Mostrar los pies vuelve a ser habitual cuando llegan las altas temperaturas y las sandalias sustituyen al calzado cerrado. Sin embargo, este cambio también deja al descubierto uno de los problemas más frecuentes de la temporada: los talones secos y agrietados. Aunque para muchas personas se trata únicamente de una cuestión estética, las grietas profundas pueden llegar a resultar molestas e incluso dificultar el día a día.
Hidratación, revisión profesional y un calzado adecuado son las tres claves que destaca el podólogo para cuidar los talones (Pexels)
Entre los consejos que destaca el experto, la hidratación ocupa un lugar prioritario. Vidal insiste en la importancia de aplicar crema de forma constante para evitar que la piel pierda elasticidad y termine resquebrajándose. De hecho, el podólogo señala que “lo ideal” es utilizar una crema hidratante con un porcentaje elevado de urea. Según explica en su publicación, este tipo de productos favorecen una hidratación más intensa y ayudan a mejorar el aspecto de los talones cuando aparecen zonas endurecidas.
La hidratación no solo debe realizarse desde el exterior. El especialista también recuerda la importancia de mantener una correcta ingesta de agua durante el día. Beber líquidos suficientes contribuye al bienestar general del organismo y ayuda a conservar una piel en mejores condiciones. No todas las grietas pueden resolverse únicamente con cremas. Cuando las durezas son muy profundas o la piel presenta un engrosamiento importante, Vidal recomienda acudir a un podólogo para valorar el problema.
Otro de los aspectos que destaca el especialista es la elección del calzado. El podólogo advierte de que un calzado deteriorado o poco adecuado favorece la presión sobre determinadas zonas del pie, incrementando el riesgo de que aparezcan grietas en los talones. Por este motivo, recomienda revisar periódicamente el estado de las suelas y sustituir aquellos modelos excesivamente desgastados.
Mostrar los pies vuelve a ser habitual cuando llegan las altas temperaturas y las sandalias sustituyen al calzado cerrado. Sin embargo, este cambio también deja al descubierto uno de los problemas más frecuentes de la temporada: los talones secos y agrietados. Aunque para muchas personas se trata únicamente de una cuestión estética, las grietas profundas pueden llegar a resultar molestas e incluso dificultar el día a día.