Es noticia
Menú
Raquel Reitx y la maternidad de un bebé arcoíris: “Lo conté para explicar por qué estaba tan agradecida de estar ingresada en el hospital”
  1. Famosos
ENTREVISTA

Raquel Reitx y la maternidad de un bebé arcoíris: “Lo conté para explicar por qué estaba tan agradecida de estar ingresada en el hospital”

Tras 10 años trabajando en las redes sociales, Raquel Reitx acaba de dar comienzo a una nueva etapa, la de ser madre: “No cuento intimidades de mi pareja, ni de mi familia, ni de mis amigos. ¿Por qué las iba a contar de mi hija?"

Foto: Raquel Reitx. (Cortesía)
Raquel Reitx. (Cortesía)

"Espero que a partir de ahora YouTube se convierta en mi nueva pasión". Este era el deseo que Raquel Yáñez escribió en una escueta carta de presentación bajo el que sería el primer vídeo de su canal. Era 18 de enero de 2015. Desde entonces han pasado once años y cinco meses, 238 vídeos, casi 400.000 suscriptores y más de medio millón de seguidores en Instagram. YouTube no solo se convirtió en su pasión, sino también en uno de los pilares de su vida profesional.

Raquel Reitx —como se la conoce desde entonces en redes— pertenece a esa segunda generación de usuarias de internet que acabaron convirtiendo el anglicismo 'influencer' en una profesión que ofrece no solo estabilidad económica, sino también formas de vida que muy pocas otras ocupaciones pueden conseguir.

Sin embargo, Raquel Reitx demuestra que, como casi todo en esta vida, mantener los pies en la tierra es condición necesaria para no tener la cabeza en las nubes. La bilbaína acaba de comenzar una nueva etapa personal y, en un trabajo como el suyo, también profesional: la de ser madre. Cuando tu trabajo bebe y se sostiene en gran parte de tu propia vida, marcar los límites no es tarea sencilla.

placeholder Raquel Reitx en un evento. (Gtres)
Raquel Reitx en un evento. (Gtres)

Ella lo aprendió a base de aciertos y errores. Los suficientes para saber que, en este oficio, todo se puede monetizar, pero no hay dinero que pague la privacidad. Una certeza que ahora le permite vivir algo tan especial como su primera maternidad de la manera que ella quiere: ajena a miradas que juzgan, pero sin necesidad de renegar de su verdadera pasión y profesión.

"A mí me encanta mi trabajo. Eso es importante", reconoce en un momento de la entrevista. Hace cuatro meses que se convirtió en madre de su primera hija, Lola. Ya ha vuelto a compartir contenido en redes, a hacer publicidades, a acudir a algún evento, y dentro de poco hará su primer viaje con una marca, lo que implicará alejarse de la pequeña por primera vez.

"En las redes sociales el mensaje sobre la maternidad siempre es muy negativo. Yo iba con miedo"

“Lo estoy llevando mucho mejor de lo que de lo que me esperaba y mucho mejor de lo que me habían contado. En las redes sociales el mensaje siempre es como muy negativo. Yo iba con miedo, decía: ‘¡Madre mía!, ¿cuál es la letra pequeña del contrato que no me he leído?’. Hay mucha letra pequeña, sí, pero si la lees, sabes dónde estás”. 

Al otro lado de la pantalla —porque los tiempos de la maternidad son los que son y la siesta de la pequeña siempre es un buen momento para una entrevista— Raquel transmite tranquilidad, serenidad y una confianza en sí misma que ha trasladado con toda naturalidad a su nueva faceta. "Es la experiencia más 'heavy' que puedes vivir y a la vez es algo tan natural como ser madre”.

placeholder Raquel Reitx con su hija Lola. (Cortesía)
Raquel Reitx con su hija Lola. (Cortesía)

No quiere hacer de esto un cuento de hadas. "Es una etapa dura y difícil, tampoco es un camino de rosas". Caer en los clichés que también critica no sería la mejor forma de hablar de algo que lleva soñando desde que es muy joven. "Toda la vida he querido ser madre. Si la vida se hubiese dado, yo hubiese sido madre con 23”.

Lola llegó a sus 27. Pero como ella misma contó hace unos meses, lleva siendo madre desde hace más tiempo. Antes de este embarazo Raquel Reitx sufrió un aborto. Se ha bautizado como 'bebé arcoirís' a los hijos que nacen después de que los padres hayan sufrido la pérdida de un embarazo previo, simbolizando este nombre la esperanza y la luz que llega después de un momento tan complicado.

Gracias a su firme separación entre lo privado y lo público, lo que es contenido y lo que no, decidió no contarlo en su monento. Al poco tiempo su padre cayó enfermo. Todo esto lo guardó con la misma discreción con la que ha gestionado siempre lo que le importa. No fue hasta que llegó su segundo embarazo —el primero a ojos de sus seguidores— que decidió hacer público este episodio de su vida.

Plenamente consciente de su profesión, el cuándo y el cómo importaba. ¿Pero cuándo y cómo es buen momento para contar algo tan personal? Y a Raquel no le preocupaba solo eso. ¿Cómo hacerlo para ser el mejor apoyo para cualquier seguidora que pueda estar pasando por lo mismo? "Pensaba en la Raquel de hace dos años, cuando me pasó", tomándose unos segundos para elegir las mejores palabras para explicarlo. "Y me imagino ver a alguien que me dice: ‘Yo tuve uno [un aborto] pero mira, tengo a mi niña en brazos'. No sé si eso me da esperanza o pienso que me lo está contando en el peor momento posible”.

Eligió contarlo cuando tuvo realmente algo que decir y un contexto desde el que hacerlo: un ingreso hospitalario por un cólico nefrítico durante el embarazo que la mantuvo ingresada medio mes y que le hizo entender por qué siempre había parecido tan tranquila ante las dificultades de un embarazo nada sencillo. Sin ese contexto, la calma no tenía explicación. "Surgió a raíz de del último ingreso que tuve en el embarazo y se me repetía mucho el mensaje de '¿por qué no te quejas?', '¿por qué estás teniendo un embarazo de mierda y no lo dices así, y estás agradecida y estás tranquila y siempre estás de buen humor?'".

De cara al público podría no tener una explicación, sí para Raquel. "No podía decir 'estoy bien' sin poner el contexto de por qué estaba tan agradecida de estar pasando aunque sea ese cólico nefrítico que me tuvo en el hospital a medio de diciembre. Por eso elegí ese momento". Ese instinto para calibrar el cuándo y el cómo, el momento idóneo, es, quizás, lo más difícil de aprender en este oficio.

"Me culpo muchísimo por lo poco que aprovechaba el tiempo cuando no era madre"

Lo que más ha cambiado desde que nació Lola no es la vida social, ni el contenido, ni siquiera el sueño. Es la relación con el tiempo. Raquel era, por su propia descripción, una procrastinadora eficiente. Ahora eso ha desaparecido sin que nadie se lo pidiera. "Me culpo muchísimo por lo poco que aprovechaba el tiempo cuando no era madre. ¿La frase de 'llevo todo el día sin sentarme'? Es real”. Esto no quiere decir que haya desatendido su trabajo ni su casa ni sus obligaciones personales, simplemente ha aprendido a aprovechar cada minuto en el que su hija no demanda su atención.

La maternidad le ha hecho descubrir una versión de sí misma más organizada, más ágil y, sorprendentemente, más relajada. Esperaba llegar a esto convertida en una madre ansiosa, preocupada y llena de miedos. Pero no ha sido así. "No pasa nada si hoy no quiere terminarse el biberón. Ya se terminará el siguiente". La maternidad, en su caso, ha actuado de forma totalmente opuesta a lo que se esperaba: en lugar de amplificar sus miedos, los ha relativizado.

placeholder Raquel Reitx con su hija Lola. (Cortesía)
Raquel Reitx con su hija Lola. (Cortesía)

La maternidad en una creadora de contenido es, muchas veces, un cambio de ‘statu quo’ profesional. Términos como ‘Insta mommy’ son una realidad, una nueva forma de trabajar y un nuevo campo de negocio. No en el caso de Raquel Reitx. La decisión de no mostrar a Lola en redes abiertamente no fue el resultado de una deliberación larga, fue coherente con lo que llevaba haciendo los últimos 10 años de su vida. 

"No cuento intimidades de mi pareja, ni de mi familia, ni de mis amigos. ¿Por qué las iba a contar de mi hija?"

No enseña su cara. No comparte datos médicos. No dice apellidos. No cuenta rutinas. "No cuento intimidades de mi pareja, ni de mi familia, ni de mis amigos. ¿Por qué las iba a contar de mi hija?". La duda, claro, es que los hijos generan contenido. Y el contenido, en este negocio, genera dinero. Raquel lo sabe mejor que nadie. Y precisamente por eso ha decidido que con esto no.

El qué y cómo contar cosas sobre su maternidad también se ha ido moldeando en estos escasos cuatro meses desde que nació su hija. Raquel tenía una cosa clara: ni ella entra en lo que hacen o dejan de hacer otras madres ni tampoco espera —ni va a permitir— que otras lo hagan. “Yo no soy ejemplo de nada”. Y aún convencida de que iba a compartir pocas cosas sobre Lola, en este poco tiempo ya ha vivido un par de ejemplos que refuerzan su opinión de ser algo más reservada en según qué temas.

placeholder Raquel Reitx comenzó en redes en 2015. (Cortesía)
Raquel Reitx comenzó en redes en 2015. (Cortesía)

De forma anecdótica, la influencer contó a sus seguidoras que ella no era de las personas que le le hablaba a los bebés como mucha gente suele hacerlo, “hablando bebé”. Parecía anécdota, pero acabó siendo objeto también de debate. “Y dije: hasta aquí. Nunca más vuelvo a contar nada. Si he contado algo tan banal y hay dos vertientes tan opuestas... ya está”. Raquel no está dispuesta a ser objeto de vigilancia por “la policía de la maternidad”. "Aquí donde me ves soy una persona muy afable, muy educada. Pero no me toques las narices”.

La bilbaína tiene bastante con estar viviendo esta nueva faceta como madre y a compaginarla con un trabajo tan poco común, demandante y creativo como es el de creadora de contenido. No fue fácil volver al trabajo. Su vida entera giraba en torno a Lola y publicar otra cosa se antojaba imposible sin caer en la trampa de convertirla en contenido. Poco a poco recuperó el ritmo habitual. 

Las marcas, dice, entendieron bien el momento. Los eventos han vuelto, aunque con más gestión que antes. El primer viaje de trabajo se acerca y con él, la primera noche fuera de casa desde que nació Lola. "Ha surgido uno dentro de dos semanas y he dicho: ‘Si me prometes que es una noche, voy’”, dice, reconocíéndose llena de nervios por ese momento, esa primera vez de separarse físicamente de su hija.

Raquel siente ahora más que nunca ser una especie de ‘Hannah Montana’. “Tengo una vida y de repente soy otra persona con otra”. Está la que todos conocemos, la que se coloca delante de una cámara, crea contenido, hace un ‘Get Ready with Me’ y aparece en un photocall. Pero ahora, un apéndice de ella se queda en casa cuando todo esto ocurre y eso hace que, de nuevo, vuelva a tener los pies en la tierra.

"Conozco muy bien este mundo y sé que no todo es verdad. Las personas se muestran de una manera y luego son completamente opuestas"

Pocas veces dejó de tenerlos durante estos 10 años disfrutando de las mieles de las redes sociales. Es una virtud fruto de su propio esfuerzo y aprendizaje. En un sector donde el ego es moneda corriente y la burbuja tiende a cerrarse sobre sí misma, Raquel ha hecho por mantenerse con los pies en la tierra y no la cabeza en las nubes. "Conozco muy bien este mundo y sé que no todo es verdad. Las personas que se muestran de una manera, luego las conoces y son completamente opuestas”. 

Por ello, reconoce, en sus círculos más cercanos y personales los perfiles que la rodean son otros. “Cuando di a luz y a los cuarenta minutos le escribí a gente para contárselo, ninguno era un influencer”. Ella se rodea de gente con lo que denomina “trabajos normales” y otros problemas que no son estadísticas y engagement. “Tener gente que te hace tocar suelo está muy bien”.

placeholder Raquel Reitx. (Cortesía)
Raquel Reitx. (Cortesía)

Esta parte de la conversación viene muy en consonancia con un debate abierto en redes sociales recientemente: las influencers que en cuestión de meses pasan de tener vidas normales a vidas aspiracionales. Muchas usuarias en redes sociales se quejaron de que las niñas que eran como ellas ya dejan de serlo y que su contenido pasa de ser un ejemplo a seguir a otro caso de una celebridad que no hace más que alejarse de su público.

"Gran parte del problema de este hartazgo que hay ahora con los influencers es que no están dentro del mundo"

“Gran parte del problema de este hartazgo que hay ahora con los influencers es que no están dentro del mundo”, reconoce. Estarlo, en su caso, también le ha hecho aprender a gestionar de la mejor manera posible otro de los grandes problemas que tienen las redes sociales como grandes canales de comunicación: las críticas. “Uno de los mejores aprendizajes que he hecho en estos diez años en gran parte es la seguridad que tengo en mí misma”.

Una afirmación sorprendente, pero real en el caso de Raquel Reitx. “Como yo soy muy crítica conmigo misma no me importan las críticas. Muchas veces veo algunas que recibo y digo: ‘Es que tiene toda la razón’, e incluso se lo digo a quien me la hace”. Esto ha sido así prácticamente desde el principio. “Siempre he entendido muy bien las críticas. Todos mis defectos me los conozco perfectamente entonces ya está, no me va a ofender. Nada de lo que me digas me puede ofender, ya me lo he dicho yo antes”.

Raquel lleva ya once años en internet y cuatro meses en la maternidad. De las dos experiencias, la que más le ha enseñado sobre gestión del tiempo es, sin duda, la segunda. De la que más ha aprendido sobre las personas, la primera.

Una década en la que la vida le ha dado muchas vueltas. Pero como ella misma también dice durante la entrevista: “Yo solo sé del hoy, ya mañana vemos”. Al fin de cuentas, Lola duerme, el móvil sigue encendido y Raquel sigue sabiendo exactamente qué parte de todo esto merece ser contada.¿por qué estás bien?

"Espero que a partir de ahora YouTube se convierta en mi nueva pasión". Este era el deseo que Raquel Yáñez escribió en una escueta carta de presentación bajo el que sería el primer vídeo de su canal. Era 18 de enero de 2015. Desde entonces han pasado once años y cinco meses, 238 vídeos, casi 400.000 suscriptores y más de medio millón de seguidores en Instagram. YouTube no solo se convirtió en su pasión, sino también en uno de los pilares de su vida profesional.

Noticias de Famosos
El redactor recomienda