Siete gastrolibrerías que ya son bestsellers

Queríamos creer que los libros alimentaban. Y es verdad. Las librerías tienen puesta la mesa y el mantel. Lo mismo sirven ensaladas que un café.

Foto: Foto: Librería Ocho y Medio
Foto: Librería Ocho y Medio

Sabíamos, o queríamos creer, que los libros alimentaban y que las librerías olían a café, tan literario, aunque no estuviera humeando la cafetera en ninguna parte. Ahora es que las librerías alimentan de verdad, sin metáforas. Se han pasado a la restauración de mesa y mantel tras siglos tratando de restaurarnos la cabeza. Es el Día del Libro y hay algo más en el menú (no solo libros). No seremos, con Kafka, los artistas del hambre sino todo lo contrario. Hay ensaladas, cartas variadas (nada que ver con las de Vincent Van Gogh a su hermano Theo) y, por supuesto, café, cerveza, vino y té. Para comer y beber como señores y señoras a la salud de Shakespeare, de Cervantes y el hechicero de Cien años de soledad. Como en los mentideros del Siglo de Oro y en los viejos y gloriosos cafés, aquí también hay tertulia y mil y una actividades. Siéntate. Lo mismo te sirven un mojito que un plato a lo Charlot o un cupcake.

1. EL BISTRÓ DE LA CENTRAL (EN MADRID)

No es solo una casa palacio con librería de vocación borgiana y universal, acostumbrada a los centros de arte y los museos. Es la concreción de lo que llaman ‘honest & concept food’. O sea, comida sana, fresca, de temporada y en un marco especial. Hay un ciprés como un poema y letras que se suben por las paredes. La librería La Central, allí donde se cruzan todos los libros y los turistas que andan por Madrid, tiene bistró de día (de 9 a 24 h de miércoles a sábados, lunes y domingos hasta las 24 h y martes hasta las 23 h.) y coctelería de noche (El Garito, abierto durante presentaciones y eventos). C/Postigo de San Martin, 8.

A PIE DE PÁGINA: además de zamparte el plato del día (11,90€), puedes apuntarte al brunch los sábados y domingos. Y no dejes de pasarte por su tienda: siempre hay sorpresas.

2.  EL CAFÉ VIA MARGUTTA...

O lo que es lo mismo, café con c de cine y un menú gastronómico muy ligado al séptimo arte. Que para algo son los bares (qué lugares, este y el de más abajo) de la librería más cinematográfica del mundo conocido, dando guerra desde 1978, Ocho y Medio. Todo en ella es en versión original y no solo porque esté en la calle de los cines que no doblan las películas (Martín de los Heros, 11). El café en cuestión se llama Via Margutta, porque en ella vivió Fellini y el personaje de Audrey Hepburn en Vacaciones en Roma. Se puede uno imaginar que aquí sí es posible tomarse un desayuno con diamantes (delicioso cruasán al horno) o una naranja mecánica (un zumo natural burbujeante).

... Y EL GATOPARDO DE OCHO Y MEDIO (EN MADRID). Por si fuera poco, hay una segunda librería, El Gatopardo (todos los honores para Lampedusa y Visconti), como los viejos comercios libreros de Londres o Berlín con sus cortinas de terciopelo azul rescatadas del cine Doré y objetos del XIX, y con ella un segundo café, con un sillón muy deseado junto a la cristalera. Y además, con terraza para tomarse un Campari (el aperitivo refrescante de color rojo) o una Peroni (cerveza) como en La Dolce Vita.

A PIE DE PÁGINA: merenderás entre libros y dedicatorias de Almodóvar, Tarantino, Woody Allen, Bardem o Polansky. Verás la bata de Carmen Maura en Volver o la camisa de Vigo Mortensen en Alatriste. Y a veces hasta te cruzarás con alguno de ellos.

3. CHICO OSTRA (EN VALENCIA)

Reconozcámoslo, a las librerías les va lo viejo -no hay nada más vintage que la literatura-, aunque presuman de novedosas, y lo extravagante, aunque naveguen por mares del Sur tanto como por albaranes. Esta del casco antiguo de Benimaclet se llama así por un libro de poesía de Tim Burton: La melancólica muerte de Chico Ostra, una galería poética de niños particulares. Ya su horario es especial: abre a las seis y cierra a las doce, excepto los sábados que alarga su noche por la madrugada (hasta la una y media). Llegas para la merienda o la cena. A las tartas y los muffins caseros o a los sándwiches, montaditos, ensaladas, tartaletas; al humus y el salmorejo. El café, el té, el vino y la cerveza dicen que del bueno el mejor (y ecológico). Y con terraza en calle peatonal. No faltan los zumos naturales ni el gin-tonic. C/Músico Belando, 15.

A PIE DE PÁGINA: puedes jugar al Trivial, comprar libros y ropa de segunda mano, y participar en actividades curiosas como una cena japonesa, una cata de cerveza artesanal o su ‘secret show’.

4. LA CIUDAD INVISIBLE (EN MADRID)

Esta ciudad invisible es, en realidad, un punto de encuentro, solo que no está en un aeropuerto ni en una estación de tren, sino en una librería con nombre de leyenda y relación de ciudades fantásticas en la cabeza de Italo Calvino (su libro Las ciudades invisibles). Todo está confabulado para que seas un Marco Polo: guías, wifi, información a mansalva, café (de comercio justo) y un menú que incluye ensaladas, tostas y tapas del mundo. Aquí, lo mismo te indican la ruta para llegar a Tombuctú que te localizan la playa más recóndita de la geografía, te hacen un batido natural o te sirven su bizcocho casero mientras despliegan un mapa y te señalan con el dedo su maravillosa bibloteca de guías de viaje usadas y por usar. Una cita que harán célebre: “Un viaje de mil millas comienza con el primer paso”, de Lao-Tsé. C/Costanilla de los Ángeles, 7.

A PIE DE PÁGINA: no tienen prisa. La librería está abierta para la hora del gin-tonic y el mojito. De martes a jueves cierra a las 24 h. Viernes y sábados a las 2:30 h. Y los domingos, a las 24 h.

5. LA QARMITA (EN GRANADA)

Huele a café y libros, y es posible que pienses que la lámpara maravillosa y Aladino tienen que estar por ahí. Ten cuidado porque puede salir a tu encuentro un cupcake o verte arrastrado, y queriendo, hacia un taller de cosmética natural. Eso es La Qarmita, mestizaje, o acaso habría que decir Granada, a secas. Cuando los vientos soplan a favor, que es siempre, viene la poesía, la música y el cante. Y entonces puede uno comer y beber y lo que sea. Para el desayuno, la cerveza y el aperitivo. En la misma calle (Aguila, 20) donde nació Mariana Pineda. Pregunten a Federico García Lorca.

A PIE DE PÁGINA: cuando Javier, el dueño, le preguntó a su yaya María cuánta harina había que echar a los pestiños, esta le espetó en cerrado andaluz: “La q’armita”. Traducción: “la que admita”. Es el nombre del lugar. Y pensábamos que era árabe, por lo menos.

6. LAIE (EN BARCELONA)

Atención, porque en el restaurante de Laie, que es librería de museos y centros culturales, hay un menú especial para Sant Jordi (25 €), al mediodía y por la noche, que suele estar cerrado. Es un homenaje gastronómico al centenario de la primera aparición del personaje de Charlot en el cine. Se puede esperar el recital de platos más estrambótico: sopa de Tiempos modernos (de pescado de roca con minimazorca en tempura), hot dog crujiente de Mabel vendedora ambulante (envuelto en pasta de semillas y tocino con cebolla caramelizada y queso Tou dels Til.lers), pez pescado en el barco de El inmigrante rumbo a Nueva York (fish & chips de Londres con ensalada Waldorf de NY) o pudin con sorpresa en El gran dictador (de chocolate tibio con helado de selva negra). ¿Suena a música celestial? Lo mismo que tantos libros como se agolpan y se aprietan sobre las baldosas hidráulicas. Cómo no empaparse de modernismo. C/Pau Claris, 85.

A PIE DE PÁGINA: es restaurante, café con terraza cubierta y salón de té. Y está en la planta superior (de dos) de una excelsa librería. Se puede tomar y picar algo a cualquier hora del día. ¿Su carta? Cocina tradicional de sensibilidad contemporánea.

7. ITALIANA MADRID

Esta librería y su café se escriben en realidad con minúsculas (italiana Madrid). Aunque su café habría que garabatearlo con mayúsculas porque es de sobresaliente: macchiato, capuccino, freddo o ristretto de los de verdad. Todo tiene la denominación de origen de Sofía Loren: las tartas, de zanahoria o de chocolate (las más soñadas), el picoteo, el vino, la cerveza, los quesos. Te envolverá un ambiente de flores frescas, fotos antiguas, productos típicos y una mesa comunitaria de madera. Te vendrá a la cabeza Cerdeña, la costa amalfitana, la vieja Pompeya y las Cinque Terre. Amarás a Dante y a Pirandello. Y querrás leer (los libros son italianos, en italiano o de Italia). C/Corredera Baja de San Pablo, 10.

A PIE DE PÁGINA: los viernes y sábados abre de 10 h. a 2:30 h.  Los domingos, de 11 a 22 h. Los martes de 10 a 22:30, y miércoles y jueves de 10 a 23 h.

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