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MODA

Juanjo Oliva, de aprendiz a maestro

A escasas semanas de la puesta de largo para Cibeles, el diseñador Juanjo Oliva ultima en su taller madrileño todos y cada uno de los detalles

Foto: Juanjo Oliva, de aprendiz a maestro
Juanjo Oliva, de aprendiz a maestro

A escasas semanas de la puesta de largo para Cibeles, el diseñador Juanjo Oliva ultima en su taller madrileño todos y cada uno de los detalles de su próxima colección, a la que llamará “15”, y que está inspirada en los retales de los últimos meses de su vida: un viaje a Nueva York, la banda sonora con la que paseó por la Quinta Avenida o esa fusión de colores con la que todavía sigue soñando. Pero no está solo. Además del equipo de seis personas que normalmente le ayudan a que sus creaciones luzcan casi perfectas, le acompaña Virginia Ciganda, diseñadora gráfica, que ha sido la sombra del diseñador durante estos días gracias a Keep Walking Project.

Una idea de Johnnie Walker para potenciar la relación aprendiz -maestro y que tiene por objetivo principal “promover el progreso personal, premiando a aquéllos que con una actitud de esfuerzo y superación luchan para cumplir sus metas, de la mano de grandes profesionales”. Además de Juanjo Oliva, el actor Luis Tosar, la escaladora Edurne Pasabán, el chef Mario Sandoval o Ángel Corella, primer bailarín del American Ballet, participan en la iniciativa.
“Estoy feliz, muy ilusionada y con muy ganas de empezar un proyecto como el de Juanjo. Quiero diseñar”, dice Viganda que nunca se ha dedicado a la moda. Es difícil olvidar los años de tesón y esfuerzo que lleva convertir en realidad un proyecto de vida que en principio incluso pudo resultar descabellado. No resultó especialmente difícil para Juanjo Oliva (Madrid, 1971) proyectarse hacia un taller donde además de vestidos, prendas de alta costura o retales variados, se tejen historias de vida.
En este caso sus maestros fueron Helena Rohner, Antonio Pernas, Sybilla o Amaya Arzuaga. La inspiración vino de mano de los grandes maestros clásicos: Yves Saint Laurent, Balenciaga, Karl Lagerfeld… De todos ellos aprendió mucho y se propuso algo: no iba a tirar la toalla pese a las circunstancias. Parece que lo ha conseguido. “Es y sigue siendo un año muy duro para la moda. Nueve diseñadores españoles han tenido que cerrar sus tiendas. David Delfín ha cerrado su tienda, Elio Berhanyer, Sybilla, Miguel Palacio todavía no la abierto, Carmen March se ha retratado… han cambiado las formas y tenemos que reaccionar de una forma combativa frente a las circunstancias, adaptarnos al mercado”, dice.
“No creo que la clase política tenga culpa de esto, la moda en España es relativamente joven y se tendrá que consolidar. Sería estúpido compararla con Francia, por ejemplo”, comenta. Siempre a caballo entre el prêt-à-porter y la alta costura, el estilo cuidado de Oliva es inconfundible: el de una joven promesa que nunca deja de mirar al pasado, un enfant terrible rehabilitado y “anacrónico”, en sus propias palabras.
Si el arte es capaz de reflejar el devenir de la humanidad, sus estados de ánimo o las grandes transformaciones que se preparan, la moda lo es en igual manera. Revolucionaria, pacífica, de contrastes, neutral. Y en las colecciones de Juanjo Oliva todavía hay esencia, muestras de que mantiene intacta su ilusión por el oficio y su talento por la costura. Sin el yugo de las tendencias, tan sólo el ritmo de su propia historia como leit motiv creativo.

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