos repiten mucho y que nos encanta: que desde que han probado Quelton ya no les convence el fit de ninguna otra marca. Eso, para nosotras, es el mayor cumplido que nos pueden hacer. No es solo que les guste el diseño, es que han encontrado algo que les hace sentir bien en su cuerpo y ya no quieren renunciar a eso. Vestir a mujeres tiene una responsabilidad que va más allá de la estética. Un bikini es una de las prendas más expuestas que existen, literalmente. Y sabemos que hay mujeres que se lo ponen con inseguridades, con miedos, con una relación complicada con su propio cuerpo. Cuando una clienta nos escribe para decirnos que se siente guapa, cómoda y segura, sentimos que Quelton tiene un propósito real. Eso es lo que nos hace seguir.
P. Habéis pasado de empezar con recursos muy limitados a ver vuestros bikinis en mujeres tan conocidas como Aitana, Elena Gortari, Carlota Marañón o Aitana Soriano. ¿Hubo algún momento en el que pensasteis: "Esto está pasando de verdad"?
R. Han sido muchos momentos, porque cuando una marca crece de verdad no hay un único punto de inflexión sino una suma de instantes en los que te paras y piensas "espera, ¿se está cumpliendo nuestro sueño?". Hoy son muchas las influencers que nos escriben por iniciativa propia porque están enamoradas de la marca, y eso nunca deja de sorprendernos.
Pero si tenemos que elegir un momento que nos dejó sin palabras, ese fue cuando nos contactó una de las estilistas de Aitana para hacer un fitting y ver si nuestros bikinis podían encajar en el vestuario de uno de sus conciertos. Recuerdo que cuando llegó ese mensaje nos miramos y no sabíamos muy bien cómo reaccionar. Una cosa es construir una marca con ilusión y otra es que de repente esa marca esté en el radar de un equipo como ese. En principio los bikinis iban a devolverse después del fitting, como suele pasar en estos procesos. Pero nos dijeron que le gustaron tanto que se los quedó. Si eso es verdad (y nos gusta pensar que sí) es probablemente uno de los momentos más surrealistas que hemos vivido con Quelton. De coser en casa con la máquina de nuestra madre a un fitting para un concierto de Aitana. Sí, esto está pasando de verdad.
P. Si tuvierais que definir la esencia de Quelton en tres palabras, ¿cuáles serían y por qué?
R. Única, fit y creatividad. Única porque Quelton no está hecha para la chica que quiere pasar desapercibida. Nuestros estampados son diferentes, atrevidos, irrepetibles. Creemos que la vida es demasiado corta para vestir como todas las demás, y nuestras clientas lo saben. Fit porque es nuestra obsesión desde el primer día y la razón por la que existimos. No nació de una tendencia ni de una estrategia de marketing, nació de una frustración real: no encontrábamos bikinis que quedaran bien de verdad. Todo lo que hemos construido —los patrones, los tejidos, los años de pruebas en cuerpos reales— gira alrededor de esa promesa. Que cuando te lo pongas, sientas que está hecho para ti. Y creatividad porque Quelton nació de la nada, sin formación en moda, sin recursos, sin hoja de ruta. Solo con ganas, imaginación y una máquina de coser prestada. Esa energía creativa sigue siendo el motor de la marca. Está en cada diseño, en cada estampado, en cada colección. No seguimos tendencias, creamos las nuestras.
P. Después de todos estos años creciendo juntas, ¿qué es lo más bonito y lo más desafiante de emprender con tu hermana gemela?
R. Lo más bonito, sin duda, es compartir un sueño con tu hermana gemela. Hay algo muy especial en construir algo juntas, en que cada decisión, cada colección, cada pequeño logro lo viváis las dos al mismo tiempo. Pasamos muchísimas horas juntas —diseñando, visitando talleres, resolviendo los mil problemas que surgen cada día— y lejos de agotarnos, eso nos une más. Y luego está algo que no tiene precio: cuando una está mal, la otra está ahí para tirar del carro. Nos sostenemos mutuamente. No hay socia en el mundo que te conozca tan bien como tu hermana gemela. Lo más desafiante es, precisamente, el reverso de todo eso. No desconectamos nunca. Cuando termina la jornada, Quelton sigue. Los problemas del día a día viajan con nosotras a casa, se cuelan en las cenas, en los fines de semana. La línea entre ser hermanas y ser socias a veces desaparece, y eso tiene un coste personal que no siempre es fácil de gestionar. Es algo en lo que seguimos trabajando, porque creemos que para que Quelton sea sostenible en el tiempo, nosotras también tenemos que serlo.
Un bikini de la firma. (Cortesía)
P. Mirando hacia el futuro, ¿qué sueño os gustaría cumplir con Quelton y qué os gustaría que sintieran las mujeres cada vez que se ponen uno de vuestros bikinis?
R. El sueño más inmediato es dejar de ser una marca de temporada. Nos encantaría que la chica Quelton nos llevara durante todo el año, no solo en verano. Estamos trabajando para sacar prendas de ropa de invierno, para estar presentes en todos sus planes, en todos sus momentos. La playa es donde nacimos, pero no es el único lugar donde queremos estar.
Pero si miramos más allá, el sueño de verdad es más grande que cualquier colección o cualquier cifra de ventas. Es sobre las mujeres que nos llevan. Cuando una chica se pone un bikini Quelton, queremos que sienta algo concreto: que está cómoda, que se ve bien, que brilla. Pero sobre todo queremos que ese momento frente al espejo le dé algo más. Que le suba la autoestima. Que la empuje a hacer lo que ha estado posponiendo por miedo al fracaso, al rechazo o al qué dirán. Creemos que las mujeres brillan por sí solas. A veces solo necesitan una pequeña chispa que se lo recuerde. Si Quelton puede ser esa chispa, habremos hecho algo que va mucho más allá de hacer bikinis. Y con eso, creo que todo tiene sentido: desde aquella tarde aburrida con la máquina de coser de nuestra madre, hasta aquí.
P. Si pudierais volver al día en que os sentasteis frente a la máquina de coser de vuestra madre para crear el primer bikini, ¿qué consejo os daríais a vosotras mismas
R. Le diría que respire. Calma. Que montar una empresa de verdad lleva años, y que eso no es un fracaso sino el proceso. Que no hay atajos, que cada error tiene un aprendizaje dentro y que las prisas solo generan ansiedad innecesaria. Crecer lento y de forma sana y no compararnos con otras marcas que aparentemente les va genial pero muchas veces lo único que hay es FOMO o luego no es verdad todo lo que vemos en redes sociales. Le diría también que se atreva con los diseños. Que no se autocensure antes de crear, que no descarte una idea por miedo a que no guste. Algunas de las cosas más bonitas que hemos hecho nacieron de un impulso que casi no dejamos salir. El miedo a no gustar es el enemigo más silencioso de la creatividad. Y lo más importante: que se crea la marca que tiene entre manos.
Hay historias empresariales que nacen en despachos, con planes de negocio impecables y rondas de financiación bajo el brazo. Y luego están las de Reyes y Ángela Queraltó, dos hermanas gemelas que empezaron cosiendo bikinis en la máquina de su madre porque, sencillamente, no encontraban ninguno que les gustara ni les sentara bien. Lo que comenzó una tarde cualquiera, entre telas improvisadas y patrones descargados de internet, ha terminado convirtiéndose en Quelton, una marca de baño que ha hecho del 'fit perfecto' su principal obsesión y que hoy viste a nombres tan conocidos como Aitana, Elena Gortari, Carlota Marañón o Aitana Soriano.