Todos los detalles de la boda de Peter Phillips y Harriet Sperling: la presencia de la familia real británica y cuatro sonadas ausencias
La jornada reunirá en Gloucestershire a buena parte del entorno más cercano de Carlos III en medio de uno de los momentos más delicados para los Windsor
Peter Phillips y Harriet Sperling en una foto de archivo. (Gtres)
La boda de Peter Phillips y Harriet Sperling estará muy lejos del formato clásico de las grandes bodas reales británicas. No habrá el despliegue institucional que rodeó en su día al príncipe Guillermo y Kate Middleton. Tampoco contará con un recorrido ceremonial por Londres, ni saludo desde Buckingham, ni una retransmisión global seguida por millones de espectadores. Todo apunta, como se ha publicado en distintos medios locales, a una ceremonia mucho privada y familiar en Gloucestershire. Una decisión muy en línea con el perfil que el contrayente ha mantenido durante toda su vida dentro de los Windsor.
Peter Phillips y Harriet Sperling anunciaron su compromiso hace apenas unos meses, después de un año de relación. Y deslizaron a la prensa británica que ambas familas estaban "encantadas" con esta unión matrimonial. Aunque poco más se ha sabido desde entonces ya que la pareja ha mantenido los preparativos con discreción. Lo que sí se sabe es que la ceremonia se celebrará este sábado en la iglesia de Todos los Santos, situada en Gloucestershire, cerca de Gatcombe Park, la finca de la princesa Ana. Allí se espera una celebración reducida junto a familiares y amigos cercanos.
Peter Phillips y Harriet Sperling. (Gtres)
Aunque la boda no tendrá dimensión de acontecimiento de Estado, sí reunirá a buena parte del círculo más cercano de Carlos III. Entre los invitados estarán el príncipe Guillermo y Kate Middleton, además de Zara y Mike Tindall, muy unidos a Peter Phillips desde hace años. Entre las ausencias destacará la del príncipe Harry —y la de Meghan Markle—, alejado desde hace tiempo tanto de parte de la familia como del propio Peter Phillips. De hecho, el enlace ha despertado interés en Reino Unido porque muchos la interpretan como una fotografía de cómo se encuentran las relaciones dentro de la familia real británica.
Entre los invitados también estarán las princesas Beatriz y Eugenia de York, esta última embarazada de su tercer hijo. Cabe apuntar que su presencia tendrá una lectura especial dentro de la familia real británica puesto que será una de sus apariciones más destacadas de los últimos meses. Aunque más llamativa será la ausencia de sus padres, el príncipe Andrés y Sarah Ferguson, que no figuran entre los invitados. Este gesto de los novios evidencia la distancia que mantienen con el hermano de Carlos III. Recordar que hace unos meses fue despojado de sus títulos y se le obligó a abandonar el hogar en el que residió durante décadas.
Peter Phillips y Harriet Sperling en una foto de archivo. (Gtres)
Otro de los nombres que más fuerza ha cobrado en los días previos a la boda es el de Autumn Kelly, exmujer de Peter Phillips y madre de sus dos hijas, Savannah e Isla. Ambos se separaron en 2019 después de más de una década de matrimonio y formalizaron su divorcio en 2021. Eso sí, desde entonces han mantenido una relación cordial centrada en la crianza compartida de las niñas. De hecho, ella sigue teniendo buena relación con varios miembros de la familia. Tanto que, según distintos medios británicos, estará presente en la unión matrimonial junto a sus descendientes.
Peter Phillips rara vez ocupa titulares dentro de la familia real británica. Durante años, ha mantenido un perfil bajo, alejado de entrevistas, polémicas públicas o enfrentamientos familiares. Su presencia dentro de los Windsor siempre ha sido mucho más discreta que la de otros miembros de su generación. Y, precisamente por eso, se ha convertido en una figura apreciada dentro del entorno más cercano de Carlos III y del príncipe Guillermo. El hijo de la princesa Ana trabaja en el sector privado y nunca ha formado parte activa de la maquinaria institucional de la Corona.
Además, la boda llega en un momento delicado para los Windsor. Durante los últimos años, la familia ha tenido que afrontar la enfermedad de Carlos III y Kate Middleton, la ruptura definitiva con el príncipe Harry y Meghan Markle y los constantes problemas alrededor del príncipe Andrés. En medio de ese escenario, celebraciones privadas como la de Peter Phillips han adquirido una dimensión mucho mayor de la habitual. La reunión familiar de este fin de semana volverá a dejar una imagen poco frecuente, juntos después de meses marcados por tensiones internas que han debilitado la imagen de unidad de la monarquía británica.
La boda de Peter Phillips y Harriet Sperling estará muy lejos del formato clásico de las grandes bodas reales británicas. No habrá el despliegue institucional que rodeó en su día al príncipe Guillermo y Kate Middleton. Tampoco contará con un recorrido ceremonial por Londres, ni saludo desde Buckingham, ni una retransmisión global seguida por millones de espectadores. Todo apunta, como se ha publicado en distintos medios locales, a una ceremonia mucho privada y familiar en Gloucestershire. Una decisión muy en línea con el perfil que el contrayente ha mantenido durante toda su vida dentro de los Windsor.