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La novia que llevó un look de Teresa Helbig con guiños a su familia: "Transformé el vestido de mi abuela en torera y mi madre diseñó las joyas"
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La novia que llevó un look de Teresa Helbig con guiños a su familia: "Transformé el vestido de mi abuela en torera y mi madre diseñó las joyas"

Para el día de su boda Lola lució un delicado diseño de Teresa Helbig que aderezó con diferentes elementos que rendían homenaje a las mujeres más importantes de su vida

Foto: La boda de Lola vestida con un diseño de Teresa Helbig. (Fotos Marta Casado)
La boda de Lola vestida con un diseño de Teresa Helbig. (Fotos Marta Casado)

Cuenta Lola Verhamme, una psicóloga de 25 años, que cuando comenzó a salir con David Franco, su hoy marido, sintió un flechazo por los diseños de Teresa Helbig. "Hace varios años mi madre, mi abuela y mi tía fueron a uno de sus desfiles y al volver me dijeron que cuando me casase, tenía que hacerme el vestido con ella. En ese momento descubrí todo lo que hacía, me encantó y desde entonces tuve claro que quería volantes en mi vestido", recuerda. Como vaticinaron algunas de las mujeres más importantes de su vida, la catalana, Premio Nacional de Diseño de Moda en 2023, crearía el look nupcial de Lola para dar el 'sí, quiero'.

Lo que no imaginó nuestra protagonista es que, además de Teresa Helbig, su vestido estaría repleto de guiños personales a su legado familiar. Esta es la historia del look de Lola y su boda con David.

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placeholder Lola durante los preparativos. (Fotos Marta Casado)
Lola durante los preparativos. (Fotos Marta Casado)

"Nos conocimos porque mi mejor amiga de la infancia, Paula, se cambió de colegio con 14 años y me presentó a sus amigos de allí, entre los que estaba David. Sin embargo, cada uno siguió con su vida hasta que con 18 años nos volvimos a encontrar en otra etapa vital, y ahí empezamos como novios". La petición de mano llegó cuando la pareja llevaba seis años de noviazgo. "Fue en Riaño, un pueblecito en los Picos de Europa, al que llevo yendo con mi familia desde que era muy pequeña. Fuimos un fin de semana con mi familia en marzo de 2025 y allí, durante un paseo con la vista del pantano y las montañas, me hizo la pregunta".

Lola y David fijaron la fecha de su boda para el 21 de marzo de 2026. "Nos casamos en la Basílica de la Milagrosa y la celebración fue en el Cortijo de Mónico". Los dos organizaron mano a mano su gran día. "Nos encantó el proceso de gestionarlo nosotros junto a amigos y familiares. Aunque reconozco que la ayuda del Cortijo de Mónico, en especial Ángela y Juncal, fue fundamental. Nos apoyaron en absolutamente todo lo que íbamos necesitando".

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placeholder Detalles del look de Lola. (Fotos Marta Casado)
Detalles del look de Lola. (Fotos Marta Casado)

"Habíamos fantaseado mil veces con la boda y aunque fue como teníamos pensado, superó todas nuestras expectativas. Ver a todo el mundo disfrutando y dándolo todo, en un sitio idílico, nosotros muy felices, y sobre todo habernos hecho la promesa siendo jóvenes de prometer querernos para toda la vida, esto hizo que todo cobrara un sentido que por mucho que nos lo hubiéramos imaginado, no lo habíamos vivido", rememora la psicóloga.

Volvemos al inicio: el vestido de novia de Teresa Helbig. "Antes de reunirme con ellas, mi abuela me enseñó el vestido abrigo con el que se casó. Además del valor sentimental que suponía incluir alguna pieza en mi look, resulta que era una auténtica joya. Se nos ocurrió la idea de transformarlo en una torera y completar con ella mi atuendo", detalla la novia.

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placeholder La ceremonia religiosa. (Fotos Marta Casado)
La ceremonia religiosa. (Fotos Marta Casado)

"Cuando llegué al taller de Teresa Helbig todo fue muy fácil. Tanto Laura, quien estuvo conmigo durante todo el proceso, como Teresa, que entre Barcelona y Madrid siempre le sentíamos muy cerca, fueron encantadoras, y así salí, encantada. Decidimos los cortes, las telas, todo muy fluido y delicado, muy Teresa Helbig. Y además de la torera, incorporamos parte de la tela de la chaqueta que habíamos creado a partir del vestido de mi abuela en la pechera, y fue un acierto", señala. "El corte por detrás de la chaqueta, la cremallera dorada, los volantes, todo era precioso y me sentía muy yo, que para mí era muy importante".

Más guiños a su herencia. "Añadimos un broche en la torerita de mi otra abuela, Elise, la madre de mi padre, así llevaba a las dos conmigo en el gran día". Por último, Lola lució una mantilla bordada a mano en Granada. "Me hizo mucha ilusión que cuando mi abuela y mi madre fueron a compararla y les dijeron que era de Granada, justo yo estaba de despedida con mis amigas ahí".

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placeholder Los recién casados en el Cortijo de Mónico. (Fotos Marta Casado)
Los recién casados en el Cortijo de Mónico. (Fotos Marta Casado)

La madre de Lola fue la encargada de diseñar todas sus joyas. "Me regaló unos pendientes diseñados a medida para la boda, y también llevaba el anillo de pedida que hizo ella con David. Las alianzas también las hicimos con ella y su marca, Betsabé, fue un proceso muy bonito". Como calzado optó por unos zapatos de Flordeasoka, la marca que triunfa entre las novias.

'El gran libro de las hadas flores de Cicely Mary Barker', una colección de cuentos y poemas, fue la inspiración para el ramo de la novia. "Yo tenía muchos de esos cuentos y mi madre siempre los leía conmigo. Ahí conocí la flor del ranúnculo que era un hada con una media melenita rubita como yo de pequeña. Por eso elegí esa flor para mi ramo. Además mi abuela me bordó una cinta que ponía la fecha, con nuestros nombres y varias flores con mariposas, y mis padres me regalaron un rosario con la medalla de la Virgen de la Milagrosa que también llevaba en el ramo".

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placeholder Los novios en su sesión de fotos. (Fotos Marta Casado)
Los novios en su sesión de fotos. (Fotos Marta Casado)

El día de la boda Lola se arregló en casa junto a su familia. "Me maquilló Ángela Blanco, y fue un acierto total, no solo por lo guapa y natural que me dejó, sino también por lo cercana que fue y el cuidado que ponía a todo. Me peinó Rosi, de la peluquería Mezcla en Pozuelo, nos la recomendó una amiga de mi madre, y también fue otro acierto".

Cuando estaba lista puso rumbo a la iglesia. "Fui en el coche con mi hermano conduciendo, mi hermana pequeña de copiloto y mi padre detrás conmigo, que fue el padrino". Allí, además de sus 300 invitados, le esperaba David vestido con un chaqué de Bonvivant, "llevó una corbata y un pañuelo de su abuelo, justo este último accesorio fue bordado por mi abuela, con una frase que él decía mucho: 'amar es ceder'. Los gemelos los diseñó mi madre y se los regalaron mis padres en la pedida de mano. También llevaba un reloj de su padre que tiene un gran valor sentimental porque lo ha llevado puesto toda la vida".

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placeholder La decoración de la boda. (Fotos Marta Casado)
La decoración de la boda. (Fotos Marta Casado)

"El sacerdote que nos casó es el primo del alma de David, de nuestra edad también, esto hizo que la ceremonia fuese muy cercana y emocionante. Tenemos un recuerdo muy especial del momento después de la comunión, los dos cogidos de la mano con los ojos cerrados y escuchando la música que sonaba, en ese momento pudimos interiorizar el paso que acabábamos de dar", cuenta sobre la ceremonia religiosa.

Cambio de ubicación para comenzar los festejos en el Cortijo de Mónico, una finca ubicada en Majadahonda inspirada en las antiguas haciendas andaluzas, rodeada de jardines, patios y espacios acristalados que aportan muchísima calidez y una estética muy editorial. La mezcla entre arquitectura tradicional, vegetación y luz natural hizo que toda la boda tuviese una atmósfera muy elegante pero a la vez cercana y relajada. "Nuestros amigos Marta y Edu nos regalaron un grupito de flamenco, Palos 5 sentidos, nuestro general musical favorito. De hecho, el seating plan lo hicimos poniendo en cada mesa una frase de la canción 'Alguien' de Siempre Así, que es una canción muy nuestra", explica Lola.

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placeholder Celebrando junto a sus invitados. (Fotos Marta Casado)
Celebrando junto a sus invitados. (Fotos Marta Casado)

El momento de entrar al banquete y ver a todos sus invitados fue épico. "Con las servilletas arriba al ritmo del remix de la canción 'Volaré', así como el momento de dar ramos a amigos que se casan próximamente, a nuestros hermanos y a nuestras madres fue increíble".

Tras un cóctel largo con mucha variedad, "diferentes puestos de comida como pucheros, quesos o pescaíto frito", llegó la comida. Un plato principal, solomillo Wellington by Mónico, y de postre, tarta árabe y tarta de galleta spéculoos, "haciendo un guiño a mi familia de Bélgica, ya que mi padre es de allí".

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placeholder El primer baile. (Fotos Marta Casado)
El primer baile. (Fotos Marta Casado)

Lola abrió el baile con el padrino al ritmo de 'Me olvidé de vivir' de Julio Iglesias. Después, "David y yo bailamos 'Unchained Melody' de The Righteous Brothers, de la banda sonora de la película 'Ghost'".

Cerramos el álbum de fotos a cargo de Marta Casado con los consejos de la psicóloga para futuras novias. "Disfrutar del día de la boda empieza desde el momento en el que los novios se comprometen. Comenzando por intentar ser consciente del paso tan grande que supone el sacramento del matrimonio. Para nosotros fue esencial buscar momentos de citas y hablar mucho sobre cómo estábamos viviendo el proceso, ya que como en todo, siempre hay altibajos. Además, hay ciertos temas importantes que son supernecesarios y bonitos hablar durante el noviazgo y el tiempo de prometidos para fijar bien qué se quiere del matrimonio. Y el día de la boda, diría que los novios tienen que dejarse ser. Tienen que dejarse sentir, llorar si vienen las lágrimas, reír si viene la risa, abrazar, bailar y, sobre todo, amar, que es lo que se celebra".

Cuenta Lola Verhamme, una psicóloga de 25 años, que cuando comenzó a salir con David Franco, su hoy marido, sintió un flechazo por los diseños de Teresa Helbig. "Hace varios años mi madre, mi abuela y mi tía fueron a uno de sus desfiles y al volver me dijeron que cuando me casase, tenía que hacerme el vestido con ella. En ese momento descubrí todo lo que hacía, me encantó y desde entonces tuve claro que quería volantes en mi vestido", recuerda. Como vaticinaron algunas de las mujeres más importantes de su vida, la catalana, Premio Nacional de Diseño de Moda en 2023, crearía el look nupcial de Lola para dar el 'sí, quiero'.

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