65 años del vestido de boda (icono) de Grace Kelly: expertos como Caprile lo analizan
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UNA PIEZA ICÓNICA

65 años del vestido de boda (icono) de Grace Kelly: expertos como Caprile lo analizan

Tal día como hoy, hace 65 años, Grace Kelly dejaba boquiabierto al mundo entero al aparecer vestida de novia para contraer matrimonio con el príncipe Rainiero

Foto: Grace Kelly y Rainiero III. (Cordon Press)
Grace Kelly y Rainiero III. (Cordon Press)

Tal día como hoy, hace 65 años, Grace Kelly dejaba boquiabierto al mundo entero al aparecer vestida de novia para contraer matrimonio con el príncipe Rainiero III de Mónaco.

Aquel 19 de abril de 1956 todos los ojos estuvieron pendientes de lo que ocurría en la catedral de San Nicolás de la capital monegasca, pero sobre todo de esa estrella de Hollywood que con su vestido elegante e imponente se convertía en princesa.

La pieza nupcial logró, con los años, convertirse en un icono de la moda y en un referente para miles de novias hasta la actualidad. Hoy es uno de los vestidos de novia más famosos.

“Es un vestido icónico primero porque era Grace Kelly y segundo porque desde el punto de vista del diseño es perfecto. Es la imagen de la novia atemporal, regia, refinada, femenina, romántica. Son ingredientes que combinan perfectamente. El encaje, la semitransparencia con decoro, la cintura muy marcada, la falda que no es ni tarta ni recta, la cola majestuosa que fascina a las madres y a las abuelas…. Es perfecto en el imaginario de cualquier novia”, nos explica el diseñador Lorenzo Caprile.

placeholder Grace Kelly, el día de su boda. (Cordon Press)
Grace Kelly, el día de su boda. (Cordon Press)

Muy en consonancia con esta opinión está la del diseñador Miguel Palacio: “Creo que se convirtió en icono fundamentalmente por dos motivos: primero porque el vestido es muy femenino y de una estética clásica que perdura. Dibuja perfectamente la silueta femenina. La ausencia de escote, las mangas… todo forma una pieza atemporal que permanece hoy. Su silueta sigue siendo bonita y atractiva. Segundo por ella, por la protagonista, Grace Kelly, una estrella de Hollywood que se casa con un príncipe europeo. Es el sueño, otro gran clásico. La mezcla es perfecta”.

Celebridades como Miranda Kerr o la cantante israelí Maya Bouskelli, por poner dos ejemplos, se han inspirado en el vestido de Grace Kelly en sus bodas. La primera, que contrajo matrimonio en 2017 con Evan Spiegel, confesó que su vestido, diseñado por Maria Grazia Chiuri de Dior, tomó como referencia la pieza de Kelly. La segunda lució una copia perfecta del vestido para su boda en junio de 2011.

Incluso otras royals echaron la mirada atrás hacia Grace Kelly cuando contrajeron matrimonio. Es el caso de Kate Middleton en su boda. El cuello cerrado o la manga larga de encaje recordó a muchos al vestido de la princesa de Mónaco. “En mi opinión, en este caso de la duquesa de Cambridge, el vestido de Grace está mal interpretado”, nos dice Caprile, quien asegura que “a mí todos los años me piden variaciones de este vestido. Todos. El último lo hemos hecho este pasado mes de diciembre para una novia llamada Isabel. Su vestido es una réplica exacta al de Grace Kelly”.

Hollywood brillaba, inevitablemente, en Grace Kelly aquel 19 de abril de 1956: “El primer factor que hace que el vestido de novia de Grace Kelly se haya convertido en un icono que sigue inspirando hoy es que la famosa actriz no dejó de lado su faceta hollywoodense ni el día de su boda. Esto se ve en detalles como la elección del diseñador: A pesar de la admiración de Kelly por figuras tan importantes como Christian Dior –relegado a vestir a la princesa para la celebración de su compromiso con Rainiero–, el vestido fue diseñado por la vestuarista Helen Rose, como un regalo de los estudios Metro-Goldwyn-Mayer, donde Grace Kelly había encontrado su segunda casa desde el principio de su carrera. Si fue la actriz quien eligió un vestido de princesa o fue la propia princesa en su nuevo rol, no se sabe con exactitud, pero todo el mundo coincide en que era el vestido correcto por su sobriedad, elegancia y finura”, nos comenta la periodista especializada en moda, exdirectora de 'Vogue', Yolanda Sacristán.

El vestido constó de corpiño ceñido y cuello alto, mangas largas de encaje de 125 años de antigüedad, falda sobre dos enaguas de tul, 22 metros de tafetán de seda, 90 metros de malla de seda.

“Cabe destacar detalles que nunca pasarán de moda como el talle marcado por la falda de cintura alta con cinturilla a modo de fajín, mostrando su esbelta figura; el velo, colocado especialmente para verse con cuerpo y movimiento desde cualquier ángulo sin ocultar la belleza de su rostro o el cuello alto de encaje, con botonadura de seda y manga larga, sobre un cuerpo de corte palabra de honor y escote corazón. Y todo el conjunto en clave de equilibrio: mostrarse tapada, tal y como exigía el protocolo, y enseñar a la vez, la piel más deseada y perfecta del momento”, añade Yolanda Sacristán.

placeholder Grace Kelly, el día de su boda. (Cordon Press)
Grace Kelly, el día de su boda. (Cordon Press)

Muchos señalan que fue la prenda más cara que confeccionó Rose en su historia. Grace Kelly en persona se implicó en el diseño. La elaboración de la pieza llevó seis semanas de trabajo.

El look nupcial de Grace Kelly fue completado con complementos muy llamativos: la gorra Julieta, adornada con perlitas y encaje con detalles de flores de azahar; el velo de 80 metros de tul, corto por la parte delantera; un pequeño libro de oraciones forrado de encaje y perlas y un pequeño ramo de lirios; y unos zapatos adornados con perlas, diseño de David Evins, y cuyos tacones no excedieron los 6 cm de altura para que Grace no se viese más alta al lado de Rainiero.

En el año 2006, el Museo de Arte de Filadelfia exhibió el vestido con motivo del 50 aniversario de la boda. Más tarde confesaron que había sido la exposición con más popularidad de todas las que habían realizado hasta la fecha.

La pieza ha trascendido más allá de la moda y se ha convertido en todo un símbolo. Así lo explica el diseñador Modesto Lomba: "El matrimonio entre Grace Kelly y Rainiero de Mónaco representa la materialización de un arquetipo aspiracional muy presente en nuestra sociedad que es el de encontrar al príncipe azul y convertirse en princesa. En ese matrimonio, ella, además, era ya icono de belleza y fama. Todos esos componentes muy probablemente contribuyeron a dar envergadura e influir de manera decisiva en la repercusión no solo de su vestido y su diseño, sino de todo un estilo de vida para tomar como referencia".

Grace Kelly Rainiero de Mónaco
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