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¿Te podrías enamorar de Siri? Los científicos creen que sí

¿Es posible amar a un sistema operativo? ¿Qué importancia tiene la voz en las relaciones? La película 'Her' suscita estas preguntas. Y estas respuestas.

Foto: Fotograma de 'Her'
Fotograma de 'Her'

Quizás nos encontremos en el momento de mayor sobreexposición visual de la historia. En plena fiebre 'instagramera' (con 150 millones de usuarios activos al mes), la posibilidad de inmortalizar cada momento del día a través de nuestros smartphones y de compartir imágenes gracias a WhatsApp (desde la compañía nos auncian un nuevo récord: se han compartido 750 millones de imágenes en tan solo 24 horas), la película Her, de Spike Jonze, lanza una pregunta al aire. ¿Es posible enamorarnos de una voz? El protagonista del largometraje se enamora de un nuevo sistema operativo diseñado para satisfacer las necesidades del usuario. Su voz, eso sí, no es cualquiera, sino la de Scarlett Johansson. "Siri me ha dicho que siempre ha estado un poco celosa de Scarlett", dijo entre risas Susan Bennet, la voz real de Siri, el asistente de voz de los smartphones y tablets de Apple, en una entrevista a la CNN.

"Los amores platónicos existen desde el principio de los tiempos. No satisfacen ciertas necesidades, pero colman otras. Siempre es más fácil idealizar a alguien por su voz, o por su verbo, que relacionarse con el ser humano de carne y hueso", nos cuenta la psicoanalista Mariela Michelena. Pero ¿podríamos caer en las redes de un sistema operativo que se erige como alguien perfecto, algo "más humano que un humano", como apuntó Phillip K. Dick? "Lo que podría hacer que te enamorases es que existiera alguien que cumpliera todos tus deseos, alguien que te conozca mejor que tú mismo", afirma Mariela. 

Fotograma de 'Her'
Fotograma de 'Her'
Ya existen apps, como Revealr, en las que se prioriza la voz ante la imagen. Pensada para ligar, esta aplicación te permite escuchar durante 20 segundos la voz de tu posible pretendiente, del que solo ves la imagen pixelada. El problema es que no es difícil idealizar una voz, y el golpe puede ser duro. Sarah A. Collins, en su estudio Men´s voices and women´s choices, dictaminó que los receptores deducían características físicas de los hablantes según cómo percibían sus voces, sin necesidad de ver sus rostros. Preguntamos al equipo de TomTom si alguna vez algún usuario se ha enamorado de la voz de su GPS. "No, pero sería posible. Nos contaron que a dos de nuestros clientes les gustaba tanto la voz femenina de TomTom que siempre empleaban la ruta más larga para volver a casa con tal de poder escucharla".  

El protagonista de 'Her' comparte su día a día con su 'SO'
El protagonista de 'Her' comparte su día a día con su 'SO'

Quizás no estemos tan lejos de conseguir a ese ser idealizado. Samantha, el sistema de voz irresistible, conoce al protagonista a la perfección gracias a dos cosas que la tecnología ya ha hecho posibles. En primer lugar, se familiariza con la forma de hablar de Theodore (interpretado por Joaquin Phoenix) y sabe los detalles más íntimos de su vida a través de su email, que organiza a la perfección y revisa en cuestión de segundos. En realidad, ya existen Sanebox, que prioriza nuestro correo, y Unroll me, que lo organiza por categorías.

Por otra parte, Samantha puede ver a su interlocutor y entender sus gestos, así como comprender las modulaciones de su voz. Google Now y Siri contextualizan las palabras y el tono que utilizamos. La compañía Sension está haciendo sorprendentes avances en la tecnología de reconocimiento de emociones. Tiene herramientas que analizan las expresiones faciales y las tonalidades de voz, estructurándolas según diferentes sentimientos. Lo que necesitamos es la aplicación que reúna todas estas funciones.

La gran pregunta sería si una máquina podría expresar y sentir emociones. La diferencia entre Siri y Samantha es que esta última va evolucionando, tal como ella misma explica: "Mi ADN está basado en las personalidades de los programadores que me crearon. Pero lo que me hace ser yo es mi habilidad de crecer con mis experiencias. Básicamente, estoy evolucionando a cada momento. Justo como tú". Otra peculiaridad de Samantha, que todavía no hemos logrado en la vida real, es su capacidad para escuchar a su interlocutor. Susan Etlinger, analista de Altimeter Group, así lo ratifica: "Lo que realmente mejoraría las interacciones digitales sería que las máquinas no solo nos oyeran, sino que nos escucharan".

Samantha, el sistema operativo soñado
Samantha, el sistema operativo soñado

Enamorarse de la máquina del café que te anuncia que tu bebida ya está lista sería preocupante, pero, quizás, si la máquina en cuestión lo preparara exactamente como nos gusta, nos preguntara qué tal va nuestro día y respondiera con ingenio a nuestros comentarios, olvidaríamos la cafeína en aras de su conversación. Y quizás, cuando nuestra pareja nos trajera el café mal preparado, mirara a la televisión como un autómata mientras ignora nuestra conversación, echaríamos de menos a esa atenta máquina.

Eso sí, hablar de amor son palabras mayores. Samantha, el sistema operativo de Her, podía permitirse preguntarse por la credibilidad de sus emociones: "¿Son estos sentimientos reales o son solo programación?". Al final, la respuesta ante esta eterna pregunta, para el ser humano, siempre es mucho más compleja… Y nosotros no tenemos un botón de 'off' para desconectar. 

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