El divorcio económico de Paz Vega y Orson Salazar: varias empresas en común, nada que repartir
Separación de Paz Vega y Orson Salazar: el divorcio abre un complejo reparto patrimonial y empresarial con sociedades inactivas y tensiones fiscales, marcado por deudas y la presión de Hacienda bajo presión tributaria
La separación de Paz Vega y Orson Salazar, convertida en tema central de tertulias y programas de televisión este fin de semana, abre ahora una segunda derivada: el reparto de un entramado empresarial y patrimonial construido durante más de dos décadas en común y que ha aparecido en prensa a menudo por los conocidos problemas con Hacienda de la intérprete sevillana. Sin entrar en el impacto personal, doloroso e inevitable en cualquier ruptura, el foco está ahora en cómo se ordenarán unos activos que, en gran medida, llevan años mostrando una actividad muy limitada o directamente inactiva.
A diferencia de otras parejas del panorama artístico, el tándem Vega-Salazar nunca articuló una gran estructura empresarial en expansión, sino un mosaico de sociedades vinculadas a la producción audiovisual, la promoción inmobiliaria o actividades creativas. Una estructura que ha ido languideciendo hasta hoy, cuando Paz Vega figura como administradora única de Espejito Espejito SL, una productora sin actividad desde 2019, mientras comparte con su todavía marido la gestión de Orpasa Patrimonio y Max Club 69 O P, ambas inactivas desde hace años.
El lado de Orson Salazar presenta un esquema similar. El empresario figura como administrador único de varias sociedades (Klik Gráfica, Aicos Agencia Internacional Creativa o Victory Gens Partners Trust) que también muestran escasa actividad. La única firma que presenta algo más de recorrido es Pro Aicos Independent, dedicada a la publicidad y actividades audiovisuales, aunque no deposita cuentas desde 2019. En su último balance disponible, la compañía declaraba activos superiores a 720.000 euros y un beneficio de algo más de 52.800 euros, dentro de una estructura sin empleados y con un volumen de negocio relativamente contenido.
Este mapa empresarial anticipa un divorcio económico sin grandes tensiones operativas, pero sí con varios frentes administrativos abiertos. La mayoría de las sociedades están inactivas, lo que simplifica su eventual liquidación o reparto. Sin embargo, la existencia de reclamaciones por impagos, incluidos préstamos personales en el caso de Pro Aicos, y la falta de actualización de cuentas en varias mercantiles añaden complejidad al proceso, obligando a ordenar previamente la situación contable de cada una de ellas.
Un movimiento altamente complejo no únicamente en el ámbito fiscal. Según anotan a Vanitatis fuentes cercanas a la pareja, Orson Salazar ha sido hasta día de hoy el principal responsable de la gestión económica y empresarial del matrimonio; además de la carrera de Paz Vega a modo de representante. No obstante, a raíz del nacimiento de un nuevo problema, la actriz realizó por primera vez en mucho tiempo un trabajo exhaustivo y de investigación sobre sus problemas monetarios. Un paso que se transformó en el inicio del fin. Sí, tal y como se ha señalado, este resultó el motivo principal de su divorcio y de su tenso vínculo actual.
Por ello, ante esta compleja situación vital, la intérprete, aconsejada por sus amigas más cercanas, decidió iniciar una nueva etapa profesional fichando por la agencia de representación Meraki Agents no solo para rompero con su pasado y continuar ampliando sus numerosos logros laborales, sino también para intentar revertir sus circunstancias de la mano de nuevos proyectos.
Es preciso recordar que la sevillana es uno de nuestros rostos más internacionales. Alcanzando la popularidad en los 90 con la serie '7 vidas', dio el salto al cine años más tarde con 'Lucía y el sexo', papel que la consolidó como una figura destacada con Premio Goya incluído. En 2004 llegó incluso en Hollywood con 'Spanglish' junto a Adam Sandler, y desde entonces no dejó de sumar títulos a su palmarés, entre ellos 'Grace of Monaco' o 'Rambo: Last Blood'. Por si fuera poco, en 2023 dio el salto a la dirección con Rita, su ópera prima.
En paralelo, el capítulo patrimonial es aún más reducido. A día de hoy, la única propiedad vinculada directamente a Paz Vega en España es el dúplex de Sevilla que comparte con su madre y su hermana. Sobre su participación pesan distintas cargas y anotaciones a favor de la Agencia Tributaria, con embargos que se han ido sucediendo y actualizando en los últimos años. El último movimiento registral refleja nuevas actuaciones dentro de ese mismo procedimiento, en línea con la situación fiscal de la actriz.
La intérprete sevillana también cuenta con un porcentaje de un piso en Madrid a través de una de sus sociedades, Espejito Espejito SL. A finales de año se subastó el porcentaje restante y se adjudicó a una empresa cordobesa. Hacienda sigue persiguiendo activamente el porcentaje que le queda de este patrimonio y de momento Paz Vega no es libre de vender el activo.
En este momento, la céntrica vivienda en la capital se ha convertido en su refugio. Siguiendo lo narrado por sus vecinos a Vanitatis, sus estancias en el domicilio están siendo más largas de lo habitual. A la par, Orson Salazar hace tiempo que no pernocta bajo ese techo. Este hecho, además de los misteriosos mensajes en redes sociales o su ausencia en citas relevantes como la Semana Santa en Sevilla o la entrega de la Medalla de Andalucía, donde fue nombrada Hija Predilecta, fueron los principales gestos en levantar sobre ellos las sospechas de la separación; destapada por Vanitatis.
Tal y como explican a este digital fuentes cercanas a la actriz, Paz Vega está pasando más tiempo en Madrid por motivos profesionales. Ahora, su principal deseo es intentar atajar con fuerza los problemas anteriormente mencionados, haciendo lo que siempre ha hecho: trabajar. Es más, bajo lo narrado por estas mismas voces, lleva meses luchando por encontrar todas las soluciones posibles -fiscales y económicas-. Así se lo ha hecho saber repetidamente a su entorno, solicitando incluso en alguna ocasión una mano amiga.
Lejos queda la mansión en La Moraleja que un día compartieron y que decidieron abandonar para estar más cerca del centro de la ciudad. "Una vivienda muy especial por su distribución en cascada, con 600 metros cuadrados construidos y una parcela de 2.500", según describía el LOC de la época.
Ese es, precisamente, el telón de fondo de todo el proceso. El nombre de Paz Vega ha aparecido de forma recurrente en la lista de morosos de Hacienda, la última vez el año pasado con una deuda de 2,3 millones de euros. Siempre ha defendido que se trata de una discrepancia de criterio con la Agencia Tributaria y no de una conducta irregular, pero lo cierto es que esa situación condiciona cualquier escenario de reparto: más que dividir un gran patrimonio, el reto será ordenar una estructura empresarial prácticamente paralizada y encajarla en un contexto fiscal complicado.
A día de hoy, la decepción de la actriz española es mayúscula. "Me subí al tren equivocado, y cuando quise bajarme ya era tarde, estaba lejos, muy lejos. Y caminar de vuelta lo andado no era una opción..", escribía recientemente en su perfil de Instagram. Sin embargo, no pierde la esperanza de volver a construirse. Eso sí, nos lo dejan claro "en solitario y con el respaldo de su familia y amigas".
La separación de Paz Vega y Orson Salazar, convertida en tema central de tertulias y programas de televisión este fin de semana, abre ahora una segunda derivada: el reparto de un entramado empresarial y patrimonial construido durante más de dos décadas en común y que ha aparecido en prensa a menudo por los conocidos problemas con Hacienda de la intérprete sevillana. Sin entrar en el impacto personal, doloroso e inevitable en cualquier ruptura, el foco está ahora en cómo se ordenarán unos activos que, en gran medida, llevan años mostrando una actividad muy limitada o directamente inactiva.