Los últimos años de Philippe Junot, instalado en Madrid junto a su hija Isabelle
Junot pasaba largas temporadas en la capital, donde también vive su hija con Álvaro Falcó y había tenido negocios inmobiliarios en el pasado
En las últimas horas se ha conocido el fallecimiento de Philippe Junot a los 85 años. La noticia la comunicó de madrugada su hija Victoria, en un mensaje que comenzaba con una frase muy personal: "Con el corazón removido y triste". Según el entorno familiar, Junot murió en Madrid, ciudad donde pasaba largas temporadas en los últimos tiempos, arropado por su hija mediana, Isabelle, y su yerno, Álvaro Falcó, marqueses de Cubas.
Sus últimas apariciones públicas, de hecho, estuvieron directamente ligadas a esa etapa familiar. Se le vio primero en 2022, en la boda de Isabelle y Álvaro, un acto que reunió a numerosos rostros conocidos y en el que Junot reapareció discretamente. Meses después volvió a sorprender al dejarse ver en el bautizo de la primera hija de los marqueses de Cubas, en una imagen especialmente comentada: acudió del brazo de Nina Wendelboe-Larsen, su segunda esposa y madre de sus tres hijos mayores.
Ese gesto resumía bien cómo había sido su vida privada en los últimos años: sin estridencias y con la prioridad puesta en la familia. Aunque su matrimonio con Nina duró alrededor de una década, mantuvieron una relación cordial con el paso del tiempo, lo suficiente como para compartir celebraciones y momentos íntimos sin rastro de tensión. Un contraste evidente con el vínculo que lo convirtió en personaje global: su primer matrimonio con Carolina de Mónaco, celebrado a finales de los 70 y anulado posteriormente, que lo situó en el centro de la crónica social internacional.
Desde hace años, Junot había elegido apartarse del foco y asumir un perfil bajo, lejos del seductor oficial que fue en los 80 y 90. Él mismo admitía que aquella etapa en Mónaco le dejó heridas y desencuentros, y con el tiempo fue reduciendo su exposición pública hasta quedarse prácticamente en silencio, limitado a apariciones puntuales en eventos familiares.
Esa retirada tuvo dos escenarios principales. Por un lado, Cannes, ciudad vinculada a su familia paterna, donde llevaba una vida tranquila en un apartamento con vistas al mar y el apoyo de su círculo más cercano. Por otro, Madrid, un lugar que conocía bien porque había vivido allí durante años y donde conservaba amistades históricas que, en la práctica, eran casi familia, como los Goyanes Lapique. También mantuvo durante un tiempo actividad profesional vinculada al sector inmobiliario y contactos entre Francia y la Costa del Sol, especialmente Marbella, donde siguió pasando parte de los veranos hasta hace relativamente poco. En los últimos tiempos se había instalado prácticamente en la capital por motivos de salud.
En lo personal, los últimos años estuvieron marcados por golpes que le afectaron de forma profunda. Entre ellos, el impacto emocional de la estafa de Bernard Madoff, en la que se vio perjudicado. Su etapa final transcurrió de manera cada vez más recogida, con la voluntad clara de vivir lejos de las luces que un día lo persiguieron por media Europa.
En las últimas horas se ha conocido el fallecimiento de Philippe Junot a los 85 años. La noticia la comunicó de madrugada su hija Victoria, en un mensaje que comenzaba con una frase muy personal: "Con el corazón removido y triste". Según el entorno familiar, Junot murió en Madrid, ciudad donde pasaba largas temporadas en los últimos tiempos, arropado por su hija mediana, Isabelle, y su yerno, Álvaro Falcó, marqueses de Cubas.