La cuenta atrás está llegando a su fin. Los preparativos para la mudanza del expríncipe Andrés y Sarah Ferguson ya han comenzado. Prueba de ello son las instantáneas en las que un camión de mudanza sale de Royal Lodge, la residencia que, durante décadas, ha sido el refugio de los royals británicos. Este movimiento adquiere un peso evidente si se tiene en cuenta que el hijo de la difunta Isabel II fue despojado de sus títulos por orden del rey Carlos III de Inglaterra y que Buckingham había dejado claro que, más pronto que tarde, debería abandonar la vivienda.
Como decíamos, el pasado octubre, el hermano del monarca británico fue apartado -más aún- de la vida pública y privado de todos sus títulos honoríficos. Una medida con la que la realeza británica logró marcar precedente y desmarcarse, en medida de lo posible, de las polémicas que rodean a Andrés Mountbatten-Windsor, que no son pocas. El hecho de que Carlos III decidiera dar un paso al frente formaba parte de una estrategia con la que quería renovar la percepción pública sobre la institución. Cabe apuntar que tanto el hijo de Isabel II como Sarah Ferguson, según sondeos locales, eran los peores valoradores de la realeza británica.
Un camión de mudanzas saliendo de Royal Lodge. (Gtres)
Según publica 'Hello!', la mudanza tiene fecha límite. Andrés y Ferguson deberían dejar la vivienda antes del 25 de enero. Eso sí, una vez abandonen la residencia, dejarán de vivir juntos. Recordar que aunque decidieron tomar caminos por separado, seguían viviendo bajo el mismo techo y son incontables las veces en las que lo ha defendido públicamente de un sinfín de acusaciones. “Ella lo ha apoyado durante todos estos años, pero ahora está lista para abrir sus alas. No se mudará con él a la nueva casa de Sandringham”, apuntan desde el citado medio.
Eso sí, la mudanza dista mucho de ser un trámite sencillo. Incluso, según publican los diarios británicos, en palacio existe una inquietud sobre la posibilidad de que ambos estén valorando desprenderse de objetos de gran valor que se encuentran en el interior de Royal Lodge. Además, algunos de esos bienes -entre los que habría joyas y piezas de alto valor simbólico- podrían pertenecer a la Casa Real y no al patrimonio personal de Andrés. De ahí a que, según los tabloides, desde Buckingham estén supervisando qué objetos forman parte del legado institucional y cuales podrían ser vendidos sin consecuencias legales o históricas.
Sarah Ferguson y el príncipe Andrés, en una imagen de archivo. (Getty)
Aunque el gran temor sería que algunos artículos vinculados a Isabel II acaben en el mercado. Si esto sucediera supondría una fractura definitiva entre Andrés Mountbatten y su familia. Además, no es una idea descabellada ya que la posible venta estaría motivada por la nuva realidad económica del expríncipe, obligado ahora a asumir los costes de una vivienda tras perder el privilegio de residir, de forma gratuita, en una propiedad cedida por su progenitora. Aunque la Corona compensará su salida de Royal Lodge, su situación financiera vuelve al centro de la polémica.
La cuenta atrás está llegando a su fin. Los preparativos para la mudanza del expríncipe Andrés y Sarah Ferguson ya han comenzado. Prueba de ello son las instantáneas en las que un camión de mudanza sale de Royal Lodge, la residencia que, durante décadas, ha sido el refugio de los royals británicos. Este movimiento adquiere un peso evidente si se tiene en cuenta que el hijo de la difunta Isabel II fue despojado de sus títulos por orden del rey Carlos III de Inglaterra y que Buckingham había dejado claro que, más pronto que tarde, debería abandonar la vivienda.